La 'resaca emocional' tras el Día de Reyes: por qué algunos niños muestran irritabilidad después de los regalos

El fin de la anticipación, la sobreestimulación y la ruptura de rutinas pueden dificultar la regulación emocional en los días posteriores a Reyes. Priorizar menos regalos y más tiempo de juego compartido favorece aprendizajes emocionales clave para el desarrollo infantil.
MagisterioLunes, 5 de enero de 2026
0

Recibir muchos juguetes a la vez, cambiar rápidamente de uno a otro o prolongar el tiempo de juego sin pausas puede provocar sobreexcitación. © PINTEREST

Rabietas inesperadas, mayor irritabilidad, nerviosismo o incluso apatía. En los días posteriores al Día de Reyes, algunas familias observan cambios en el comportamiento de sus hijos que contrastan con la ilusión vivida durante las fiestas. Aunque estas reacciones pueden generar preocupación, los especialistas advierten de que, en la mayoría de los casos, no responden a problemas de conducta, sino a una dificultad transitoria para gestionar el cierre de un periodo de alta intensidad emocional.

Las semanas previas a Reyes suelen estar marcadas por la anticipación constante, la ruptura de rutinas y un aumento notable de estímulos. Cambios en los horarios, más actividades sociales, menos descanso y una atención sostenida en la llegada de los regalos elevan el nivel de activación emocional de los niños. Cuando ese escenario desaparece de forma abrupta y se retoma la normalidad, el reajuste no siempre es inmediato.

En la infancia, la anticipación tiene un peso muy relevante. Cuando desaparece de golpe, puede producirse un descenso del estado de ánimo que se manifiesta en forma de irritabilidad o menor tolerancia a la frustración”, explica el psicólogo de Blua de Sanitas, Jorge Buenavida. “Si además existe cansancio acumulado o falta de descanso, la regulación emocional se vuelve más compleja”.

La gestión emocional de los regalos

La forma en la que se viven los regalos también desempeña un papel clave. Recibir muchos juguetes a la vez, cambiar rápidamente de uno a otro o prolongar el tiempo de juego sin pausas puede provocar sobreexcitación. Esta acumulación de estímulos dificulta la capacidad del niño para concentrarse, elegir y disfrutar del juego, y favorece la aparición de frustración cuando la novedad se diluye.

“Cuando el nivel de activación es elevado, cualquier límite se vive con mayor intensidad”, señala Buenavida. “Por eso es útil anticipar los cambios, acordar tiempos de juego y ofrecer alternativas más tranquilas cuando aparecen señales de cansancio”. En este sentido, el experto subraya la importancia de priorizar menos regalos y acompañarlos de tiempo compartido: “El valor del juguete no está solo en el objeto, sino en la interacción que se genera durante el juego”.

A este escenario se suma la alteración de las rutinas propias de las vacaciones. Dormir menos horas, modificar los horarios de las comidas o reducir los momentos de calma afecta al equilibrio emocional infantil. La vuelta al colegio y a las obligaciones habituales puede vivirse como una pérdida, intensificando el malestar en los primeros días.

Aprender a valorar

Más allá del corto plazo, los especialistas destacan el valor educativo de estas situaciones. Fomentar que los niños comprendan el esfuerzo que hay detrás de los regalos y desarrollar una percepción ajustada de los recursos contribuye a la adquisición de habilidades emocionales fundamentales, como la gratitud, la espera y la tolerancia a la frustración. Estos aprendizajes no solo facilitan una mejor regulación emocional inmediata, sino que tienen un impacto positivo en su desarrollo personal y social a largo plazo.

En la mayoría de los casos, esta ‘resaca emocional‘ se resuelve de forma espontánea en pocos días. No obstante, conviene prestar atención cuando el malestar se prolonga, afecta al sueño, interfiere en la vida escolar o se acompaña de ansiedad intensa. En estas situaciones, una valoración profesional —presencial o mediante videoconsulta— puede ayudar a orientar a la familia y descartar otros factores.

¿Qué posibles soluciones existen?

Para acompañar a los niños durante este periodo de ajuste, los expertos de Sanitas recomiendan recuperar progresivamente las rutinas habituales, incorporar momentos diarios de calma sin pantallas, acordar tiempos de juego claros y validar las emociones sin recurrir a castigos. También aconsejan mantener expectativas realistas, transmitir seguridad a través de la presencia adulta y aprovechar el juego compartido para reforzar valores como el cuidado, el agradecimiento y el compartir.

Lejos de ser un motivo de alarma, estos días posteriores a Reyes pueden convertirse en una oportunidad para fortalecer el vínculo familiar y acompañar a los niños en el aprendizaje de una gestión emocional más saludable.

0
Comentarios