Difundir las prácticas de éxito, mejor que aumentar el gasto

Mar VillasanteMartes, 2 de octubre de 2018
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El mapa educativo por comunidades autónomas dibuja un territorio dispar en entornos socioeconómicos, diverso en experiencias y resultados educativos, descoordinado en la difusión y el aprovechamiento de las mejores prácticas que, por otro lado, dependen más de una adecuada gestión de los recursos que de una mayor dotación presupuestaria.

Esa sería la clave del éxito educativo, de acuerdo con el informe Diferencias educativas regionales 2000-2016. Condicionantes y resultados, elaborado por el IVIE y la Fundación BBVA, cuyas conclusiones ponen en tela de juicio algunas de las premisas más manidas en los análisis de la Educación.

En general, se considera que factores de entorno como un PIB per cápita superior a la media, unos ingresos públicos elevados, una población de profesionales cualificados y recursos financieros y humanos por alumno superiores a la media favorecen el rendimiento educativo. Pero no siempre resulta así.

Si bien parece cierto que estos elementos se han traducido en resultados positivos en comunidades como Navarra, Cataluña y Madrid, que destacan en acceso a la educación, equidad y aprovechamiento, no sucede lo mismo en el País Vasco, advierte el estudio.

Hay otras zonas como la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, menos favorecidas por recursos y entorno, que no obstante logran mejorar su punto de partida y situarse en una posición intermedia en cuanto a resultados. Pero, sobre todo, el informe se refiere a un tercer grupo muy destacado que, sin contar con un entorno socioeconómico y unos recursos tan favorables como las primeras, sobresalen por los buenos resultados, como son Aragón, Asturias, Galicia y Castilla y León.

Con peor situación de partida, estas cuatro comunidades autónomas superan la media de la OCDE en competencias PISA y forman parte del grupo con mejores resultados. Respuesta diferente a la del País Vasco que, con mayores recursos, no llega a la media internacional y se encuentra en el grupo de regiones intermedias. “Tiene buenos resultados en muchos ámbitos, como la universidad y la Formación Profesional Dual, pero es cierto que, con condiciones favorables, fallan en cuestiones relevantes como las competencias al final de la ESO”, indica el analista del IVIE Lorenzo Serrano.

Garantizados unos niveles más o menos elevados de gasto, el entorno socioeconómico influye sustancialmente en el rendimiento de los estudiantes y explica solo una parte de los resultados pero, en un análisis global, “hay tres comunidades en las que los alumnos salen de la ESO peor de lo que deberían, como son País Vasco, Extremadura y Andalucía”, añade Serrano.

Las diferencias territoriales se extienden a las medidas que se aplican para favorecer la igualdad de oportunidades de aquellos alumnos que proceden de entornos desfavorables, y ocurre así que, mientras en Castilla y León el 82% de estos estudiantes alcanza al menos un nivel 2 en PISA, en Andalucía y Canarias la cifra se encuentra por debajo 65%.
“Hay comunidades como Castilla y León o Galicia que tienen buenos resultados en competencias o equidad”, puntualiza Serrano quien, sin entrar en el detalle de la “micropolítica”, añade que hay administraciones que “tienen programas especiales que mantienen desde hace tiempo, incluso en etapas de dificultades presupuestarias, con un refuerzo de las clases que a lo mejor no se debe aplicar a todos sino a una parte”, sugiere.

En general, se aprecia que hay comunidades más preocupadas que otras en corregir los problemas y diseñar medidas específicas. Y a pesar de no hay un solo camino o fórmula magistral para mejorar los resultados, la evidencia muestra la necesidad de aprovechar y compartir las experiencias de las comunidades autónomas, ya que “hay casos en los que, con menos recursos, se llega más allá de lo esperado y eso no se traslada a otros territorios”.

Y es que un mayor gasto no basta para solucionar los problemas. De hecho, el informe asume como positivo, pero muy reducido, el efecto sobre las puntuaciones de PISA, hasta tal punto que aumentar el gasto acumulado por alumno (hasta que alcanza los 15 años) de los 70.000 euros actuales hasta los 80.000 solo añadiría 1,57 puntos PISA.

Así las cosas, se considera que lo más importante para mejorar el rendimiento educativo no reside en gastar más sino en destinar los recursos económicos a políticas específicas, que pueden estar dirigidas a compensar las desventajas de los alumnos, a reducir las repeticiones de curso o mitigar el impacto negativo de los entornos socioeconómicos desfavorables.

Aspecto este último en el que las comunidades se enfrentan a escenarios muy diversos, ya que el porcentaje de centros que se encuentran en estos entornos desfavorables asciende al 50% en Andalucía, mientras que no supera el 10% en Aragón, Cantabria, La Rioja, Navarra, País Vasco, Baleares, Madrid, Galicia o Castilla y León. En sentido contrario, explica el informe, los entornos favorables benefician al 46% de los centros de Madrid y al 33% del País Vasco.

Con todo, Castilla y León y Galicia son las que han demostrado una mayor capacidad para que los alumnos superen los inconvenientes de sus entornos, lo que se atribuye más a las habilidades, voluntad y esfuerzo de los estudiantes, y a las oportunidades de los sistemas educativos, que al nivel socioeconómico de sus familias.

También son notables las diferencias en el gasto privado, que tiende a disminuir si aumenta el público. En general, el gasto de los hogares crece con la renta per cápita y conforme se eleva el porcentaje de población adulta cualificada. Además, la crisis habría provocado un aumento del esfuerzo de las familias en Educación, lo que ha incrementado las diferencias entre los hogares y el riesgo de desigualdad en las oportunidades educativas.

Madrid sería la autonomía con mayor gasto de los hogares por alumno, con 1.640 euros de promedio entre 2016 y 2017, un 57% por encima de la media nacional. No obstante, Navarra figura como la región en la que las familias realizan un mayor esfuerzo, ya que la Educación representa el 4,5% de su gasto total. Por el contrario, en Castilla-La Mancha los hogares gastan un promedio de 592 euros por alumno, un 43% menos que la media nacional.

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