Profesores para una nueva sociedad civil

Escuchamos y leemos estos días abundantes testimonios sobre la importancia de la sociedad civil y sobre lo que desde la Alianza Científico Profesional para el Estado de Bienestar (ACEB) reclamamos desde hace mucho tiempo: la necesidad de incorporar el conocimiento y la opinión de los profesionales y de la sociedad civil a las decisiones políticas que nos afectan a todos.
Alfredo Bohórquez
Presidente de Alianza Científico Profesional para el Estado de Bienestar
1 de octubre de 2019
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© TERAVECTOE

En ACEB estamos integrados 14 colegios profesionales que aportamos las soluciones que permitan reestructurar el Estado de Bienestar para que sea sostenible frente a los retos demográficos y sociales actuales. De entre el 1.800.000 profesionales en Educación, sanidad, servicios sociales y pensiones que hay en España, los profesionales de la enseñanza son los más numerosos: el 42,29% integran el colectivo de enseñanza no universitaria, el 6,76% de enseñanza universitaria. Obvia decir que su conocimiento y opinión son decisivos en lo que debería ser un Pacto de Estado para la Educación. Legislar desde el conocimiento profesional evita los vaivenes y los cortoplacismos.

Un Pacto que sería una base fundamental para dotar a la sociedad civil de la influencia que queremos conseguir. Desde nuestra perspectiva, ya hemos lanzado una Mesa de Diálogo por la Sociedad Civil, presentada con sindicatos y Plataforma del Tercer Sector y a la que se sumará la comunidad empresarial. Distintas perspectivas en un mismo Diálogo en el que se corresponsabiliza la sociedad civil.

Pero, yendo al aspecto concreto de la Educación, en ACEB hemos seguido las comparecencias y sesiones de la Comisión por el Pacto de Educación en el Congreso de los Diputados y elaborado un Documento de 606 conclusiones extraídas de las intervenciones escuchadas en esas sesiones y que se pueden leer al completo en nuestra página web.

Las inquietudes y temas propuestos, lógicamente, son muy extensas y es difícil destacar unas por encima de otras, pero sí se pueden compartir algunas ideas debatidas para saber qué preocupa en el mundo de la Educación y debemos tener en cuenta para que consigamos esa sociedad civil sólida. Porque sociedad civil, grupos parlamentarios, partidos políticos y las administraciones públicas somos corresponsables del diseño, funcionamiento y mejora del sistema educativo.

"Los principios rectores de un sistema educativo deben establecerse a partir de un proceso abierto a la participación familiar, profesional y comunitaria"

Recojo en este artículo una muestra de las sugerencias expuestas: “La Educación tiene que ser un instrumento para educar personas íntegras, autónomas, empoderadas, críticas, solidarias, creativas y, sobre todo, felices. Tenemos que evitar que el sistema educativo sea un mero trámite para la empleabilidad. La Educación tiene que servir para crear una sociedad culta y además tiene que ayudar a crear unas estructuras de país sólidas”.

Se ha debatido sobre la visión de la Educación que debe formar personas útiles para las necesidades de esa misma sociedad y, sobre todo, la Educación debe formar personas, ciudadanos y ciudadanas, con pensamiento crítico reflexivo, que se sepan manejar en sociedades cambiantes y también las locales.

El pensamiento crítico, igualdad de género, respeto a la diferencia, solidaridad, creatividad, capacidad de solucionar problemas complejos, trabajo en equipo, toma de decisiones, comunicación en público, inteligencia emocional… son algunas de las capacidades que deben obtener los futuros ciudadanos y profesionales de su etapa de Educación.

Hemos escuchado la necesidad de la cohesión para ser competitivos, del equilibrio entre la excelencia y la equidad, de conseguir un modelo inclusivo, de que “no se trata de acabar con el fracaso escolar sino de conseguir la excelencia”.

Nos ha parecido interesante que los principios rectores de un sistema educativo deben establecerse a partir de un proceso abierto a la participación familiar, profesional y comunitaria; que en una democracia la cultura fundamental es la cultura democrática.; que el ciudadano tiene que saber que él es guardián de derechos y que la ciudadanía debe estar hecha de reivindicaciones y de intervención pública, y no simplemente de actitud pasiva.

Muchas opiniones han coincidido en la necesidad de adelgazar los curriculums que presentan demasiadas asignaturas y en que debe haber un equilibrio entre los tres bloques fundamentales en el desarrollo curricular de un alumno, que son: la ciencia, las tecnologías y la enseñanza de las humanidades.

El pensamiento crítico, igualdad de género, respeto a la diferencia, solidaridad, creatividad, capacidad de solucionar problemas complejos, trabajo en equipo, toma de decisiones, comunicación en público, inteligencia emocional… son algunas de las capacidades que deben obtener los futuros ciudadanos

El currículum para el siglo XXI debe potenciar las enseñanzas STEM –Science, Technology, Engineering and Mathematics– y la lengua extranjera, introducir una serie de contenidos modernos, desarrollar la creatividad, el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración, fomentar el enfoque humanístico, que no es contradictorio con lo anterior, así como la adquisición de habilidades no cognitivas.

El aprendizaje cooperativo, la vuelta de la filosofía, la diversidad y convivencia escolar, la regulación de la equidad y la diversidad, la Educación inclusiva de alumnos con discapacidad y, especialmente, el abordar la Formación Profesional, son algunos de los temas tratados ampliamente en esta Comisión que debe buscar un Pacto de Estado que nos lleve a la excelencia.

Podría mencionar también la colaboración entre maestro y profesor universitario, ya que recogemos en nuestro documento que “en Oxford hay un gran respeto del universitario, del académico por lo que hace el maestro de escuela, al cual se le invita con mucha frecuencia y se le escucha mucho en la universidad. Y el maestro respeta mucho al académico y acude a él cada vez que tiene un problema. Esta cultura colaborativa entre instituciones superiores y escuela de a pie no se tiene aquí”.

Todo ello nos lleva a formar personas, pero también a formar ciudadanos que deben dar solidez a una sociedad civil que cada vez sea más autónoma, más crítica y más colaborativa. Entre todos –los profesionales de la enseñanza con especial protagonismo– tendrán que conformar esa sociedad civil.

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