El 63% cree que falta personal en los centros para hacer frente a las nuevas necesidades

Para el 76% de los docentes, el gran reto del próximo curso será la motivación. El 61% señala la gestión de las emociones y el 60% la autónomía del alumno. La Administración educativa “se ha limitado a invocar la autonomía de los centros sin aportar soluciones, ni recursos, ni inversiones”.
Diego FranceschMartes, 23 de junio de 2020
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Desde el punto de vista pedagógico, para el 76% de los docentes, el gran reto del próximo curso será la motivación. © ADOBE STOCK

Preocupación y esperanza son los dos sentimientos predominantes entre los docentes españoles de cara al próximo curso. Preocupación por las incertidumbres con las que se plantea el futuro educativo y los grandes retos a los que deberán hacer frente como, por ejemplo, motivar al alumnado (fuente de preocupación principal para el 76% de los docentes) o la falta de dispositivos para el aprendizaje a distancia (le preocupa al 67%).

En este sentido, según una encuesta de Educación conectada (FAD y BBVA), coordinada por el profesor de la Universidad de Granada, Fernando Trujillo, piden abrumadoramente inversión en infraestructuras y personal; una revisión profunda del currículum; mayor cultura de colaboración entre docentes; mayor atención a cuestiones socioemocionales (cómo gestionar las emociones preocupa al 61%); y formación y liderazgo de los equipos directivos.

Sin embargo, se muestran escépticos ante una Administración educativa que, en su opinión, “se ha limitado a invocar la autonomía de los centros sin aportar soluciones, ni recursos, ni inversiones”.

La falta de instrucciones claras y criterios unificados para abordar la actividad docente durante el cierre de los centros ha provocado un acusado sentimiento de abandono y un profundo cansancio entre los docentes y los equipos directivos que confiesan haber recurrido a la improvisación en la peor crisis educativa de la historia reciente, que ha afectado a más de 1.500 millones de estudiantes a nivel mundial –el 91,3% del total de estudiantes matriculados en el mundo– con cierre total de escuelas en 194 países.

Dificultad de las familias

Una situación que también ha afectado de lleno a las familias que critican la dificultad para adaptarse a criterios cambiantes, la multiplicidad de plataformas y canales para la docencia, aparte de los problemas para conciliar trabajo y apoyo educativo a sus hijos, sobre todo en Infantil y Primaria donde los alumnos son menos autónomos.

La falta de instrucciones claras y criterios unificados para abordar la actividad docente durante el cierre de los centros ha provocado un acusado sentimiento de abandono y un profundo cansancio entre los docentes

A pesar de todo, del discurso de los docentes también se desprende un sentimiento generalizado de esperanza porque, al igual que los alumnos y sus familias, viven la crisis con profundo deseo de transformación que posibilite alcanzar un sistema educativo fortalecido y desean formarse para estar a la altura.

De cara al próximo curso, los docentes ven indispensable reforzar las infraestructuras, tanto en espacios como en recursos tecnológicos, y las plantillas. Al 67% le preocupa la falta de dispositivos entre el alumnado y el efecto que puede tener en la igualdad de oportunidades; al 63% la falta de personal para hacer frente a las nuevas necesidades; al 60% la disponibilidad de medidas de seguridad e higiene; al 59% la necesidad de disponer de plataformas y materiales adecuados para el aprendizaje en línea; y al 57% le preocupa cómo gestionar los espacios existentes (aulas, bibliotecas, etc) para cumplir con las medidas de distanciamiento.

Alumnos desmotivados

En relación con el aprendizaje, una de las mayores preocupaciones del profesorado respecto a la situación que puedan encontrar a la vuelta de las vacaciones de verano es la motivación para el aprendizaje por parte del alumnado, seguida de cuestiones como la gestión de las emociones o la autogestión del proceso de aprendizaje.

En relación con el aprendizaje, una de las mayores preocupaciones del profesorado respecto a la situación que puedan encontrar a la vuelta de las vacaciones de verano es la motivación para el aprendizaje

Por otro lado, cuestiones como la adquisición de contenidos o la gestión de información pierden peso entre las preocupaciones del profesorado, que teme que el cierre de las aulas tenga un impacto negativo en la implicación y la voluntad de aprender de su alumnado, así como en su bienestar emocional, especialmente entre el alumnado de Infantil y Primaria.

En relación con el desempeño de la enseñanza, los profesores reivindican de la presencialidad, porque “garantiza la igualdad, promueve de manera más efectiva el aprendizaje, posibilita mejores explicaciones y atención personalizada y permite desplegar todo el potencial educador de los centros”.

En este sentido, la opinión mayoritaria contempla dos escenarios: en primer lugar, la enseñanza semipresencial con asistencia en días alternos de todos los estudiantes divididos en grupos; en segundo lugar, la enseñanza semipresencial con asistencia en horas alternas de todos los estudiantes divididos en grupos.

Otra de las conclusiones es que la Educación no es un reto exclusivo del profesorado, aunque este tenga la máxima responsabilidad. El reto de la Educación es social.

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