Francesc Miralles: «Si entregas el amor, recibes amor. Esa es la magia de la vida»

Francesc Miralles (Barcelona, 1968) es un escritor galardonado, periodista y terapeuta artístico. Licenciado en Filología Alemana, actualmente da conferencias en todo el mundo y colabora habitualmente con diarios y revistas.
MagisterioLunes, 19 de enero de 2026
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Francesc Miralles.

Francesc Miralles es un referente internacional en desarrollo personal y ha escrito libros como Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, del cual es coautor. Este libro ha sido traducido a setenta idiomas y ha ocupado los primeros puestos en las listas de best-sellers en Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Turquía e India, donde ha estado dos años como número 1 en no ficción. Como autor de narrativa juvenil, destacan la bilogía Retrum, traducida a ocho idiomas, y novelas como Pulsaciones, Tú eres la noche y Sakura Love. Acaba de publicar El teléfono de Dios.

¿Por qué la transformación del protagonista empieza con un acto de bondad hacia una joven sin hogar?

–Cuando te abres a la generosidad, en especial a desconocidos, conectas con una energía muy poderosa que luego te viene de regreso. Si entregas el amor, recibes amor. Esa es la magia de la vida.

Si pudiéramos hablar con Dios… ¿cuál sería, para ti, la pregunta esencial?

–Cada persona preguntaría algo distinto, según cuál sea tu situación vital. Muchas querrían saber si hay otra vida después de esta, si vamos a reencontrarnos con nuestros seres queridos… En mi caso, le preguntaría cosas sobre mi vida terrenal, como hace el protagonista de la novela.

En el libro se entiende que Dios es el mejor coach del Universo. ¿Qué significa exactamente esa metáfora?

–Significa que conoce las reglas de la vida, e incluso los secretos de por qué los humanos actuamos tal como lo hacemos.

¿Crees que tener todas las respuestas nos haría más felices?

–Nunca tendremos todas las respuestas, ya que el misterio es la sal de la vida. Pero sí es importante hacernos preguntas, afrontar la existencia y nuestro papel en ella con curiosidad.

Incluso teniendo el teléfono de Dios, ¿podríamos caer en el error de no saber aprovecharlo?

–Hay que atreverse a marcar su número y atreverse también a escucharlo, cualquier cosa que cada cual identifique con Dios: una inteligencia externa, la magia de la vida, o tu propia sabiduría interior. Como decía Machado en uno de sus poemas: «quien habla solo espera hablar a Dios un día».

¿Ayudar a los demás puede ser realmente un antídoto contra la tristeza y la desconexión?

–Desde luego, ya lo decía Teresa de Calcuta: si estás desconsolado, consuela a alguien. Hemos venido al mundo a amar.

«Yo jamás preguntaría cuándo moriré. Es un misterio que nos conviene no desvelar, así puedes vivir cada día como si fuera el último»

El protagonista puede preguntar lo que quiera. ¿Hay alguna pregunta que, según tú, no debería hacerse nunca?

–Yo jamás preguntaría cuándo moriré. Es un misterio que nos conviene no desvelar, así puedes vivir cada día como si fuera el último.

¿’El teléfono de Dios’ resuelve dudas… o nos invita a plantearnos nuevas preguntas?

–Ambas cosas. Cada respuesta importante abre nuevas preguntas. En eso consiste el arte de explorar.

¿Cómo se relaciona ‘El teléfono de Dios’ con la filosofía del Ikigai?

–Uno de los temas que quiere resolver su protagonista es encontrar el propósito de su vida. A través de estas conversaciones lo va descubriendo.

Si realmente existiera un teléfono así, ¿crees que la humanidad sería mejor o, al menos, cambiaría poco?

–Existe un teléfono así dentro de cada cual.

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