Galicia apuesta por "aprender a pensar" desde la infancia con sus Polos Creativos

Los Polos Creativos impulsan en Galicia un modelo educativo innovador que integra tecnología y pensamiento crítico desde Primaria, mejorando la motivación, la equidad y las competencias del alumnado en 1.200 centros.
Estrella López MartínezMartes, 27 de enero de 2026
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Alumnos del CEIP Balaídos trabajan en equipo.

Rubén Molinero es director del CEIP Balaídos de Vigo, un colegio gallego en el que se trabaja con una premisa: que el alumnado aprenda a pensar. Para ello, desde hace años, ha apostado por apoyar un modelo menos tradicional y más centrado en adaptar los cambios tecnológicos al día a día del aula. Cuenta con una herramienta poderosa que se ha venido implementado desde hace años desde la Consellería de Educación: los Polos Creativos.

Este proyecto denominado Polos Creativos, según explica Manuel Vila, secretario xeral técnico de la Consellería, ahonda sus raíces en la Estrategia Gallega para Educación Digital 2020 (Edudixital), puesta en marcha para favorecer las competencias en este ámbito de modo transversal.

“Comenzamos aplicando los Espacios Maker en 20 centros educativos”, añade el responsable de la administración autonómica. Se trataba de un programa para fomentar la competencia científico-tecnológica y la innovación mediante el desarrollo de proyectos prácticos (robótica, impresión 3D), permitiendo al alumnado de ESO y Bachillerato experimentar y crear. “En 2022 dimos un paso más allá, y el programa llegó a Primaria ampliando la experiencia a 220 centros. En la actualidad estamos trabajando para su implantación real en 1.200 centros educativos gallegos”.

Aula maker del CEIP Balaídos.

Pero, ¿qué es un polo creativo? Es un espacio educativo en el que tiene cabida toda la comunidad para afrontar el conocimiento de los retos tecnológicos, desde los docentes a los alumnos y a sus familias. “Los objetivos son fomentar la creatividad a través de la superación de desafíos, de la consecución de proyectos, la resolución de problemas, la realización de prototipos y la construcción de resultados tangibles. Funcionan como un nudo de actividades variadas fomentando el pensamiento del diseño, el prototipado y el desenvolvimiento de competencias clave en IA, en tecnologías intensivas, impresión 3D, microcontrol, IoT, robótica, etc.

“Esta trayectoria nos ha permitido relanzar las competencias STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), convirtiéndonos en el número 1 en Ciencias durante los últimos diez años”, matiza Vila.

El CEIP Balaídos lleva trabajando con los Polos Creativos desde el primer año de su implantación. “Cuando nació el programa creímos que se adaptaba perfectamente a la ideología del centro, ya que llevábamos mucho tiempo aplicando el ámbito tecnológico, con asignaturas de libre configuración relacionadas con la robótica, y contar con la dotación que aporta la Xunta nos ayudó muchísimo, porque son medios caros que, de otra manera, nos costaría conseguir”, explica el director del colegio, Rubén Molinero.

En el centro vigués el pensamiento computacional se ha ido aplicando a la vida de todas las aulas, “adaptándose a cada nivel, evidentemente. Los niños se sienten motivados, aprenden con razonamiento lógico y la oferta que nos aportan los Polos Creativos es brutal”.

Un pasillo del terror “muy digital”

Entre las iniciativas que se han ido realizando en este colegio de Vigo se encuentran camisetas realizadas con logos de IA y cortadoras láser para celebrar el 25N; circuitos de seguridad vial en los que se instalaron semáforos creados por los propios alumnos con cartón y robots; placas solares… “si aplicas estas tecnologías en el día a día del aula obtienes un resultado muy positivo y rompes con un modelo de formación tradicional que se está quedando atrás”.

Especialmente interesante fue la actividad realizada durante el Samaín (el Halloween gallego). “Este año el colegio está trabajando de forma transversal el tema del arte, así que decidimos, a través del polo creativo, aplicar la tecnología a una temática tan particular como es la del 31 de octubre. Así, los alumnos prepararon un túnel del terror, en el cual, al paso de cada persona, se iban encendiendo los cuadros que se encontraban colgados en el túnel, todos ellos con cierto ‘regusto de terror’, como El Grito de Munch o Saturno devorando a su hijo de Goya”.

Túnel del terror del CEIP Balaídos.

Al norte de la provincia, en Lalín, el CEIP Manuel Rivero también aplica los Polos Creativos al día a día del centro. “Comenzamos a participar en este programa de innovación educativa durante el curso 2024-25, lo que nos permitió poner en marcha nuestra ‘aula maker’ y darle vueltas a cómo incorporar dicho material a la vida de nuestro entorno educativo”, comenta Sandra Seijas, coordinadora de Polos Creativos del centro.

Además de realizar actividades para fechas señaladas durante el curso, también se ponen en marcha iniciativas alrededor del proyecto del centro. Ese primer año versaba sobre las mujeres deportistas del Deza, y el Polo Creativo “nos permitió realizar un panel con Scratch y tecla a tecla, en el que el alumnado explicaba a qué se dedicaba cada deportista. Con la impresora 3D creamos martos y letras, así como tablones para trabajar el pensamiento computacional y la robótica con el alumnado”. A lo largo de este curso, el colegio trabaja sobre el medio ambiente y el reciclaje, “por lo que estamos intentando, a través de esta iniciativa, dar nueva vida a un material muy presente en los centros educativos como es el cartón”. Seiijas apunta que este curso también están incorporando los “recreos creativos” para que los estudiantes puedan realizar diversas propuestas lúdicas y creativas guiados por la persona coordinadora del proyecto.

Panel sobre las mujeres deportistas del Deza en le CEIP Manuel Rivero.

Perder el miedo al error

“La idea es aprender haciendo, perder el miedo al error y familiarizarse con los materiales, ya que muchos de ellos serán herramientas de uso frecuente en sus vidas el día de mañana”, continúa. “Me gustaría destacar los enormes beneficios que el equipamiento que aporta la Xunta ha ofrecido al alumnado en cuanto a la atención a la diversidad, con la creación de materiales adaptados a nuestros niños, con el fomento del trabajo cooperativo y la mejora de su autonomía”.

Desde el centro lalinense destacan que “en el tiempo que lleva en marcha el programa hemos podido observar un impacto muy positivo, con una mayor motivación del alumnado para las tareas, una mejora evidente del pensamiento crítico y la resolución de retos propuestos, un aumento en la realización de actividades interniveles e interdisciplinales y un aumento de la capacidad de aprender de forma autónoma”. Por estas razones, concluye Sandra Seijas, “seguiremos trabajando en esta línea y apostando por el empleo de herramientas tecnológicas para lograr un aprendizaje significativo”.

Circuitos simples en el CEIP Manuel Rivero.

Esta forma de aprender, de manera manipulativa, según apunta la docente, “permite que el contenido se quede fijado de manera mucho más efectiva que si sólo lo vieran de forma teórica. No podemos olvidar que, además, esta formación es esencial porque las carreras del futuro la requerirán y el alumnado le pierde el miedo desde muy pequeño”.

Espacio de radio en el CEIP Manuel Rivero.

Galicia, comunidad pionera

Desde la administración autonómica destacan la equidad que transmite este programa. “Cualquier niño, sea cual sea su procedencia, puede trabajar con la última tecnología. Así se reduce la brecha digital”, explica el secretario xeral técnico de la Consellería de Educación.

“Fuimos pioneros, aplicando un proceso progresivo, con el que todavía seguimos trabajando porque es de largo recorrido, y que ha supuesto una inversión de casi 20 millones de euros. Nos está dando muy buenos resultados y está siendo muy positivo para la comunidad educativa”, añade Manuel Vidal: ayuda a mejorar competencias del alumnado, conocimiento, “pero también inclusión y convivencia, ya que en ellos se implican estudiantes con diversas capacidades aprendiendo lo que es la colaboración y el trabajo en equipo”.

Y para ello, según destaca el responsable autonómico “es esencial la colaboración del profesorado. Ellos son realmente los verdaderos motores del programa. Los docentes que se encargan de desarrollarlo son lo más importante, son conectores, dinamizadores, personas con entusiasmo y con visión. Gracias a ellos se forman los equipos que trabajan con estos Polos en los centros, involucrando a los estudiantes a la comunidad en la que viven e incluso a la propia Consellería, por ejemplo, con la construcción de pequeños satélites en latas, un proyecto que hemos puesto en marcha desde la administración con la Axencia Espacial Europea y los centros colaboradores”.

Para que los profesores se sientan motivados con este tipo de iniciativas, los Polos Creativos se están desarrollando también en la propia formación del profesorado y en los centros de investigación gallega, que lanzan retos a los colegios e institutos. “Sin duda, un programa con mucho recorrido, que busca ser conector para el conocimiento y la comunidad educativa”, finaliza Manuel Vidal, quien, con una sonrisa de satisfacción, concluye de forma contundente: “Es una oportunidad enorme para una formación inclusiva de futuro”.

Iniciativa del CEIP Balaídos con Polos Creativos.
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