Canarias diseña un modelo propio de agente tutor para reforzar la convivencia escolar
Marcos Val –agente de la Policía Local de La Orotava (Tenerife) con veinte años de trayectoria y ocho como agente tutor– fue el primero en desempeñar oficialmente esta función en Canarias.
La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias ha puesto en marcha los trabajos para implantar en el archipiélago la figura del agente tutor, un perfil especializado de la policía local orientado a la prevención de conflictos, el acompañamiento del alumnado y la mejora de la convivencia escolar. La iniciativa, aún en fase de diseño, toma como referencia el modelo desarrollado en Baleares, el único de carácter autonómico en España y con más de veinte años de recorrido.
El proyecto se encuentra en una etapa inicial, centrada en el análisis técnico y normativo y en la coordinación con los municipios. No obstante, hay varios municipios que tienen “proyectos propios” como en La Orotava, Arrecife o Ingenio. Sin embargo, dice el director general de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, David Pablos, no están en coordinación con la Consejería de Educación, y ese es uno de los objetivos del departamento que dirige Poli Suárez: dotar a estas iniciativas de un marco común y coordinado.
En este escenario el Ejecutivo canario plantea un programa liderado por Educación y desarrollado en colaboración con los ayuntamientos que voluntariamente se adhieran. La hoja de ruta incluye reuniones técnicas con los responsables del programa balear para estudiar tanto su estructura organizativa como su impacto real en la convivencia escolar y adaptarlo a la idiosincrasia de las islas afirma el director general, quien resalta que la figura del profesorado será fundamental.
En las próximas semanas, una delegación de Baleares se desplazará a Canarias para impartir sesiones informativas y formativas dirigidas a equipos directivos, inspección educativa, policías locales, servicios sociales y representantes municipales, así como a federaciones deportivas, ámbito que también depende de esta Consejería.
Desde el departamento autonómico se asume que la implantación será gradual dado que es “imposible” lanzarlo en los 88 municipios a la vez, explica Pablos. El objetivo es avanzar paso a paso y consolidar una red estable: “Iremos implementándola a medida que se sumen los municipios y compartan la oportunidad y valía de esta figura”.
La Consejería insiste en que el agente tutor no sustituye ni a docentes, ni orientadores ni coordinadores de bienestar. “No viene a sustituir a ninguna de las figuras existentes en la escuela ni a invadir competencias. Viene a sumar”, resume Pablos. El agente estará adscrito a varios centros, con una planificación semanal y capacidad de intervención rápida ante situaciones urgentes. Entre sus funciones figuran las charlas formativas, la sensibilización, la mediación entre alumnado y familias y el apoyo a los equipos directivos. “No va a ser un vigilante”, recalca el responsable autonómico.
Uno de los elementos diferenciales del modelo es su capacidad para actuar en ámbitos donde la administración educativa no tiene competencias directas, como los conflictos que se producen fuera del recinto escolar o en entornos digitales. “Nosotros gestionamos el acoso escolar dentro del entorno educativo, pero si un sábado por la tarde un chico escribe mensajes inapropiados o acosa a otro menor fuera del centro, no somos competentes para actuar”, explica Pablos. En esos casos, el agente tutor podría intervenir en coordinación con la policía local y los servicios sociales: “Tiene capacidad de actuación, incluso de oficio, si detecta la comisión de algún delito, y puede informar a las familias y al centro”.
Además, su presencia permitiría descargar de tareas administrativas a los equipos directivos, especialmente en el control del absentismo o en la gestión de situaciones complejas. “Va a restar mucha burocracia y mucho trabajo a los centros”, sostiene.
El proyecto también pretende reforzar los canales de confianza del alumnado, sobre todo en entornos pequeños. “En pueblos donde todo el mundo se conoce, algún alumno puede confiar antes en ese policía al que ve por el barrio que en otro adulto”, apunta el director general.
Marcos Val, primer agente tutor de Canarias: “La prioridad es la prevención”
Marcos Val –agente de la Policía Local de La Orotava (Tenerife) con veinte años de trayectoria y ocho como agente tutor– fue el primero en desempeñar oficialmente esta función en Canarias. Su experiencia sirve de referencia práctica para el modelo que ahora estudia implantar la Consejería de Educación a escala autonómica. “Las funciones que tenemos son muy amplias, pero la primera es proteger los derechos de la infancia. La prioridad es la prevención”, resume. Frente a la idea de un policía centrado en la sanción, Val insiste en un enfoque pedagógico y de acompañamiento: “Se prioriza la prevención, no el castigo”.
Su trabajo combina presencia en los centros, mediación y coordinación con otros servicios públicos. Imparte charlas al alumnado, pero también a familias y profesorado; colabora en el seguimiento del absentismo escolar y mantiene una relación directa con los servicios sociales municipales para atender a menores en situaciones de riesgo o vulnerabilidad. Una de las claves, subraya, es la cercanía: “La proximidad y la cercanía son fundamentales”. En muchos casos, explica, el agente tutor acaba siendo para los chicos y chicas una figura de referencia, “como un hermano mayor que presta ayuda y acompaña”.
Val acude siempre con uniforme, un detalle que, lejos de generar rechazo, produce el efecto contrario: es lo que “más les gusta a los menores”, asegura, porque les permite identificar con claridad a una figura adulta accesible y reconocible. El agente advierte, no obstante, de que este tipo de intervención exige preparación específica. “No se puede abordar, por ejemplo, el acoso escolar sin formación”, señala, y defiende que el objetivo debe ser anticiparse a los problemas: evitar “abrir protocolos”, porque eso implica que el conflicto ya se ha producido y no se ha logrado frenar a tiempo mediante un trabajo previo preventivo.
Desde su experiencia, el valor añadido del agente tutor está en su capacidad para moverse entre distintos ámbitos. Lo define como un trabajo “transversal”, que llega donde otros profesionales no siempre pueden. La policía local, apunta, maneja información que en ocasiones no alcanza a los centros educativos, lo que permite detectar situaciones de riesgo antes de que estallen. “Nuestra labor no usurpa la de nadie”, concluye. “Es de refuerzo y de prevención”.
