‘Las pruebas en la educación’, un libro para desterrar los neuromitos y acercar la ciencia al aula

La presentación del libro ‘Las pruebas en la educación’, coordinado por Luis Lizasoain y editado por Narcea, reivindica una docencia sustentada en datos y no en intuiciones, con el fin de reducir la brecha entre investigación y práctica escolar.
José Mª de MoyaSábado, 17 de enero de 2026
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Mónica González: “No queremos teorías alejadas de la realidad, sino, como dice el título, ‘pruebas’”

En el campus de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) se presentó ‘Las pruebas en la educación: Políticas y prácticas educativas informadas por evidencias’, una obra que, según la editora Mónica González, busca ofrecer a los docentes herramientas útiles y realistas. “No queremos teorías alejadas de la realidad, sino, como dice el título, ‘pruebas’”, señaló durante la apertura del acto.

Para la editorial Narcea, destacó González, esta publicación representa “un compromiso con el rigor científico en un momento donde la educación recibe muchos impactos de diferentes corrientes”. El libro, añadió, se integra en la colección Educación Hoy con la intención de convertirse en un referente práctico tanto para docentes como para responsables de políticas públicas.

Apuesta institucional por la evidencia

El rector de la UCJC, Jaime Olmedo, subrayó la sintonía de la obra con la filosofía del centro: “La educación debe basarse en el conocimiento, en el método y en la evidencia”. A su juicio, la formación de los profesionales del futuro solo será posible si los docentes disponen de recursos como este, que “analizan con seriedad qué es lo que realmente funciona en el sistema educativo”.

El impulso internacional de la educación informada por la evidencia

Francisco López Rupérez, director de la Cátedra de Políticas Educativas de la UCJC, contextualizó la obra dentro de un movimiento internacional que en España aún está en fase inicial. “El concepto de ‘educación informada por la evidencia’ ha tenido un desarrollo extraordinario en el mundo anglosajón, pero en nuestro país todavía estamos comenzando su implementación”, afirmó. A su juicio, el valor del libro radica en mostrar no solo el qué, sino “el cómo” se puede aplicar el rigor científico en la evaluación de políticas y prácticas escolares.

Motivaciones del libro: reducir el ‘ruido’ en la educación

Luis Lizasoain, coordinador del volumen y profesor de la Universidad del País Vasco, explicó que la motivación de la obra surge ante “el ‘ruido’ que hay en la educación actual”, dominada por modas y tendencias. “A menudo se nos dice a los profesores qué debemos hacer basándose en la última moda pedagógica o en el último término de marketing educativo. Pero los que venimos del ámbito de la metodología y la evaluación, nos preguntamos siempre: ¿Dónde están las pruebas?”, comentó.

Cimientos científicos frente a neuromitos

Lizasoain detalló que el libro se estructura en cinco secciones clave, desde los fundamentos teóricos hasta los casos reales de aplicación en centros educativos. Uno de los ejes más llamativos es el dedicado a desmontar los denominados neuromitos. “Analizamos qué hay de verdad y qué hay de mera exageración comercial en estos conceptos. Es fundamental limpiar el terreno de falsas creencias para construir sobre cimientos sólidos”, explicó.

El autor insistió también en la complementariedad entre la investigación cuantitativa y cualitativa: “No somos integristas de los números; sabemos que el contexto del aula es complejo”. Su propósito, afirmó, es que el profesorado pueda leer la obra como un manual de consulta que le ayude a formular la pregunta esencial: “¿Qué evidencias hay de que esto funciona en contextos similares al mío?”.

Ética, equidad y justicia educativa

López Rupérez centró parte de su intervención en la dimensión ética de la educación basada en evidencias: “Quien paga el precio de una educación sin evidencias es el alumno vulnerable”. Basar las prácticas educativas en pruebas contrastadas, sostuvo, es una obligación moral y profesional: “Si sabemos que una metodología de lectura tiene una evidencia sólida de éxito, no aplicarla es privar a los niños de su derecho a la mejor educación posible”.

Lizasoain añadió que el papel de la formación docente resulta decisivo. El libro propone que el profesor actúe como un “practicante reflexivo”, con acceso a repositorios internacionales como la Education Endowment Foundation o la What Works Clearinghouse, adaptados a la realidad española. “El objetivo es que el libro sea una guía de consulta rápida”, resumió.

Transferencia del conocimiento a la práctica

Desde la editorial, Mónica González explicó que el enfoque accesible de cada capítulo busca precisamente facilitar la transferencia de la investigación al aula. “Queremos que el libro esté en las salas de profesores, no solo en las bibliotecas universitarias. La transferencia se consigue haciendo el conocimiento accesible sin perder el rigor”, apuntó.

Un punto de partida para el cambio educativo

En su intervención de cierre, Lizasoain subrayó que esta obra “no es un punto de llegada, sino de partida”. La educación informada por evidencias, dijo, es un movimiento global y el propósito es que “el lector español —docente, estudiante o responsable de la administración— se sienta parte de esta corriente”.

López Rupérez cerró defendiendo la profesionalización del magisterio a través del método científico: “Es la única manera de elevar el prestigio de nuestra profesión y mejorar los resultados de los alumnos de manera sostenida en el tiempo”. Por su parte, Olmedo concluyó que la UCJC “siempre será la casa de quienes busquen mejorar la sociedad a través del conocimiento y el rigor”.

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