El debate sobre IA en Davos vislumbra un cambio radical pero incierto en la educación
La sección de educación del foro de Davos, organizada por HundrED —reconocida por su informe anual HundrED— reunió una cuarentena de participantes diversos, entre los que se incluyeron industrias tecnológicas, el tercer sector y fundaciones educativas. Entre los asistentes del ámbito tecnológico destacaron representantes de Claude y DeepMind de Google, mientras que el tercer sector estuvo representado por Unicef y Junior Achievement.
El ambiente fue de expectativa, con participantes señalando la magnitud del desafío que supone incorporar la inteligencia artificial en los sistemas educativos actuales. Se debatió ampliamente sobre la necesidad de repensar los modelos tradicionales de aprendizaje y sobre la urgencia de crear sinergias entre gobiernos, sector privado y organizaciones sociales.
Sobresalió especialmente la aportación de Unicef, que alertó sobre «un momento importante en el que nos encontrábamos para que la balanza se incline correctamente en la implantación de la IA». Unicef advirtió que la inteligencia artificial puede ser «una oportunidad para que el conocimiento llegue a todas las zonas desfavorecidas», pero también advirtió que «puede incrementar la brecha digital si no se hace correctamente». Se ha subrayado la posibilidad de que la IA amplíe desigualdades si no va acompañada de políticas inclusivas.
La intervención de Unicef puso sobre la mesa la urgencia de garantizar acceso equitativo a la tecnología y de acompañar su despliegue con estrategias que reduzcan la desigualdad educativa. Participantes coincidieron en que la adopción de la IA debe ser inclusiva, para evitar que los colectivos más vulnerables queden rezagados frente a este avance.
Todos los participantes coincidieron en una idea clave: «todo va a cambiar«, aunque también hubo consenso en que existe gran incertidumbre sobre cómo será la educación del futuro con la irrupción de la IA.
La incertidumbre abarcó tanto el papel de los docentes como el de los propios estudiantes, cuya formación deberá adaptarse continuamente a las nuevas profesiones y capacidades demandadas en el mercado laboral. La implantación acelerada de la IA genera, según los asistentes, más dudas que respuestas entre quienes dirigen los sistemas educativos.
Los dos ejes temáticos del foro fueron claros. En primer lugar, las nuevas competencias del siglo XXI, dado que las profesiones «ya no serán las que eran» y hace falta un enfoque sistémico, no puntual. El segundo eje giró en torno al impacto de la inteligencia artificial, analizando cómo transformar los ecosistemas educativos para afrontar el cambio tecnológico.
Se remarcó la necesidad de formar a los estudiantes en habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la adaptabilidad, esenciales para convivir con la IA. Al mismo tiempo, se subrayó que la transformación educativa debe ser profunda, afectando tanto a los contenidos curriculares como a la propia estructura de los centros y sistemas.
En este contexto, destacó la asistencia de Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK, quien fue la única representante española en el foro. Durante el evento, varios participantes subrayaron la importancia de enfrentar esta «gran incertidumbre» con modelos educativos orientados a la equidad, el desarrollo de habilidades del futuro y la creación de alianzas multisectoriales.
Se insistió en la necesidad de una visión sistémica para construir un sistema educativo resiliente e inclusivo ante el desafío que supone la IA. Modelos colaborativos y experiencias internacionales fueron presentados como ejemplos de buenas prácticas en la reducción de brechas y en la adaptación al entorno digital.
En la sección de educación de Education House —iniciativa de HundrED junto a Teach For All y JA Worldwide en el marco del Foro Económico Mundial— participaron más de cuarenta líderes de diversos sectores, con el objetivo de catalizar alianzas educativas basadas en capacidades humanas como pensamiento crítico, colaboración y liderazgo ético frente a la IA (educationhouse.org).
Los diálogos enfatizaron la importancia de fortalecer los valores y las competencias interpersonales, recordando que la creatividad, la empatía y la ética seguirán siendo pilares del aprendizaje, incluso en contextos altamente automatizados y tecnodependientes.
El foro dejó claro que la irrupción de la IA representa una transformación inevitable en la educación, aunque el rumbo parece aún difuso, lo que demanda colaboración, reflexión y visión sistémica para construir un sistema educativo resiliente e inclusivo.
En último término, los asistentes coincidieron en la urgencia de avanzar en políticas públicas y marcos de cooperación internacional que acompañen este proceso, para que la inteligencia artificial aporte oportunidades y no profundice las desigualdades existentes.
