El Gobierno vasco cierra uno de los últimos colegios del modelo A (castellano)

Familias del colegio Larrañazubi de Infantil y Primaria de Getxo (Vizcaya) han denunciado que el Gobierno vasco aboca “al fracaso escolar” al alumnado de este centro, uno de los únicos del modelo A (castellano como lengua vehicular) que se mantienen en Euskadi, “al decretar por sorpresa” su cierre.
MagisterioViernes, 23 de enero de 2026
0

La consejera de Educación, Begoña Pedrosa.

El Departamento de Educación ha anunciado seis «procesos de integración» en doce colegios públicos de Bizkaia, que supondrán el cierre de cuatro ubicados en Bilbao, Getxo y Leioa, entre ellos el colegio Larrañazubi, debido a la caída de matriculaciones de alumnos. En un comunicado, la asociación de familias del centro ha censurado la «absoluta situación de vulnerabilidad e indefensión» en la que quedan los alumnos, que han sido escolarizados en castellano, porque “no a todos se les ha garantizado que tendrán plaza en otros colegios con este modelo como lengua vehicular”. Además, ha denunciado que, “para mayor escarnio”, el colegio acoge un aula estable con niños con autismo y otras necesidades educativas especiales “derivadas de discapacidades severas o trastornos del desarrollo graves”.

El colegio ha destacado que estos niños “tras haber estado escolarizados en castellano desde una edad muy temprana podrían sufrir un grave retroceso educativo y una crisis emocional si son escolarizados en una lengua que desconocen”. De igual forma, han recordado que tanto las instalaciones como la ubicación del centro constituyen un entorno privilegiado para el aprendizaje de los niños, al disponer de un patio de más de 5.000 metros cuadrados con arbolado, y estar localizado a apenas seis minutos de la estación del metro de Aiboa y junto al humedal de Bolue.

También han lamentado la “escasa implicación” del Gobierno vasco con este colegio, donde ya a mediados del año pasado optó por cerrar el aula de 2 años “sin ningún tipo de justificación”. Las familias defienden que, lejos de ser “una amenaza para el euskera y la normalización lingüística”, el colegio Larrañazubi constituye una «herramienta imprescindible para garantizar la cohesión social, la igualdad de oportunidades y la competitividad de Euskadi en un mundo globalizado”.

Las familias han defendido que el modelo A en castellano, con el euskera y el inglés como lenguas obligatorias, es “una alternativa preferida” por numerosos profesionales nacionales y extranjeros de alta cualificación. Ha indicado que estos trabajadores tienen la opción de trasladarse a Euskadi por motivos laborales, pero pueden rechazar ofertas laborales en el País Vasco por la falta de una alternativa educativa plural.

La presidenta de la asociación de familias, Ilse Saiz, ha considerado que la decisión del Gobierno vasco “constituye una vulneración flagrante de los derechos de los niños, al privarles de la igualdad de oportunidades y del acceso efectivo al modelo educativo actual”. Además, ha señalado que es “especialmente grave el desmantelamiento de las condiciones favorables alcanzadas durante años en el Aula Estable” y que su cierre supone “despojar” a los alumnos de “un entorno inclusivo consolidado y de los apoyos específicos que garantizaban su bienestar”.

La falta de alumnos provoca el cierre de cuatro colegios públicos en Bizkaia el próximo curso

La caída de matriculaciones de alumnos ha llevado a Educación a impulsar el próximo curso seis «procesos de integración» en 12 colegios públicos de Bizkaia, que supondrán el cierre de instalaciones para cuatro de ellos, ubicados en Bilbao, Getxo y Leioa. Los colegios que cerrarán sus puertas para su integración en otros centros próximos son los colegios Ingeniero Orbegozo y Tomás Camacho, en Bilbao; el citado colegio Larrañazubi, en Getxo; y Lamiako, en Leioa. En el caso del centro bilbaíno Tomás Camacho, mantendrá abiertas sus instalaciones hasta finales de año para acoger de forma provisional a alumnos del centro de Eskurtze por las obras que se realizan en este centro.

Responsables del Departamento de Educación, encabezados por la consejera Begoña Pedrosa, han explicado en Bilbao las razones y detalles de estos procesos, que, según han afirmado, no responden a «un ajuste organizativo» sino a «una integración de centros» de manera «consensuada», en algunos casos «progresiva», con el fin de para atender «lo mejor posible» al alumnado. Según lo previsto, en Bilbao, se desarrollarán procesos de integración entre los centros CEIP Ingeniero Orbegozo y CEIP Gabriel Aresti, CEIP Tomás Camacho y CEIP Maestra Isabel Gallego Gorria. Además, el CEIP de Deusto se integrará en CPI Deustuko Ikastola, aunque en este caso se mantienen abiertas las actuales instalaciones.

También es el caso del proceso previsto en Basauri, que afectará al IPI Soloarte, con una reorganización progresiva del alumnado hacia el CEIP José Etxegarai, manteniendo la escolarización del alumnado de ESO hasta el final de la etapa. Por su parte, en Getxo, se integrarán los centros CEIP Larrañazubi y CEIP San Ignacio, y en Leioa, los centros CEIP Lamiako y CEIP Artaza Piñueta.

Tasas de matriculación muy bajas

La «integración», según han explicado, afecta a centros educativos con tasas de matriculación muy bajas, en algún caso por debajo de los 60 alumnos o con aulas con tres escolares. El proceso, en el que «prima la calidad educativa», se lleva a cabo entre un centro «muy segregado, con alumnado muy vulnerable», y otro sin estas características, con proyectos educativos sólidos, personal muy profesionalizado y mayor número de alumnos, según la consejera. Se persigue, ha señalado, reforzar los proyectos educativos, mejorar la equidad del sistema y progresar en la lucha contra la segregación escolar. Se busca, según los responsables de Educación, que todos los alumnos tengan más oportunidades de aprender y convivir ya que en un aula, por ejemplo, con tan solo cinco alumnos hay menos intercambio entre compañeros y es más difícil desarrollar proyectos.

La consejera ha asegurado, además, que los «procesos de integración» se han desarrollado de manera consensuada en los centros afectados, con «el liderazgo» de los equipos directivos de los centros, «la comunicación constante» con las familias de los alumnos y la implicación de los profesores. El Departamento «acompaña» el proceso, «personalizado» según la situación de los colegios, y el centro educativo decide, por ejemplo, si mantiene o no las infraestructuras.

"Nadie se queda en la calle"

Respecto al personal de los centros afectados, ha asegurado que «nadie se queda en la calle». El personal funcionario permanece en el centro resultado de la integración o puede optar por el traslado a otra plaza, mientras que el personal interino participará en los procesos de concurso anuales. En el acto informativo también ha participado, entre otros, Ángela Ortiz, representante del colegio bilbaíno Tomás Camacho uno de los que cerrará sus puertas el curso que viene y que cuenta con siete alumnos en Infantil y 48 en Primaria repartidos en tres clases. Según ha explicado, el índice de vulnerabilidad en esta escuela es alto y con ese número de alumnos «sacar adelante un proyecto educativo es difícil».

Educación también proyecta impulsar «procesos de integración» de colegios públicos en Álava y Gipuzkoa, aunque en estos casos no se prevé cierre de instalaciones. Respecto a los centros de la enseñanza concertada vasca, en 25 de ellos ya no hay matrícula para el aula de 2 años. Todo ello se produce en un contexto de cambios demográficos y sociales. La natalidad ha provocado la pérdida en Euskadi de 13.000 alumnos en Educación Infantil y Primaria desde 2020, mientras que ha aumentado la matrícula viva que se da fuera del plazo ordinario de inscripción (de 2.500 en el curso 2020-21 a 8.000 en 2024-25).

0
Comentarios