Estudiar para aprender, no para aprobar, en la era de la inteligencia artificial

En un entorno donde la inmediatez y las redes sociales mandan en los jóvenes y donde la Inteligencia Artificial (IA) relaja su intelecto, estudiar para aprender y no solo para aprobar se convierte en una estrategia para rendir también en la vida profesional.
Ruth del MoralJueves, 15 de enero de 2026
0

Ferran Ballard, coautor del libro 'Aprender con estrategia' (Cúpula).

Así lo exponen los autores del libro Aprender con estrategia (Cúpula), Ferran Ballard y Alejandra Scherk, que proponen un método de estudio en ocho pasos que ayuda a aprender rápido pero consolidando los conocimientos. «No necesitas aprender más. Necesitas aprender mejor», inciden en una entrevista con Efe en la que coinciden en que siempre se ha estudiado mal porque se primaba la memoria, aunque entonces el alumno tomaba decisiones en su proceso de estudio, mientras que hoy todo lo puede hacer la IA, «sin necesidad de tomar una sola decisión intelectual».

«Antes había falta de método y ahora el problema es que se delega el método en otras herramientas y se desentrena la tolerancia a no entender», señala Ferran que aboga por estudiar de manera reflexiva y crítica, haciéndose preguntas para comprobar si el aprendizaje se ha consolidado, porque aprender supone atravesar una incomodidad y un esfuerzo. El ‘método Ballard’ nace cuando ambos autores inician sus dobles grados y se dan cuenta de que las buenas notas que lograban en el colegio no se trasladaban a la universidad y su método de estudio «ya no funcionaba». Decidieron analizar los patrones de los mejores estudiantes, su metodología y partiendo de una base científica elaboraron ocho pasos para mejorar los resultados académicos.

Un proceso que consiste en tomar apuntes, hacer una lectura exploratoria, hacer otra lectura de profundización, resumir, escribir una hoja de preguntas sobre el tema, esquematizar, memorizar y repasar. «No deja de ser estudiar con sentido común», señalan. Porque no basta con tomar apuntes, hay que tomarlos bien y revisarlos para que estén claros, –explica Scherk– que también indica que el subrayado no debe limitarse a «pintar un texto sin coherencia» sino a seleccionar los conceptos clave.

En definitiva, hacer las cosas con más intención y atención y trabajar el conocimiento haciéndose preguntas sobre ese contenido para comprobar si ha habido comprensión y para integrarlo en el cerebro y que no se olvide. «La memorización en su mejor versión es comprender», incide la autora, que estudió Derecho y Economía en la Universidad Pompeu Fabra y actualmente imparte programas de aprendizaje para profesionales y directivos de grandes empresas.

«Se tiene que repasar evocando la información y esforzándose para intentar resolver el problema sin ver la solución. De esta forma se ‘hackea’ el olvido y se asienta el conocimiento», insiste mientras Ballard recuerda que hacer resúmenes con tus propias palabras o estudiar en voz alta es muy positivo porque «articula el pensamiento». También escribir a mano: hay una coordinación con la mente que estimula la memoria y ayuda a estructurar las ideas. Incluso caminar, fomenta la memoria al romper el punto de estudio y hace que «los conceptos aprendidos respiren».

«Hay que entrenar el cerebro porque funciona conectando y es una auténtica esponja», señalan ambos, al tiempo que recuerdan que las personas no nacen «genios», sino que consiguen serlo porque tienen un método detrás. «Hay dos tipos de alumnos, los que han aprendido a aprender y el que estudia para olvidar», afirman tras insistir en que los mejores estudiantes tienen tiempo para todo.

El papel del profesorado

«El profesor no tiene que enseñar conceptos, sino hacer que el alumno aprenda bien. Y a veces el problema está ahí, porque el tipo de examen debe ser una prueba que compruebe ese aprendizaje», comenta Ballard, que incide en que los profesores también deben mostrar interés. Ambos autores defienden la información memorística unida al pensamiento crítico y a la creatividad. «Por ejemplo, hay que conocer los ríos de España, aunque los podamos buscar en Internet, porque al lado de cada río hay una gran ciudad y conocerlos ayuda a ubicarlas geográficamente», explica Ballard.

El libro, además, recomienda algunos trucos para recordar conceptos, pero no apuesta por reglas nemotécnicas. Sí deja claro que este método se puede trasladar a la vida profesional porque quien lo ha practicado es capaz de entender y dar soluciones.

Alejandra Scherk, coautora del libro ‘Aprender con estrategia’ (Cúpula), junto con Ferran Ballard.
0
Comentarios