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Acústica en escuelas: Reducir el ruido es cuidar a aquellos que más sufren

Este artículo pone de manifiesto la necesidad considerar la acústica a la hora de diseñar aulas, ya que está demostrado que un buen acondicionamiento acústico promueve una enseñanza y aprendizaje de calidad.
Juan NegreiraViernes, 21 de enero de 2022
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© OKALINICHENKO

Los efectos del ruido en niños y maestros han sido objeto de numerosos estudios en los últimos 40 años. Durante las horas de clase, los alumnos y maestros están expuestos a varios tipos de ruido (ruido exterior, el propio ruido generado dentro del aula…). Está generalmente aceptado y probado científicamente que la exposición al ruido (excesivo) tiene un efecto perjudicial sobre el desarrollo cognitivo de los estudiantes (incluida la reducción de memoria, motivación, capacidad de lectura…) así como efectos negativos en los docentes. En este artículo intentaremos ver algunos de estos efectos de la exposición al ruido en los usuarios de las escuelas.

¿Por qué preocuparnos del ruido?

Hace algunos años, Ecophon participó junto a la Organización Danesa de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en una campaña en Dinamarca destinada a enseñar y concienciar a los niños sobre cómo el ruido en un aula puede afectar la forma en la que trabajan. En una de las actividades llevadas a cabo, se le pedía a una clase de niños de 7-8 años que dibujasen concentrados y en un ambiente tranquilo y silencioso (el silencio que puede haber en un aula con niños de esta edad), “la cosa” que más le gustase. Tras el primer dibujo y sin explicarle nada a los niños sobre el objetivo del experimento, se seleccionó por sorteo a Midas, un niño sin ninguna patología diagnosticada (ni hiperactividad, ni déficit de atención…) para que volviese a dibujar el mismo tractor que había escogido en primera instancia. Para motivarlo, le pedimos que realmente tratase de hacerlo lo mejor posible, y que no nos cabía la menor duda de que así lo haría, ya que había podido practicar ese mismo dibujo hacía unos minutos. Se le comunicó a sus compañeros de clase que durante este segundo dibujo podían comportarse como si estuviesen realizando un trabajo en grupo. Es decir, podían hablar con sus vecinos y darse la vuelta para hablar con sus compañeros. Además, se les permitió hablar sobre Midas, pero no directamente con él. Debido a que el aula no estaba tratada acústicamente, rápidamente se activó el efecto Lombard (tendencia involuntaria a aumentar la voz para mejorar la audibilidad). Midas se concentró todo lo que pudo y con orgullo mostró su segundo dibujo cuando terminó.

La diferencia entre estos dos dibujos fue únicamente la exposición al ruido a la que Midas estuvo expuesto durante su realización. Midas, que rápidamente fue consciente de que el primer dibujo había sido mucho mejor del segundo, nos dijo decepcionado “pero si yo me concentré y esforcé todo lo que pude…”.

¿Se puede cuantificar una “mala acústica” científicamente?

Según se ha mencionado previamente, tanto alumnos como profesores han sido objetos de estudios en las últimas décadas para intentar entender y poner solución a la problemática del ruido en escuelas. Entre algunas de esas conclusiones, se pueden destacar:

Efectos del ruido en los alumnos
  • Aumentar el ruido de fondo en 10 dB  resulta en una caída media del 5 al 7% en resultados académicos [1].
  • Un buen acondicionamiento acústico hace que los alumnos hablen a un volumen 10 dB más bajo [2].
  • La comprensión del habla (medido a través de dictados) aumenta un 25% en un buen entorno acústico [3].
  • En un buen entorno acústico los alumnos se sienten más motivados a colaborar y ser inclusivos [4].
  • El nivel de sonido general al trabajar en grupo se reduce en 13 decibelios [5].
  • Los alumnos están más concentrados y no se cansan tanto en un buen entorno acústico [6].
  • El 21% de la “población” de una escuela pertenece al grupo que denominamos “oyentes sensibles” (alumnos que aprenden un segundo idioma, introvertidos, alumnos con TDAH o autismo, alumnos que tengan un resfriado o una discapacidad auditiva…) por lo que la acústica en estos casos es todavía más importante [7].
Efectos del ruido en profesores
  • Un buen entorno acústico reduce el ritmo cardíaco (índice de estrés) de los profesores 10 latidos por minuto [5].
  • Los profesores tienen una probabilidad 32 veces mayor de sufrir problemas relacionados con la voz que otros trabajadores con profesiones similares [8].
  • El 80% de los profesores fuerzan la voz o sufren problemas médicos como ronquera, dolor o infecciones de garganta. Para la población general, la cifra es del 5% [9].
  • En las escuelas primarias del Reino Unido se registran hasta 73.000 días de baja al año debido a los problemas vocales de los profesores [10].

Todo lo anterior pone de manifiesto la necesidad considerar la acústica a la hora de diseñar aulas, ya que está demostrado que un buen acondicionamiento acústico promueve una enseñanza y aprendizaje de calidad.

¿Son solamente las aulas los espacios que necesitan de una buena acústica?

El pasado mes de febrero de 2021, la justicia reconoció como enfermedad profesional la hipoacusia por ruido de una trabajadora de un comedor escolar [11]. Muchos de los ruidos a los que están sometidos a diario los trabajadores de este tipo de espacios (a menudo no acondicionados acústicamente), superan los 80 dB estipulados en el artículo 5 del RD 286/2006 sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido, a partir del cual se requiere una acción. Así, el alboroto de los niños en espacios a menudo no acondicionados acústicamente, el ruido de las bandejas y platos… a los que están sometidos a diario tanto niños como personal de comedor, pueden causar a largo plazo pérdidas auditivas y sorderas parciales, como se le diagnosticó a la trabajadora anteriormente citada.

La acústica: una inversión en futuro

La audición de los niños no se desarrolla completamente hasta la adolescencia. Por lo tanto, los niños ni comprenden su entorno sonoro en la misma medida que los adultos ni el efecto que su comportamiento (al generar ruido cuando juegan, por ejemplo) puede tener en los demás. Aunque los niños a menudo no parecen verse afectados por el ruido, esto no significa que la exposición a niveles elevados no influya en su audición y niveles de estrés. Más bien, implica que no tienen la capacidad de registrar, autoinformarse y actuar sobre la exposición al ruido. Algunos niños pueden ser particularmente sensibles al ruido y pueden responder distanciándose física y socialmente e incluso volviéndose agresivos. Asimismo, el personal puede estar expuesto a niveles de ruido de igual magnitud que los trabajadores de las fábricas, como vimos anteriormente. Nuestra audición no solo se ve afectada por ruidos particularmente fuertes, sino también por el periodo de exposición; pudiendo producir problemas de desarrollo cognitivo a largo plazo.

Por tanto, es importante que el ruido se considere específicamente en la planificación de una escuela a través de un diseño acústico adecuado de los diferentes espacios del colegio: aulas, salon de actos, polideportivos, comedores, pasillos, etc. Esto normalmente se abordará mediante instalación de elementos fonoabsorbentes en techo y paredes para así mejorar la inteligibilidad en los espacios y reducir la reverberación y los niveles de ruido. Este reto se antoja todavía más complicado e importante debido a la digitalización e incorporación de nuevas tecnologías a los métodos pedagógicos. También es importante aislar acústicamente de una forma adecuada los espacios de actividades adyacentes ruidosas.

Reducir los niveles de ruido a los que profesores y alumnos están sometidos es un factor fundamental para facilitar una docencia y aprendizaje de calidad. Ignorar el acondicionamiento acústico a la hora de diseñar nos afecta a todos, pero especialmente a los más vulnerables. 

Juan Negreira. Doctor Ingeniero Acústico. Profesor Universidad Lund (Suecia) y Universidad La Salle (Barcelona)

Referencias:

[1] Shield, B.M. and Dockrell, J.E.: The effects of environmental and classroom noise on the academic attainments of primary school children. Journal of the Acoustical Society of America 123(1), 133-144, USA (2008).

[2] MacKenzie, D. J., Airey, S.: Classroom Acoustics – A Research Study, Heriot-Watt University, United Kingdom (1999).

[3] Klatte, M.; Lachmann, T.: [A lot of noise about learning: acoustic conditions in classrooms and what they mean for teaching] Germany (2009).

[4] Canning, D.; James, A.: The Essex Study – Optimized classroom acoustics for all, United Kingdom (2012).

[5] Tiesler, G., Oberdörster, M.: Bremen University [Acoustic ergonomics in schools], Germany (2006).

[6] Schönwälder, H.-G.; Ströver, F.; Tiesler, G.: [Health promoting influences on performance ability in school education] Germany (2008).

[7] Scottish Government Report: Implementation of The Education (Additional Support for Learning) (Scotland) Act 2004 (as amended) Report to Parliament 2014, United Kingdom (2014).

[8] American Speech-Language-Hearing Association (ASHA), USA.

[9] Classroom Acoustics: A New Zealand Perspective, Oticon Foundation in New Zealand (2002).

[10] Royal National Institute for the Deaf (RNID), United Kingdom.

[11] The effect of different open plan and enclosed classroom acoustic conditions on speech perception in Kindergarten children. Mealings 2015. (p.21).

[12] Noticia Audio en Portada (23 febrero 2021): bit.ly/3kVil0R

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