Dossier Espacio para el análisis y la reflexión

Nuevos retos para la escuela y con los mismos o menos medios

El docente, frente a todos estos retos, se siente cada vez más solo.
Sábado, 8 de noviembre de 2025
0

© ADOBE STOCK

La escuela en España se enfrenta cada día a nuevos retos, cada vez más acuciantes y, al mismo tiempo, más desafiantes: la población escolar de origen migrante, de familias desestructuradas, los problemas de salud mental, de adicciones, de falta de concentración, la tecnología, etc.

Son no pocos los profesores que ya empiezan a plantearse desertar de la tarea docente y no es para menos. Además de que la corriente pedagogista va ganando la batalla cultural o educativa, los problemas antes mencionados complican la labor docente. Todo ello sin haber solucionado previamente otros errores y carencias del sistema educativo que tampoco se han solucionado: abandono temprano, indisciplina, repetición, acoso escolar, pérdida de autoridad del profesor, ratios inadecuadas, presión de las familias, bilingüismo en entredicho, pantallas, etc.

Estos y otros desafíos que se pueden enumerar obligan al docente a multiplicarse en su tarea cada vez más polifacética: a la función primordial de enseñar se añade ahora la de controlar la asistencia, la disciplina, mediar entre alumnos y con las familias, velar por la salud de los escolares (mental y física), vigilar las muestras de acoso o de violencia, rellenar documentos, etc.

Y el docente, frente a todos estos retos, se siente cada vez más solo. Sin apoyos del equipo directivo, sobrepasado por el exceso de burocracia, falto de medios para atajar los problemas y carente de la formación necesaria en tantos ámbitos, también a veces en su propia materia. No extraña, por eso, que muchos ansíen desertar: no ven futuro en una profesión antaño repleta de satisfacciones, la primera de ellas, la inherente a la enseñanza misma. Hoy, en cambio, el profesor se ve cuestionado por autoridades, padres e incluso los propios alumnos, que ven en la inteligencia artificial el sustituto más cómodo del profesor. Los medios de comunicación también tenemos en ello una responsabilidad compartida de velar por la función esencial de enseñar, por encima de todas las demás que se le han ido superponiendo al sufrido enseñante.

A las autoridades (Ministerio, en su función de coordinar a las distintas administraciones y sistemas) y comunidades autónomas exigimos que velen por la mejora del hostil escenario en el que se mueve hoy el profesorado. Pero eso solo se consigue devolviendo a la escuela el genuino papel que le corresponde y que en los últimos años se le ha hurtado en buena medida: ser la depositaria del saber, ejercer la autoridad que se deriva del conocimiento, recuperar la autoridad sobre los alumnos. De todos es la obligación de contribuir no solo a mantener el prestigio del profesor sino de que se incremente.

0