Becas Erasmus+ en FP: llaves de nuevos horizontes profesionales

La beca sirve para mejorar el currículum y las capacidades profesionales del alumno, además del enriquecimiento personal de vivir en otra cultura y otra sociedad, conocer otra lengua y un país diferente.
Manuel CarmonaMartes, 11 de febrero de 2020
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La beca sirve para mejorar el currículum y las capacidades profesionales.

La crisis económica que se desató a nivel mundial a finales de 2008 mostró las carencias del sistema educativo y laboral español: por un lado, había un exceso de población que había optado por lograr una licenciatura o diplomatura. Y, por otro, existe desde hace años una carencia de profesionales cualificados para desempeñar muchas ocupaciones vinculadas a la Formación Profesional que demanda el mercado laboral. A partir de entonces, jóvenes, familiares,  administraciones educativas y empresas han empezado a valorar en su justa medida los módulos superiores de FP.

Esa realidad que viven millones de discentes españoles y europeos hoy, la conocen en profundidad la licenciada en Farmacia y docente desde hace casi cuatro décadas, Marina Antón-Pacheco; y su estudiante Rebeca Guerrero que está completando su beca Erasmus+ en Italia en la especialidad de Dietética.

La profesora Marina Antón-Pacheco ha desarrollado su carrera en centros de Madrid y, desde hace años, en la Comunidad Valenciana, pero también ha disfrutado de estancias europeas y norteamericanas. 

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La beca ha servido para mejorar su currículum e incluso algunos se han quedado en Italia trabajando

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Desde el poso que dan los años de experiencia, habla la experta Antón-Pacheco: “La beca ha servido [a los alumnos] para mejorar su currículum notablemente e incluso algunos se han quedado en Italia trabajando. Además del enriquecimiento que supone la experiencia personal de vivir en otra cultura, en otra sociedad, con otra lengua, y conocer un país precioso como Italia a través de los viajes durante su estancia”.

Para los mozalbetes de España como del resto de Europa, Erasmus+ supone un antes y un después en sus biografías. Salen de su zona de confort, de la ciudad de origen, del ambiente familiar y social de toda la vida, y comienzan a valerse por sí mismos a diario.

Así lo está viviendo la joven Rebeca Guerrero: “Antes pensaba que Italia estaba al nivel de España, y ahora me he dado cuenta de está mucho más adelantada que nuestro país en el tema de la nutrición y prevención. Los nutricionistas españoles estamos bastante bien formados, igual que los italianos, pero el complemento de nutrición proteica en España se ve como algo propio del culturismo y los gimnasios y, sin embargo, es muy valioso para pacientes oncológicos o con problemas de nutrición”.

“En la sanidad pública italiana sí se dan complementos nutricionales a los enfermos oncológicos y están respaldados por estudios científicos. Además, los nutricionistas también estamos en los departamentos de Oncología, de Cardiología, y  en otros, no solo para hacer dietas de masa muscular y de pérdida de peso”, explica Guerrero.

Rebeca Guerrero (a la der.), junto al equipo del hospital italiano donde ha hecho sus prácticas.

La profesora Antón-Pacheco, en su fecunda carrera, también ha aprovechado la beca Erasmus+ de educadores para conocer a otros compañeros de otros países, que desarrollan otros métodos de enseñanza y otras formas de dar clase a sus alumnos. Ha experimentado en periodos de 10 a 15 días cómo se enseña y aprende en los institutos de la República Checa y de Italia.

¿Qué le han aportado esas vivencias? “Descubrimos otros métodos de estudio y trabajo; conocemos otro sistema educativo porque, frente a lo que se piensa en el imaginario colectivo, los sistemas educativos, tanto de las enseñanzas medias como de la universidad en los países europeos, no son tan parecidos, difieren bastante unos de otros. Ves las ventajas de lo que tenemos y los inconvenientes, y también los de esos otros sistemas”, describe Antón-Pacheco.

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El modelo español en enseñanzas medias adolece, sobre todo, de poca conexión con el mundo laboral y con las empresas

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A la joven Rebeca Guerrero el sistema de prácticas y aprendizaje italiano la tiene fascinada. Es normal que en la juventud cualquiera se haya sentido atraído por lo nuevo. A pesar de las reticencias que tuvo en su día para solicitar la beca, sobre todo por la cuestión del idioma, ahora está entusiasmada con la experiencia: “Hace poco leía un artículo en el que se indicaba que en toda la Comunidad Valenciana hay cuatro nutricionistas, cuando en Italia somos cinco para un pueblo del tamaño de Sagunto. Igual que están el MIR para médicos o el PIR para psicólogos, tiene que haber una prueba igual para los nutricionistas”.

La profesora Marina Antón-Pacheco, con la óptica que dan la práctica y la mundología tras tantos años en la enseñanza, ofrece matices interesantísimos y que ponen al paradigma formativo de cada país en su lugar: “El modelo español en enseñanzas medias adolece, sobre todo, de poca conexión con el mundo laboral y con las empresas. Si vas a Alemania, te encuentras que en los departamentos de las facultades, la empresa X es muy relevante porque mete dinero y beca a estudiantes, financia las tesis doctorales y los proyectos que tienen que ver con las líneas de investigación que esa compañía hace. Esto es clave porque la persona que estudia lo hace para algo y se desarrolla en un área de su campo profesional. Así, la empresa interviene en el buen sentido de la palabra porque soporta buena parte del I+D+i que se lleva a cabo”.

Eso en España casi no existe, y la investigación en la universidad ha de ser con fondos públicos y estos desgraciadamente llegan hasta donde llegan”, lamenta la profesora. “De la otra forma podría llegar a muchos más proyectos, sería más amplia en cuanto a objetivos y proyectos, la podrían ejercer muchas más personas, y tener luego una aplicación práctica, que es la clave”.

La ventaja, para Antón-Pacheco, es que “en España la mayoría de las personas que quieren cursar una carrera universitaria lo pueden hacer porque hay muchas facultades en todas partes, porque las tasas universitarias son bastante asequibles, y eso permite acercar la universidad a cualquier sector de la población”.

Erasmus+ requiere de más fondos para cubrir las necesidades reales y cotidianas de los estudiantes

La circunstancia de la financiación no solo es clave para los proyectos de I+D+i sino también para la estancia de los jóvenes en otros países. Y es ahí donde Erasmus+ requiere de más fondos para cubrir las necesidades reales y cotidianas de los estudiantes. Como remarca Guerrero, “es necesario que los destinos a los que nos mandan, tengan pisos o habitaciones donde alojarnos y sea fácil encontrarlos, ya que resulta muy difícil hacer un alquiler para tres meses. Y el importe de los 350 euros de la beca Erasmus es insuficiente cuando solo el alquiler cuesta más”.

Rebeca Guerrero, como la mayoría de chicos y chicas de su generación o de otras que ya han disfrutado de Erasmus+, aprovecha los veranos o los fines de semana para trabajar en empleos poco cualificados, que le permiten acumular unos ahorros para vivir en ese país. El esfuerzo merece muchísimo la pena, porque, como recuerda Guerrero, ella está ampliando su horizonte formativo, laboral y humano.

“Mientras que en España solo es posible hacerlo en una rama, en Italia he estado en clínica, en restauración colectiva, además de en Educación y nutrición”, señala la estudiante, que recomienda salir de España porque ayuda a abrir la mentalidad: “Mis profesores y compañeros me han comentado que están notando mi avance respecto a otros compañeros que vinieron acompañados. He avanzado mucho en mi italiano, y la integración que tengo con la gente de aquí es mayor”. 

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A las compañías les falta información y medios para implicarse en el sistema educativo, y no hay unos protocolos claros que deben seguirse

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Por su parte, la docta Antón-Pacheco se hace eco de las necesidades y mejoras que pueden experimentar la formación y el tejido empresarial español si se establecen sinergias inteligentes entre los diferentes actores implicados.

Con convicción, firmeza y conocimiento de causa, se expresa sobre los retos a alcanzar: “A las compañías les falta información y medios para implicarse en el sistema educativo, y no hay unos protocolos claros que deben seguirse. Falta también espíritu inversor en esas líneas, ya que en otros países europeos o en EEUU ha surgido después de muchos años de colaboración, y con el paso del tiempo han pasado a ser relaciones de cooperación cada vez más amplias y fuertes”.

Según la profesora, “hay que empujar a las compañías con algún tipo de incentivos para que inviertan en investigación y Educación, y que luego haya gente dispuesta a hacerlo. En muchas ocasiones, la universidad es muy reacia a que alguien de fuera intervenga, es el problema de la endogamia en algunos campos”.

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Erasmus+ es uno de los logros más tangibles de la UE, al unir a personas de todo el continente, creando un sentimiento de pertenencia y solidaridad

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El pasado 28 de enero se publicó el informe anual sobre Erasmus+ correspondiente a 2018, que pone de manifiesto que, durante las tres últimas décadas, más de diez millones de personas han participado en algo que ha cambiado la vida a muchas de ellas.

“Ciudadanos de toda Europa interactúan, intercambian y aprenden cuando participan en actividades educativas, juveniles y deportivas más allá de las fronteras. Erasmus+ ha sido un éxito común extraordinario, y deberíamos ser aún más ambiciosos y aspirar a aumentar la participación, la movilidad, la diversidad y las oportunidades”, ha declarado Margaritis Schinas, vicepresidente para la Promoción de nuestro Modo de Vida Europeo.

También la comisaria europea de Innovación, Investigación, Cultura, Educación y Juventud, Mariya Gabriel, ha expresado que “para nuestros jóvenes, Erasmus+ se ha convertido en una puerta de acceso a Europa y al mundo. Es uno de los logros más tangibles de la UE, al unir a personas de todo el continente, creando un sentimiento de pertenencia y solidaridad”.

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Comentarios
  1. Eva
    13 de febrero de 2020 18:34

    Hace unos 28 años cursé dietética y nutrición en un instituto de fp, antes el título era técnico especialista en dietética y nutrición, hice prácticas en el hospital Gómez Ulla. Pues bien, no me sirvió de mucho ya que no estaba reconocido por el ministerio de trabajo y éste lo hacían las enfermeras o bien, los técnicos en laboratorio. A lo más que podía aspirar era a ser dietista en un Naturhouse, o ayudante de algún nutricionista en clínicas de adelgazamiento y a mi lo que más me gustaba era trabajar en el laboratorio de análisis de los alimentos, pero eso era imposible con este título. Espero que hayan cambiado y mucho las cosas

  2. Noticias | Del 8 al 14 de febrero - UCETAM
    14 de febrero de 2020 09:56

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