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Competencias clave para el bienestar: una mirada más allá del mercado laboral desde PIAAC 2023

La distribución en niveles de competencia de la población adulta es especialmente relevante cuando se analizan no solo los resultados laborales, sino también los resultados sociales, como la salud percibida o la satisfacción con la vida.
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© FLATIFY STUDIO

El Estudio de Competencias de la Población Adulta (PIAAC) proporciona una fotografía rigurosa y comparativa de las competencias clave de la población entre 16 y 65 años en diferentes países. Hasta ahora, su utilidad ha estado especialmente centrada en el análisis de la empleabilidad y la productividad, examinando la relación entre competencias como la comprensión lectora, la competencia matemática o la resolución de problemas y resultados laborales como la inserción, el salario o la calidad del empleo. Sin embargo, PIAAC 2023 incorpora una novedad significativa al incluir de forma más sistemática indicadores de bienestar subjetivo, como la satisfacción con la vida y la salud percibida.

Aunque los resultados del estudio PIAAC suelen resumirse a través de puntuaciones medias por país, una lectura más completa y útil para las políticas públicas surge del análisis de la distribución de la población por niveles de competencia, como se presentan en esta misma obra (tabla 7 y gráfico 102). Las escalas de comprensión lectora, competencia matemática y resolución adaptativa de problemas se dividen en hasta seis niveles (de “por debajo del nivel 1” hasta el “nivel 5”) (MEFD, 2024). Esta clasificación permite no solo identificar a los grupos de alto rendimiento, sino también visibilizar a aquellos con mayores dificultades. Por ejemplo, para el promedio de los países de la OCDE, el 25 % de la población adulta se sitúa en los dos niveles más bajos en matemáticas, una proporción que asciende al 30 % en España, aunque globalmente varía entre el 56 % de Chile y el 10 % en Japón. Esta heterogeneidad muestra que las medias nacionales pueden ocultar importantes desigualdades internas, tanto en términos de equidad como de eficacia de los sistemas educativos y de aprendizaje a lo largo de la vida.

La distribución en niveles de competencia de la población adulta es especialmente relevante cuando se analizan no solo los resultados laborales, sino también los resultados sociales, como la salud percibida o la satisfacción con la vida. Esta extensión del enfoque permite poner en valor una dimensión muchas veces olvidada en las políticas de competencias: su impacto sobre el bienestar personal y la cohesión social. La relación entre competencias y bienestar que aquí se explora se fundamenta en la taxonomía de los Big Five, que ofrece un marco sólido para vincular características personales, capacidades cognitivas y resultados subjetivos (Kankaraš, 2017).

En este contexto, la presente aportación se propone explorar la relación entre las competencias evaluadas en PIAAC y los indicadores de bienestar. Esta mirada permite abogar por una perspectiva más amplia e inclusiva del impacto del nivel de competencia en el bienestar individual de las personas. Se presentarán los resultados tomando como referencia la población adulta entre 25 y 65 años puesto que en este grupo de población es más probable haber concluido la educación formal.

Salud y satisfacción con la vida según PIAAC 2023

Como se puede apreciar en las figuras A y B, en todos los países, el colectivo de encuestados con un alto nivel de habilidad matemática muestra una mayor satisfacción con la vida y afirma poseer una mejor salud que aquellos con un nivel 1 o inferior. 

En promedio (ver figura A), en la OCDE, el 84 % de las personas que forman parte de los grupos con niveles altos de desempeño en matemáticas indican un alto grado de satisfacción con la vida, en contraste con el 65 % de aquellos con escasa competencia en matemáticas. De los promedios estimados se desprenden diferencias significativas entre países: el 92 % de los adultos suizos con un alto rendimiento matemático (nivel 4 o superior) sostienen estar muy contentos con su vida, frente al 63 % de japoneses con el mismo nivel de competencia.  Adicionalmente, en Japón apenas el 36 % de la población adulta con escasas habilidades matemáticas (nivel 1 o inferior) afirman estar muy contentos con su vida.  En España, se da una brecha entre ambos grupos de 13 puntos: el 85 % de la población adulta con mejor rendimiento matemático declaran estar satisfechos con su vida, en contraste con el 72 % de aquellos que pertenecen al grupo de los que obtienen rendimiento bajo en matemáticas.

El indicador de bienestar (figura B), entendido como percepción que se tiene de la propia salud, mantiene el mismo patrón mostrado en la satisfacción con la vida.  Tomando los países miembros de la OCDE participantes en PIAAC 2023, del total de la población adulta con mayor habilidad matemática (nivel 4 o superior), el 55 % afirma poseer una salud muy buena o excelente, mientras que solo un 28 % de aquellos que se encuentran en los grupos más bajos afirma gozar de buena salud.

En España, aunque en menor medida, persiste esa disparidad: algo menos del 50 % de los encuestados con alta habilidad en matemáticas, en comparación con poco más del 30 % de los que obtienen peor rendimiento, expresan disfrutar de muy buena o excelente salud. Destacan los porcentajes estimados para Israel y Corea, ya que en el primer caso la mayoría de los entrevistados dicen poseer una muy buena o excelente salud independientemente del rendimiento en matemáticas. Sin embargo, en el caso de Corea, menos de uno de cada cuatro entrevistados dice poseer un buen estado de salud, también independientemente del nivel de competencia.

Efecto del género en los indicadores de bienestar

La percepción de la satisfacción con la vida o del propio estado de salud no es un reflejo puramente objetivo de las condiciones materiales o físicas, sino que está influida por factores socioculturales, entre los que el género desempeña un papel relevante. Diversos estudios han señalado que las mujeres tienden a expresar de forma más crítica su bienestar subjetivo o su estado de salud, mientras que los hombres, en muchos contextos, pueden infraestimar o minimizar sus dificultades (OECD, 2021; Batz y Tay, 2018).

Por ejemplo, en promedio, en los países de la OCDE, las mujeres con nivel bajo de competencia matemática (nivel 1 o inferior) reportan niveles más altos de satisfacción con su vida en comparación con los hombres del mismo nivel de competencia, situación que se invierte para la población con niveles altos de competencia (figura C).

España muestra un patrón que sigue esta tendencia general, aunque en ambos casos las diferencias en puntos porcentuales no son muy importantes. Sin embargo, la situación de los diferentes países participantes es muy variada: en algunos países, las mujeres muestran claramente mayor satisfacción que los hombres en los niveles altos de competencia, como en Japón o Croacia; en otros, son los hombres los que declaran mayor satisfacción, como Polonia o Chile. Esto sugiere que la interacción entre género, competencias matemáticas y bienestar subjetivo está mediada por otros factores culturales, sociales y económicos.

Como ya se ha destacado, los datos del estudio PIAAC muestran una clara asociación entre el nivel de competencias matemáticas y la percepción del estado de salud. En general, tanto hombres como mujeres con niveles altos de competencia (niveles 4 o 5) reportan una percepción significativamente mejor de su salud en comparación con quienes se sitúan en el nivel 1 o inferior, aunque con diferencias entre países (figura D).

En el promedio de los países de la OCDE, las mujeres suelen reportar una percepción más baja que los hombres en el nivel bajo, aunque esta diferencia se reduce o incluso se revierte en los niveles altos, lo que sugiere que el nivel de competencias puede tener un efecto mitigador sobre las desigualdades de género en el estado de salud percibido.

Este es el caso de España, donde los hombres con bajo rendimiento reportan una percepción de muy buena o excelente salud mayor que las mujeres (35 % frente a 28 %), pero esta brecha se invierte entre quienes tienen alto rendimiento (48 % en hombres frente a 52 % en mujeres). Sin embargo, de nuevo se observan patrones muy diferentes entre países. Por ejemplo, en Finlandia las mujeres declaran sistemáticamente una percepción superior de salud que los hombres, mientras que en Corea o Hungría la situación es la contraria.

Estos resultados refuerzan la idea de que, además de los factores objetivos, las percepciones de salud están condicionadas por normas sociales, expectativas de género y contextos culturales, y que el rendimiento puede jugar un papel en la modificación de estas percepciones, aunque no de forma homogénea.

Los datos de PIAAC 2023 muestran, por tanto, que las competencias no solo están vinculadas al mercado laboral, sino también a dimensiones fundamentales del bienestar personal, como la satisfacción con la vida y la salud percibida. Esta relación persiste incluso al considerar variables como el género y el contexto nacional, lo que subraya el valor de las competencias clave como herramienta para la inclusión y la equidad social. Apostar por el desarrollo de estas competencias a lo largo de la vida es, en definitiva, también apostar por una ciudadanía con mayores oportunidades de bienestar.

Este artículo forma parte del informe Indicadores comentados sobre el estado del sistema educativo español. Este es el octavo de los informes anuales con que la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación recogen y ofrecen, desde 2015, una selección de datos descriptivos sobre la situación y evolución del sistema educativo español. Este instrumento de consulta al servicio del sector educativo analiza abundante información procedente de fuentes estadísticas y estudios nacionales e internacionales para ordenarla, clasificarla y organizarla empleando, siempre que es posible, una perspectiva comparada y actualizada a 2022.

Referencias:

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