“La demanda social puede producir desajustes en la equidad educativa”

El consejero asturiano, Genaro Alonso, defiende el concepto de “Educación progresista” mediante la reivindicación de propuestas tales como la reducción horaria para el profesorado de Secundaria o la incorporación de la Religión como materia optativa.
José Mª de MoyaMartes, 6 de noviembre de 2018
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Genaro Alonso expone ante MAGISTERIO algunas de las propuestas que secunda como consejero de Educación de Asturias. La dotación de mayores competencias al Consejo Escolar o la incorporación de asignaturas que favorezcan el desarrolla de los valores morales y éticos son tan solo algunas de las ideas que defiende. La entrevista comienza haciendo un recorrido por las varias complicaciones con las que el Principado ha tenido que lidiar: desde reivindicaciones sindicales a problemas con la comunidad educativa.

¿Qué hay sobre las discrepancias que ha habido con los sindicatos respecto a la reducción horaria?
Es una vieja y larga reivindicación, se trata de la reversión de las 18 horas lectivas en Secundaria. En Asturias decidimos convocar en septiembre una Mesa Sectorial de negociación y, para nuestra sorpresa, cuando la Administración puso sobre la mesa los términos que ellos habían demandado, los dos sindicatos mayoritarios –UGT y ANPE– votaron contra este acuerdo, por lo que no fue suficiente y desde entonces se abrió un periodo de incertidumbre. Nosotros, prudentemente, hemos decidido esperar a ver cuándo, cómo y en qué circunstancias queda derogado ese real decreto.

¿Se trata de electoralismo sindical?
Así es. Ellos están ahora mismo en campaña y quisieron distanciarse de sus adversarios: llevaban seis años haciendo esa reivindicación y finalmente no firmaron. A veces hacemos prevalecer intereses propios del partido sobre el interés general.

¿En ese acuerdo no estaba incluida esta bajada de horas de Primaria?
No, solamente la reversión de 20 a 18 horas en Secundaria y dos horas menos de permanencia obligada en el centro para Primaria, que serían no lectivas, por lo que no alteraría la jornada en cómputo global.

¿Esta bajada de carga lectiva es tan importante en cuanto a la calidad educativa?
Sin duda, esas dos horas conllevan aparejadas otras obligaciones: más sesiones de evaluación, más grupos de alumnos, más exámenes, etc. Y eso va en detrimento de una menor calidad. El profesorado también necesita tiempo en el centro para planificar.

¿Entonces también sería partidario de esa reducción en Primaria?
Sí, pero no me gustaría meterla en el mismo saco porque ahora queremos empezar por revertir lo que en su día empeoró.

¿Le parece que también habría que mejorar en la cuestión de salarios y de ratio?
En Asturias nos enorgullecemos de tener una de las ratios mas bajas del Estado español, sobre todo en la zona rural. En cuanto a salarios, no podemos decir lo mismo, Asturias se sitúa en la parte baja de la escala. En este sentido, yo creo que ambas cosas inciden no solo en la calidad, sino también en la gestión del aula. Los grupos con menos alumnos son por naturaleza menos conflictivos y tienden más a la cooperación y la buena relación. Los salarios tienen que ver con la dignificación de la profesión docente.

¿Qué opinión le merece la medida que consiste en revertir el papel del Consejo Escolar?
El Consejo Escolar de los centros educativos tiene que ser un órgano de gobierno con capacidad de resolución e incluso yo le daría más poder en el nombramiento de los directores de los centros educativos.

¿No iría en detrimento de los equipos directivos?
Yo creo que no, si las competencias y atribuciones están bien delimitadas y bien entendidas, no tienen por qué entrar en colisión entre ellas.

La Lomce lo que pretendía era dar autoridad a la dirección escolar para que tuviera unas atribuciones propias…
Es otro modelo, hay países europeos donde el director no es un docente, es solo un gestor o un rector. Yo prefiero un modelo más participado a través del Consejo Escolar, pero lo que no podemos permitir es la invasión de unas competencias por parte de otras, y esto verdaderamente con los padres ocurre cada vez con mayor frecuencia.

La Ley de Autoridad es una ley que propusieron el año pasado. ¿Cómo está?
Se va a promulgar ahora a finales de año, introduce aquellos aspectos que la ley le otorga al profesorado en cuanto a autoridad. También se incluyen los conceptos de defensa pasiva y activa del profesor. Esto es completamente necesario, ya que en numerosas ocasiones se atenta contra la autonomía y la libertad de cátedra del profesorado.

¿Se introduce el concepto de presunción de veracidad del profesorado?
Sí, es inherente a la Ley de Autoridad y significa que ante unos hechos ocurridos, lo que diga la persona investida por la autoridad prevalece, la cara de la moneda se invierte.

Tampoco contó con el apoyo sindical la propuesta de los profesores jubilados dieran clase.
Nosotros no habilitamos a los jubilados para dar clase, les concedemos la posibilidad de participar con el centro educativo siempre y cuando tanto él como el centro estén de acuerdo, pero nunca usurpando funciones del profesor en activo. De hecho, lo único que quisimos fue poner por escrito lo que ya se venía haciendo en muchos centros, aprovechar el talento y la experiencia de muchos docentes al servicio de los alumnos en actividades como jornadas culturales, pero en ningún caso dentro de las aulas.

Otra cuestión a resolver con los sindicatos es el MIR.
Yo más bien era partidario de revisar la formación inicial de los docentes y establecer un sistema consensuado que nos llevara a seleccionar a los mejores, que esos profesores tuvieran una formación completa. Me consta que la ministra de Educación Isabel Celaá defendía esa formación inicial y permanente. Hay que seleccionar con criterios objetivos, medibles y contables porque es la única manera de garantizar a los mejores docentes.

Otro motivo de polémica fue la reducción de 29 unidades concertadas.
La realidad es que en Asturias estamos sufriendo una brutal caída de la natalidad, tanto como que este año hay casi 1.000 alumnos menos de 3 años que el año pasado, y eso para una comunidad como la nuestra de poco más que un millón de habitantes es horrible. Esto debe sostenerlo por igual la red concertada y la red pública. Nadie nos puede acusar de sectarios ni de subjetivos porque intentamos que ambas redes convivan armónicamente, pero la red pública no puede cargar con todo.

¿Es cierto que no se emplea el mismo baremo entre la supresión de una unidad concertada con el mismo número de alumnos que una pública?
Los criterios que se utilizan son distintos en ambos casos. Se tiene en cuenta la ratio media de alumnos por profesor dentro de la localidad en cada nivel. Si en un centro concertado la ratio es 18 y tiene 16, no cumple con la ratio media y habría razón para desconcertar.

Según este criterio, ¿en un mismo barrio habría una unidad pública con 14 y se cerraría una unidad concertada con 16?
Sobre todo esto hay algo que se llamaba Deber de Planificación y Sostenibilidad del Sistema y nosotros entendemos que eso prevalece sobre el derecho de elección del centro por parte de la familia. Yo no puedo necesitar un centro escolar y pagar dos, eso va contra el criterio de la eficiencia.

¿Qué opina de la demanda social que la ministra quiere suprimir de la Lomce?
Estoy totalmente de acuerdo. No fue consensuado y además puede producir desajustes contra la equidad y el reparto equitativo de los alumnos. De hecho, estadísticamente tampoco se puede defender porque en esta comunidad autónoma el 90% de los alumnos entran en el centro que piden en primer lugar. No vamos a hacer como Cospedal en Castilla-La Mancha, que concertó todo lo que se movía, produciendo graves desajustes y movimientos sin tener en cuenta que una vez concertada la unidad, el juez no te permite desconcertarla porque no tiene que haber alumnos y ellos los tienen, por lo que es un tema muy delicado.

La ministra no va a intentar si quiera el pacto nacional sino que va a caminar directamente hacia el pacto regional.
Me parece muy bien. Yo apoyo plenamente todos y cada uno de sus elementos porque contribuirán a un mayor consenso y a un sistema educativo de mayor calidad. Además, contribuirán a eliminar ciertas tensiones que en su día se dieron , como las reválidas, la eliminación de los itinerarios sin sentido, la jerarquía absurda entre las materias, introducir asignaturas sobre valores morales y éticos, la Religión como optativa, pero sin valor académico para la nota media, etc.

Esto recuerda un poco a la Logse.
Coincidimos con muchos de los planteamientos de la Logse que se revelaron como fecundos, duraderos y buenos para el sistema educativo.

La Logse, a nivel popular, tiene mala fama por haber bajado los niveles de conocimiento.
Los niveles son muy relativos cuando se dice que la Educación del siglo XXI se basa en cuatro competencias. El problema de la Logse fue que rebajó la cultura del esfuerzo.

 

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