Fernando Trujillo: “Creo que casi ningún docente valoraría la posibilidad de dar aprobado general”

El profesor Fernando Trujillo explicó en una charla vía YouTube las características más importantes de la investigación sobre la evaluación de este final de curso que ha llevado a cabo junto.
Diego FranceschMartes, 12 de mayo de 2020
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Fernando Trujillo.

Fernando Trujillo es profesor titular de universidad en el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Facultad de Educación, Economía y Tecnología de Ceuta (Universidad de Granada). Junto con dos colegas es el responsable de la investigación acerca de la evaluación de este final de curso publicada por Santillana Lab.

Trujillo realizó una presentación de su informe en YouTube donde aseguró que, en la Educación confinada en la que nos encontramos, “los procesos de socialización están mediados por pantallas y por dispositivos, la presencia del docente depende de la imagen o de la palabra que ha sido escrita, grabada o emitida pero no hay presencia, voz o mirada que pueda demostrarte el nivel de comprensión de un concepto”.

En estas circunstancias, “el tiempo no lo define ya el horario escolar, lo define el horario familiar, y puede haber chicos o chicas que se incorporen más tarde o más temprano a nuestra docencia virtual, porque ya hemos perdido el control del tiempo”. Pero no solo eso, sino que “de repente, los materiales no son un complemento o un recurso, son el eje del aprendizaje, porque nosotros ya no estamos ahí”. Y es “ese vídeo, ese enlace o ese texto que pones en una plataforma el que habla por ti”. Eso hace que sea “muy complejo dar feedback y hacer evaluación y que tengamos que buscar mecanismos alternativos para hacer esa evaluación”.

“En la Educación confinada en la que nos encontramos, los procesos de socialización están mediados por pantallas"

En ese contexto de “complejidad sobrevenida, es donde un grupo de investigadores nos preguntamos cómo debe ser la evaluación de este curso”. Adrián Segura, de la Universidad de Granada, Manolo Fernández, de la de Málaga y Manolo Jiménez, de la UNIR. “Intentando iluminar la incertidumbre tan tremenda que rodea a la evaluación en este momento”, dice Trujillo. “La mejor manera de responder a esta pregunta no es diciendo, ‘esto ha de hacerse así’, por eso le hemos preguntado a los expertos en evaluación, que son los profesores”. Los autores diseñaron un cuestionario con preguntas cerradas y abiertas, con información cuantitativa y cualitativa y lo distribuyeron en redes sociales entre el profesorado de todas las etapas.

El punto de partida para esta investigación es un punto de vista teórico. “Definimos posibles escenarios que podrían ocurrir para la evaluación de este curso y estos escenarios los vinculamos con la pregunta de quién asume las consecuencias de nuestra decisiones”, asegura Trujillo.

“Los materiales y los recursos no son un complemento sino el eje del aprendizaje”

En el escenario 1 los centros son simplemente autónomos y, sin realizar ningún tipo de ajuste de currículo, intentan evaluar con las herramientas que tienen, “aparentando que nada ha ocurrido y que se puede mantener una cierta normalidad a pesar de todo”. Este escenario “vuelca sobre los centros, docentes y estudiantes, toda la responsabilidad y las consecuencias de la evaluación”. En el escenario 2, “el centro realiza los ajustes necesarios para responder a una situación realmente inesperada”. En la cual hay estudiantes que sí pueden conectarse, estudiantes que no, estudiantes que tienen dificultades y docentes que también tienen dificultades de conexión o de enseñanza online, etc.

Aquí la evaluación también estaría “normalizada” aunque adecuada a la situación”, añade Trujillo. Los escenarios 3 y 4 parten de la situación de le evaluación positiva, pero “distinta del aprobado general, que nunca hemos considerado”. “Creo que casi ningún docente valoraría la posibilidad del aprobado general, pero sí la idea de una promoción, y que la calificación quede condicionada o no a la realización de una serie de tareas”, señala Trujillo.

“Definimos los posibles escenarios y los vinculamos con la pregunta de quién asume estas decisiones”

En este sentido, el escenario 3 plantea la idea de una promoción automática y evaluación positiva del alumnado pero con calificación condicionada a una serie de tareas definidas por el centro o por la Administración. Mientras que en el escenario 4 la evaluación sería positiva y habría promoción sin ningún tipo de condición. La calificación se deriva de calificaciones previas del alumnado o no se produce calificación más allá de la promoción. “En estos dos escenarios, las consecuencias serían asumidas por el Estado que, viendo las circunstancias de un cierto número de estudiantes para conectarse y seguir el ritmo de aprendizaje, establece que nadie puede perder el año por una enfermedad”, señala el profesor Trujillo.

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