El maltrato infantil adelanta el consumo de sustancias psicoactivas, según un estudio
El entorno familiar disfuncional emerge como un factor de riesgo independiente y determinante en las niñas, incluso por encima de otras formas de maltrato, según los investigadores. ADOBE STOCK
Esta es una de las conclusiones del estudio, publicado en la revista científica BMC Psychiatry y en el que han participado grupos de cinco universidades y de seis hospitales de España vinculados al Centro de Investigación Biomédica en RED de Salud Mental (CIBERSAM), dependiente del Instituto de Salud Carlos III. En conjunto, los resultados apuntarían a que las niñas son especialmente vulnerables a los efectos del maltrato infantil y la disfunción familiar, lo que adelantaría el inicio del consumo de sustancias y agravaría los problemas psicológicos, ha detallado este martes, en una nota, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que ha participado en esta investigación.
El entorno familiar disfuncional emerge como un factor de riesgo independiente y determinante en las niñas, incluso por encima de otras formas de maltrato, según los investigadores, que destacan la importancia de intervenir de forma temprana en el ámbito familiar para prevenir trayectorias de consumo precoz y deterioro de la salud mental. El estudio también revela que, en las participantes femeninas, un inicio temprano del consumo se asocia con mayores niveles de síntomas internalizantes, como la ansiedad y la depresión; así como con síntomas externalizantes relacionados con conductas disruptivas y peor funcionamiento global.
En los niños no se encontraron asociaciones significativas entre la edad de inicio del consumo y los indicadores de salud mental. Los resultados señalan que las niñas expuestas a situaciones de maltrato comienzan a consumir este tipo de sustancias psicoactivas aproximadamente un año antes que los niños, con una edad media de inicio en torno a los 13 años, frente a los 14 en los varones.
El investigador de UNIR participante en este estudio y director general de Emooti, Hilario Blasco-Fontecilla, ha afirmado que «las mujeres son particularmente vulnerables al maltrato físico y a la disfunción intrafamiliar», ya que se asociaban a un inicio precoz del consumo de tóxicos, como el alcohol y el cannabis. Esta investigación no permite establecer cuáles son las causas subyacentes, que podrían ser de índole biológica, social o cultural, ha dicho.
Nueve años de trabajo colaborativo
Por su parte, la primera firmante del trabajo, Maite Ramírez, del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo (País Vasco), ha señalado que el objetivo ha sido examinar cómo influyen en la salud mental de la descendencia diferentes formas de maltrato. La investigadora principal del proyecto, Lourdes Fañanás, de la Universidad de Barcelona, ha explicado que, del total de la muestra, un 58 % eran niñas, el 62 % presentaba algún trastorno psiquiátrico, un 49,8 % había sufrido algún tipo de maltrato y un 44 % había consumido, al menos, una sustancia, sobre todo alcohol y tabaco.
La investigación, que ha supuesto más de nueve años de trabajo colaborativo, ha sido desarrollada en el contexto del proyecto EPI-Young Stress Project, un proyecto multicéntrico CIBERSAM que estudia cómo el maltrato infantil influye en la respuesta biológica y psicológica al estrés de los niños y adolescentes afectados. En este trabajo han participado las Universidades Autónoma de Madrid, del País Vasco, de Barcelona, UNIR y de Melbourne (Australia); y los Hospitales de Galdakao (País Vasco), Clínic de Barcelona, General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid; Universitario Puerta de Hierro–Majadahonda, de Madrid; Benito Menni, de Sant Boi de Llobregat (Barcelona); y Universitario de Álava.
