Un nuevo dispositivo para medir la atención de los alumnos

Adrián ArcosMartes, 30 de octubre de 2018
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FocusEdu consiste en una banda que se coloca en la cabeza y que es capaz de medir las ondas cerebrales.

“La capacidad de atención es el nuevo coeficiente intelectual”. Son palabras del escritor y profesor de Filosofía, Gregorio Luri, que sostiene que “la capacidad de una persona para moverse de manera inteligente en la sociedad de la información, va a depender de su capacidad atencional”. Luri asegura que la música, las matemáticas o la lectura son recursos efectivos para educar la atención. Pero, ¿se puede medir esa capacidad de atención en cada alumno? A partir de ahora sí, ya que la compañía Progrentis, en colaboración con BrainCo, ha diseñado un producto que permite medir el nivel de atención en un momento concreto a través de un algoritmo diseñado por investigadores de la NASA.

“Un aumento de la implicación en solo un 1% supone un 6% de mejoría en lectura y 8% en matemáticas, así que imaginen el impacto que podríamos tener si pudiéramos aumentar ese nivel en un 5%”, manifestó Max Newlon, director de Marketing de BrainCo, durante la presentación la pasada semana en Madrid. Newlon comentó cómo en EEUU el nivel de atención de los estudiantes en clase está bajando, “y estoy seguro de que pasa en otros lugares del mundo”, aseguró.

Él se mostró seguro de que los profesores saben el nivel de implicación de sus alumnos, pero lo saben por intuición. “No podemos medir la capacidad de atención de un estudiante por medio de la intuición de un profesor. Pretendemos, con el uso de esta tecnología, medirla en tiempo real y facilitar la investigación de cómo aprende un estudiante”, comentó el responsable de BrainCo.

FocusEdu, la novedad
El dispositivo tecnológico se llama FocusEdu y consiste en una banda que se coloca en la cabeza y que es capaz de medir las ondas cerebrales electromagnéticas Alfa, Beta y Theta en tiempo real, con las que poder entender los diferentes estados mentales de los participantes, como el enfoque y la relajación. Estas bandas no transmiten información hacia el cerebro, ni diagnostican ninguna condición ni leen el pensamiento.

“Es una tecnología de interfase entre el cerebro y la máquina que podría intimidar a algunos, pero la medición de este aparato es pasiva, se mide la actividad saliente del cerebro, por lo que no puede leer pensamientos, ni emociones ni se pueden diagnosticar enfermedades”, asegura Newlon.

Lo que sí que se consigue es conocer cuál es el nivel de atención del estudiante. Al realizar un ejercicio con el aparato, los profesores reciben un aviso sobre esos niveles de atención y, si bajan demasiado, saben que tienen que cambiar de ejercicio o formularlo de otra forma para implicar más a sus alumnos. El dispositivo permite una medición tanto individual como en grupo, de forma que se puede hacer una media de los niveles de atención de todos los alumnos.

Pero según Max Newlon, a la hora de poner en práctica este tipo de ejercicios, “hay que tener en cuenta a todas las partes interesadas: estudiantes, profesores, administradores y padres. A los estudiantes les enseñamos a centrarse, reforzamos su músculo cerebral; a los profesores les damos información sobre sus alumnos y qué prácticas mejoran la implicación; a los gestores les ayudamos a planificar el curso de forma óptima; y a los padres les damos una dimensión nueva de rendimiento educativo”. “El poder de la tecnología no puede ser mayor que el propio poder de la pedagogía, por eso hay que trabajar con estos implicados”, afirma Newlon.

Los estudios realizados hasta el momento con el FocusEdu han demostrado que tres minutos de formación cerebral han ayudado a los alumnos a centrarse más y a prestar más atención. Esa mayor implicación cerebral también se correlacionaba positivamente con el rendimiento en los tests que se han realizado. “El docente puede ajustar su estilo educativo, lo puede medir cada minuto o cada segundo, y de esa forma puede ir midiendo también el rendimiento, porque el nivel de implicación está relacionado con el rendimiento del alumno”, señala Newlon.

Alumno competencial
“A mayor atención, el aprendizaje será mas significativo, pero es verdad que los niños responden a estímulos diferentes para generar mayor o menor atención”, asegura Emilio Torres, director pedagógico de Progrentis. “De esta forma, a través de la capacidad atencional, podemos formar a un alumno competencial. Cuanto más atento esté en un proceso de aprendizaje, más competente será ese alumno en cuanto al mundo que le rodea, y si el mundo en que vivimos ha cambiado, el mundo en que estudiamos y aprendemos, también”, concluyó Torres.

El dispositivo no solo es útil para el ámbito educativo, sino también para el sanitario. En sujetos con hiperactividad y déficit de atención, permite saber cómo funciona el cerebro. En estos casos las neuronas se disparan a unísono y permite detectar la amplitud y la velocidad de esa señal en el cuero cabelludo. Lo que les ocurre precisamente a las personas con TDAH es que sufren un desajuste en esas señales de las ondas.

FocusEdu ha vendido ya más de 20.000 ejemplares al mercado chino. Progrentis y BrainCo han puesto en marcha un estudio para medir la capacidad de atención de más de 5.000 estudiantes de España e Iberoamérica. Diez colegios españoles participarán en la primera fase del estudio.

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