La falta de enfermeras escolares es mayor en zonas desfavorecidas aumentando las desigualdades
Actualmente, no existe una ley nacional sobre la ejecución de actividades sanitarias en los centros educativos.
Así queda reflejado en el estudio Necesidad percibida y satisfacción con las enfermeras escolares en España: un estudio transversal con participación de la comunidad educativa, en el que han participado 376 enfermeras escolares, 1.193 docentes y directores de escuelas, y medio millar de padres de alumnos. Estas profesionales sanitarias desarrollan un papel fundamental en el sistema educativo y sus funciones abarcan desde atender las urgencias que surjan en horario lectivo, hacer seguimiento a alumnos con enfermedades crónicas, hasta formar a toda la comunidad educativa.
Actualmente, no existe una ley nacional sobre la ejecución de actividades sanitarias en los centros educativos, algo que el Consejo General de Enfermería reclama desde hace años y recuerda que la ratio en España es de una enfermera escolar por cada 6.368 alumnos, lejos de la media de la UE situada en una por cada mil y de las recomendaciones internacionales que abogan por una por cada 750 alumnos en centros ordinarios y una por cada 350 en colegios de educación especial.
Menos desigualdades
Fortalecer la labor y número de las enfermeras escolares en España, concluye el estudio, se traduciría una reducción de las desigualdades en materia de salud de la infancia y adolescencia y se acercaría a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) relacionales con salud, equidad y educación. «Este estudio constata la importancia de con contar con enfermeras escolares en todos los centros educativos de España. Hablamos de inversión en la salud de la población más joven y en prevención», explica Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.
Según la investigación, aunque hay una satisfacción generalizada con la labor de las enfermeras escolares y se demanda sus servicios, la implantación de esta figura en los centros escolares sigue siendo deficiente, en parte por la existencia de deficiencias estructurales. «Las enfermeras no solo pueden evitar ciertas complicaciones con una rápida actuación, sino que, a través de la educación en salud, tienen una herramienta muy poderosa para que las nuevas generaciones adquieran hábitos saludables y sepan actuar en momentos de emergencia sanitaria», añade el responsable de los profesionales de enfermería.
Se analizan los tres tipos de enfermeras escolares que hay trabajando: con contratos de exclusividad, que trabajan en una única escuela; las itinerantes, que ejercen su labor en varias escuelas; y las ocasionales, que son llamadas directamente por el colegio cuando las necesitan por una urgencia. El estudio destaca que la «exclusividad» es la situación más prevalente que solo se da en el 50 % de los casos, lo que sigue siendo un porcentaje muy bajo en relación a las tasas europeas y de la Organización Mundial de la Salud (OMS). E incide en que son las zonas con mayores recursos económicos los que tienen un mayor porcentaje de enfermeras escolares, por lo que la falta de esas profesionales crea una desigualdad en material de salud para el resto de los escolares.
Mientras que en los centros privados, que ofrecen el servicio a los padres a cambio de una cuota anual, se le otorga más protagonismo a esta figura, en los públicos su representación es muy escasa o prácticamente nula.
