Juan Carlos Corvera: “No existe la educación neutral, es una falacia”

Juan Carlos Corvera, presidente de la Fundación Educatio Servanda, reivindica en una conversación en el podcast La charleta educativa su visión sobre el modelo educativo español, la presencia de la religión en la escuela y la defensa de la libertad de elección de las familias.
José Mª de MoyaMiércoles, 14 de enero de 2026
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Juan Carlos Corvera, presidente de la Fundación Educatio Servanda, conversó recientemente en el podcast La charleta educativa sobre la relación entre la Iglesia y el Estado, el papel del hecho religioso en la sociedad y la situación de la educación concertada.

Sus declaraciones llegan tras la reciente polémica generada por el presidente de la Conferencia Episcopal, quien antes de las vacaciones sugirió que el presidente del Gobierno debería someterse a una cuestión de confianza. El Ejecutivo respondió duramente, sosteniendo que los obispos no deben opinar sobre cuestiones políticas. «Vivimos en un Estado aconfesional, no en un Estado laico», recordó Corvera, subrayando que la Constitución protege un modelo que «valora el hecho religioso y lo considera un elemento importante en la vida pública y social». Según él, «el Estado no promueve una confesión concreta, pero debe reconocer y acoger las intervenciones de cualquier confesión en la vida pública».

Corvera lamentó que desde el Gobierno se pretenda relegar la religión «a las sacristías o al ámbito privado» y advirtió del peligro de caer en un «Estado laicista, que va en contra del hecho religioso y, especialmente, de la religión mayoritaria». «Nuestra Constitución no es laica, sino aconfesional», insistió, defendiendo que las declaraciones de los obispos «deben ser escuchadas y bienvenidas».

Una fundación laical con alma diocesana

Educatio Servanda, explicó Corvera, nació en 2006 como una “iniciativa laical” que hoy gestiona 17 centros y más de 6.000 alumnos en distintas diócesis españolas y en Bogotá. Aunque se define como una fundación civil, ha sido reconocida por la Conferencia Episcopal Española como institución católica. “Nuestra relación con los obispos es condición sine qua non para trabajar en una diócesis”, señaló. “Nos gusta decir que tenemos un alma diocesana”. Según él, el obispo diocesano forma parte del patronato como signo de esa comunión eclesial.

Corvera reivindicó esa claridad de planteamiento, incluso frente a quienes acusan a la fundación de ser “ultracatólica” o “antifeminista”. Esta controversia se produjo especialmente durante la batalla vivida en 2016 a raíz de la llamada “ley Cifuentes”, de protección del colectivo LGTBI. En ese contexto, se publicó un reportaje que acusaba a la fundación de recibir millones de fondos públicos. Corvera respondió: “Ni somos ultracatólicos ni antifeministas. Los fondos que llegan son los del concierto educativo, como ocurre con todos los centros concertados. No los recibimos nosotros, los reciben los profesores y las familias”.

La consulta a las familias y el pin parental

Uno de los temas centrales abordados fue la libertad educativa y la participación de los padres. Corvera defiende la necesidad de consultar a las familias “en cuestiones morales o de fondo antropológico”. Aunque reconoció que el término ‘pin parental’ genera polémica, lo considera una herramienta útil: “El nombre es lo de menos; se trata de respetar la libertad de los padres cuando se traten temas sensibles”. En sus propios centros, aseguró, “consultamos a los padres antes de realizar iniciativas por la vida, aunque el 98% las apoye”.

Sobre la posibilidad de una enseñanza neutral, fue categórico: “La enseñanza neutra es una falacia. Todo educador transmite algo de sí mismo al enseñar”. Señaló que incluso asignaturas aparentemente objetivas, como las matemáticas, “pueden ser utilizadas para transmitir ideología”, citando el ejemplo de los “problemas con perspectiva de género”.

Cheque escolar y financiación a las familias

Corvera es también un firme defensor del cheque escolar, una alternativa que, según él, otorgaría “más protagonismo a las familias en la elección de centro”. Explicó que el actual sistema de conciertos está “muy consolidado” pero adolece de “infrafinanciación”: “La plaza escolar pública cuesta al Estado unos 6.000 euros al año; la concertada se financia con 3.000. La otra mitad la aportan las familias y la eficiencia de los centros”.

Defiende un modelo que mantenga la seguridad jurídica del pago delegado pero que dé más libertad a las familias para elegir incluso centros que no estén previamente concertados: “Si 200 familias quisieran montar un colegio, podrían hacerlo si dispusieran directamente de los fondos públicos que ahora se asignan a los centros”.

La asignatura de religión y la deriva laicista

En defensa de la asignatura de Religión, Corvera recordó que “es de oferta obligatoria y elección voluntaria” y que la estudia el 80% del alumnado de Primaria. Criticó los intentos de “acorralarla mediante reducción de horario o pérdida de valor académico”. “No es catequesis, es historia de la religión —insistió—. Es necesaria para entender nuestro patrimonio cultural y espiritual”. Frente a la ofensiva laicista, advirtió: “Como no interesa que las familias elijan la concertada o la asignatura de religión, se limita su valoración o se les resta importancia en la nota”.

Sobre las alternativas como Educación para la Ciudadanía o Educación en Valores, Corvera alertó de que “no deben ser caballos de Troya para introducir ideología en las aulas”. Aun así, concede que “una buena asignatura de valores podría ser útil si sus contenidos no se utilizan para reemplazar una visión espiritual u ofrecer una religión de Estado”.

Para concluir, el presidente de Educatio Servanda observó un fenómeno que le resulta estimulante: “Hay un resurgir del interés por la religión entre los jóvenes. No es que me lo crea, es que lo veo en la calle y en nuestros centros”.

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