Barbón niega que en Asturias se esté privatizando la universidad, como sí ocurre en Madrid
Barbón se ha expresado en estos términos en el pleno de la Junta General, donde la diputada del grupo mixto Covadonga Tomé le ha preguntado si en Asturias se está produciendo un proceso privatizador. «Niego la mayor», ha respondido el jefe del Ejecutivo asturiano, quien ha remarcado que nunca antes que con su Gobierno se ha apostado tanto por la universidad pública, su sostenibilidad financiera y por la gratuidad de acceso.
Barbón ha remarcado que en Asturias no se ha autorizado ninguna universidad privada, algo que requeriría el cumplimiento de una serie de requisitos como miles de alumnos y un alto número de titulaciones, sino que lo que se ha puesto en marcha son centros adscritos a universidades «con reconocimiento» y que «no son chiringuitos». Los tres centros adscritos planteados –Alfonso X El Sabio en Oviedo, Nebrija en Avilés y Universidad Europea en Gijón– supondrían unos cientos de plazas, frente a los casi 20.000 alumnos con que cuenta la Universidad de Oviedo, ha dicho Barbón. Decir que eso «va a suponer mermar o acabar con la pública es reírse de mí», ha incidido tras precisar que no hay que confundir privatizar, algo que rechaza, con la iniciativa privada, amparada por la Constitución.
Tras garantizar que ni un solo euro de dinero público irá a la iniciativa privada y que en las prácticas que se hagan en centros públicos siempre se dará prioridad a los estudiantes de la pública, Barbón ha destacado que la puesta en marcha de esos centros adscritos permitirá a muchos alumnos asturianos que no logran plaza y que se tienen que marchar fuera puedan estudiar «al lado de casa». «Privatizar es lo que pasa en Madrid, que está desguazando la pública privándola de recursos, y por eso se declara en bancarrota», ha dicho Barbón en referencia a la Universidad Complutense, que ayer aprobó un plan económico con un recorte de 33 millones de euros hasta 2028 para paliar su déficit presupuestario.
Previamente, Tomé ha advertido de que la llegada de universidades privadas es el modelo del PP y de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. «Cuando la educación superior deja de ser un servicio publico y se convierte en un espacio de interés estratégico para empresas y fondos de inversión perdemos todos», ha denunciado Tomé, quien ha abogado por aumentar el número de plazas en la universidad pública en aquellas ramas de alta demanda para no favorecer la llegada de centros adscritos a instituciones privadas con matriculas que pueden superar los 12.000 euros por curso y que «consolidan un sistema universitario segregado por renta».
