El río y las piedras 

El chisme, el rumor, la mentira, la difamación, la calumnia… tienen la habilidad de destruir la confianza que despierta cualquier persona. Fue el caso de Michael Jackson, un genio de la música que vivió y murió perseguido por vergonzosos rumores.
Martes, 13 de enero de 2026
0

© Marvalens

En mi pueblo utilizamos un viejo refrán campesino: «Cuando el río suena, es porque piedras trae», para hacer presente que todo rumor tiene una causa. Así como el sonido de la corriente revela el movimiento de las piedras bajo la superficie, los comentarios que circulan de boca a oído suelen advertir que algo está ocurriendo, aunque la verdad diste de lo que comunica el relato.

Es habitual que nos acostumbremos a dar por válida la información que se nos brinda a modo de chisme. Aunque dicha información tenga fundamento, nos puede llegar una versión exagerada de los hechos. Por eso, resulta pertinente valorar si tenemos autoridad para hablar sobre la vida de los otros y para juzgarla, es decir, si hemos verificado los hechos anteriormente.

Chismorrear es un antiguo vicio en el que se ven comprometidas una o varias personas, sin saberlo. En la actualidad, además, se ha convertido en una forma de poder, pues quien tiene información, real o inventada, puede emplearla para cambiar puntos de vista, destruir reputaciones o influir en decisiones graves. Gracias a los medios electrónicos de comunicación, hemos desarrollado una predisposición enfermiza a comentar en avalancha los dimes y diretes, como si al poner tanto énfasis tuvieran más veracidad nuestras palabras, cuando lo único veraz es que el chisme y el jucio temerario deforman la realidad al no tomar en cuenta el efecto que causa en las personas de las que hablamos.

No solo debemos tomar en cuenta lo que decimos sino lo que escuchamos sin molestarnos en valorar su verosimilitud. Es más fácil creer en aquello que nos impacta que verificar los hechos. Esta postura nos convierte en el eco que, aunque no nos demos cuenta, difunde mentiras que perjudican injustamente la reputación de los protagonistas de los cotilleos.

El chisme, el rumor, la mentira, la difamación, la calumnia… tienen la habilidad de destruir la confianza que despierta cualquier persona. Fue el caso de Michael Jackson, un genio de la música que vivió y murió perseguido por vergonzosos rumores. A pesar de marcar a generaciones con sus canciones y coreografías, la sociedad prefirió hablar de sus excentricidades, de sus cambios físicos y de escándalos que no fueron probados por los tribunales. Su innegable talento quedó en segundo plano frente a su reputación manchada. En su caso, a partir del chisme millones de personas no lograron distinguir entre la verdad y el mar de desinformación.

Ha llegado el momento de modificar el refrán, de asegurarnos que el rumor del río lo provocan de verdad las piedras y no el caudal, para que los hechos valgan más que un espectáculo vano.

Mateo Sagasti, ganador de la XXI edición www.miguelaranguren.com

(Modalidad Artículo de opinión)

0
Comentarios