Intentemos que este no sea un curso más
Estamos arrancando un nuevo curso, y parece que empieza con más de lo mismo: desde luego, los debates son recurrentes –ratios, pantallas, bajada de nivel…– y pueden hacernos sentir atrapados en un día de la marmota educativo perpetuo.
Ante esto, podemos dejarnos llevar por la inercia, dejarnos derrotar por las tareas eternamente pendientes –la negociación del Estatuto Docente o la mejora de la formación de profesores y equipos directivos, entre otras– y dejarnos llevar por el alarmismo –porcentaje elevado de plazas docentes vacantes en la última convocatoria de oposiciones, número creciente de adolescentes que creen que con Franco se vivía mejor–. Podemos bajar los brazos.
O podemos elegir creer en el poder redentor de la educación, en palabras de José Antonio Lucero, profesor de Ciencias Sociales en Secundaria, youtuber desde su canal La cuna de Halicarnaso y autor de La maestra y El alumno, al que entrevistamos en este número. Poder para salvar a malos estudiantes: ahí tenemos, por ejemplo, el abandono educativo, uno de nuestros males endémicos, que acaba de bajar por primera vez por debajo de la barrera del 13%, con una tasa de escolarización entre los 15 y 19 años del 87%, ligeramente superior a la media de la OCDE e igual a la de la UE25, y un 20% de esos jóvenes matriculados en educación superior (Formación Profesional de grado superior y estudios universitarios), casi el doble de la UE y la UE25, según el último informe Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2025. Poder para que nuestros niños y jóvenes encuentren un sitio al que pertenecer y desde el que crecer en sabiduría y compromiso, en un ambiente sano y seguro. Poder para hacer de nuestro país un lugar mejor.
Frente a los mensajes apocalípticos –que tire la primera piedra el que no lleve preparado el titular a cada nueva presentación de PISA, de debacle educativa para arriba– nosotros en este 2025-26 elegimos creer en el poder de la educación, en la vocación de nuestros docentes, en el potencial de nuestros alumnos, en el acompañamiento siempre necesario de las familias.
Frente a los mensajes apocalípticos, nosotros en este 2025-26 elegimos creer en el poder de la educación, en la vocación de nuestros docentes, en el potencial de nuestros alumnos, en el acompañamiento siempre necesario de las familias
Y nos proponemos, desde estas páginas y desde nuestra web, trasladarles experiencias y testimonios que avalen este mensaje. Porque ni todo está mal ni todo está inventando a estas alturas. Porque estamos de vuelta, pero no queremos estar “de vuelta” de todo.
¡Descubramos juntos lo que de bueno nos puede deparar este curso que ahora empieza!




