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La Educación híbrida llega para quedarse

El modelo híbrido, o más bien la imposibilidad de llevar a cabo el clásico modelo presencial, dejó al descubierto las vergüenzas de la desigualdad de oportunidades.
Martes, 19 de enero de 2021
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La crisis del coronavirus ha tenido un impacto global. La Educación no fue inmune a la pandemia. La Covid-19 reabrió viejos debates y aceleró los procesos de transformación del modelo. La imposibilidad de acudir a clase forzó a los docentes a modificar sus hábitos de trabajo. Internet y la red cobraron protagonismo con mucha fuerza. Los profesores tuvieron que aferrarse al sistema online como única manera de impartir sus conocimientos. La Educación híbrida llamaba a su puerta.

El problema surgió cuando el futuro nos atropelló. Porque el modelo híbrido, o más bien la imposibilidad de llevar a cabo el clásico modelo presencial, dejó al descubierto las vergüenzas de la desigualdad de oportunidades, además de la falta de preparación de buena parte del profesorado a este nuevo sistema de funcionamiento. Porque no se puede usar el modelo presencial para una Educación online. Como tampoco el online es sustituto de un maestro.

Los estudios que han comparado el aprendizaje de los alumnos que han utilizado al 100% el online, con los que han asistido a clases, ponen de manifiesto que la tecnología es un mal sustituto del docente. Un buen profesor lo es porque es capaz de realizar muchas tareas simultáneamente: explicar de forma didáctica, motivar, gestionar la diversidad, identificar a los rezagados, conseguir que los alumnos desarrollen su curiosidad y las ganas de aprender… Y una infinidad de características que la tecnología difícilmente puede sustituir. Es pues una fantasía pensar que la tecnología puede sustituir al profesorado. Pero sí puede convertirse en un buen complemento. Por tanto, lo que sí resulta factible es que, una vez familiarizados con el online, se pueda implementar un modelo mixto.

La Educación híbrida, de la que se comenzó a hablar hace 20 años, ha cobrado vigencia para una Educación de masas. Lo ha hecho más por obligación que por convencimiento. Tiene sus cosas buenas, pero también aspectos que mejorar. Lo que sí que ha quedado demostrado es que, más que una moda pasajera, llega para quedarse. Empecemos por corregir los fallos de esta primera prueba de laboratorio, obligados por la Covid-19, y tratemos de lograr que el acceso a este nueva Educación híbrida cumpla con esa excelencia a la que aspiramos todos.

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