El colegio de Sandra Peña rechaza las acusaciones de la familia y dice que "no son justas"
La Fundación ha dirigido una «carta a la comunidad educativa» en la que subraya la «extrema gravedad de las acusaciones hechas en sede judicial», tras la querella interpuesta por la familia de la menor contra el centro y algunos de sus responsables y docentes por no haber actuado conforme al protocolo de acoso que sufría. El colegio ha asegurado que se siente «en la responsabilidad de manifestar públicamente su apoyo y confianza en los profesores a los que se les atribuye conductas penales» y que desde el momento en que tuvo conocimiento de la posible situación de vulnerabilidad por la que estaba atravesando la alumna «se actuó con diligencia».
«Siempre en coordinación con la familia, se adoptaron todas las medidas que se contemplan en los protocolos», ha asegurado el centro, que cita, entre otras, mantener una comunicación periódica y coordinada con un profesional externo e informar de la situación al claustro de Secundaria para establecer una red de vigilancia. Añade a esas medidas formar los grupos de clase adecuados para el bienestar de la alumna, designar dos docentes de referencia como figuras de apoyo y confianza de la misma dentro del centro y asesorar a la familia para que solicitara una derivación a los servicios de salud mental.
El colegio Irlandesas Loreto ha añadido que seguirá «colaborando con la justicia» y con las autoridades educativas en el esclarecimiento de unos hechos que, asegura, les han «sumido en el dolor y en la conmoción» por la muerte de su alumna.
