Orientación para el siglo XXI: "Los intereses profesionales cambian, pero el propósito permanece"

Marta Peiro del ValleJueves, 22 de enero de 2026
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Nueva entrega de Orientación para el siglo XXI, y en esta ocasión con un mensaje tan necesario como liberador, el futuro profesional ya no se construye eligiendo un puesto, sino entendiendo un rol y un propósito. En este episodio, Elena Ibáñez, CEO de Singularity Experts, invita a replantear una de las preguntas más repetidas y más limitantes que siguen escuchando jóvenes y familias: ¿Qué quieres estudiar?.

La propuesta es clara, cambiar la pregunta para cambiar el resultado. No se trata de elegir una etiqueta, sino de comprender para qué quieres formarte, qué impacto quieres generar y desde dónde puedes aportar.

De los puestos laborales a los roles profesionales

Durante años, la orientación académica y profesional ha girado en torno a puestos laborales cerrados: médico, ingeniero, abogado, diseñador. Categorías rígidas que, aunque familiares, ya no representan la complejidad del mercado laboral actual. Hoy el trabajo es híbrido, transversal y cambiante, y exige una combinación de competencias que no encaja en descripciones tradicionales.

Elena lo explica con claridad: hablar de puestos limita; hablar de roles abre posibilidades. Un rol no es un cargo ni un título en una tarjeta, es una función, una manera de aportar valor, independientemente del sector o del camino formativo concreto.

Uno de los grandes alivios que ofrece este enfoque aparece cuando se rompen aparentes contradicciones. Jóvenes a los que les encanta la ciencia, pero no quieren ser científicos. Personas apasionadas por el deporte que no desean competir. Perfiles creativos que no se ven en las artes tradicionales.

Desde la lógica de los puestos, estas combinaciones parecen no tener salida. Desde la lógica de los roles, cobran todo el sentido. Un divulgador científico, un analista de datos para el rendimiento deportivo o alguien dedicado al diseño de modelos de negocio son ejemplos de cómo los intereses pueden cruzarse y generar nuevas formas de encaje profesional.

El propósito como punto de partida

Uno de los ejes centrales del episodio es la importancia del propósito. Antes de hablar de estudios o intereses profesionales, Elena defiende la necesidad de responder a una pregunta más profunda: ¿para qué quiero trabajar?, ¿Qué quiero mejorar, facilitar o transformar?

El propósito es más estable que los intereses. Mientras estos cambian con el tiempo y es normal que así sea, el propósito suele mantenerse y adaptarse a distintas etapas vitales. Entenderlo da seguridad, coherencia y una base sólida sobre la que construir decisiones futuras.

El futuro no va de títulos, va de impacto

Otro mensaje clave del episodio es que muchos de los roles más relevantes del presente y del futuro no tienen un grado universitario propio. Experiencia de cliente, gestión del talento, innovación o facilitación del cambio son funciones que se construyen a través de rutas formativas diversas y complementarias.

Esto rompe una creencia muy extendida: que primero hay que elegir una carrera “con salida” y luego ya se verá. La propuesta es justo la contraria: definir el rol y el propósito, y después diseñar el camino formativo más coherente.

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