Javier Segura: "Tolkien enseña a atisbar la victoria en medio de las derrotas"
El Jubileo de la Esperanza inspiró a Javier Segura Zariquiegui (Pamplona, 1969) la idea de Una luz en la oscuridad, un musical que profundiza en la biografía de J.R.R. Tolkien. Tras éxitos anteriores como Hijos de la Libertad (2009-2011) o Skate Hero (2021), Segura busca ahora comprender cómo el autor de El Señor de los Anillos superó el trauma de la Primera Guerra Mundial y la pérdida de sus amigos mediante su obra de «sub-creación» literaria cargada de sentido cristiano. El director y guionista del musical que se estrena el sábado 28 de febrero en Getafe (Parroquia de Santa Maravillas, dos sesiones, a las 17:00 y las 19:30) nos desvela las claves de este proyecto que busca sanar las heridas de los jóvenes a través de la belleza.

Hay autores que son clásicos y, como tales, se elevan sobre su tiempo concreto para ofrecer un mensaje universal, válido para el hombre de todas las épocas. Tolkien es uno de ellos. Creo que los jóvenes del siglo XXI necesitan, quizá más que nunca, referentes de justicia, de verdad y de causas nobles. La obra de Tolkien propone precisamente eso: la posibilidad de luchar por la bondad y el bien, ofreciendo ideales altos que siguen siendo imprescindibles hoy en día.
Los jóvenes necesitan más que nunca referentes de justicia, de verdad y de causas nobles
"El joven de hoy se encuentra con una gran fragilidad; vemos un aumento preocupante de la enfermedad mental, del suicidio y una falta de referencias claras. El musical surge en este contexto y aborda la figura de Tolkien en una situación vital traumática: la pérdida de sus mejores amigos en la Primera Guerra Mundial. Aquellos jóvenes, unidos por grandes ideales, vieron sus vidas truncadas. La lección de Tolkien es vital: fue capaz de superar el trauma y las heridas de la guerra a través de la literatura, de la amistad y de la fe. Esa capacidad de resiliencia es la luz que queremos ofrecer a nuestros jóvenes.

El trauma es básicamente una experiencia que el cerebro no ha conseguido asimilar; una reacción instintiva ante una emergencia que, al no ser racionalizada, deja secuelas. El arte, y en concreto la literatura, es una fórmula privilegiada para sacar a la luz esas situaciones, «pasarlas por el cerebro» y afrontarlas. Tolkien sufrió traumas, como todos los soldados de su generación. En el musical recogemos el momento de la Ciénaga de los Muertos, inspirado en su experiencia en la batalla del Somme, donde vio miles de cadáveres. Él necesitaba afrontar esa visión, y lo hizo atreviéndose a mirar a la muerte a los ojos, preguntándose sobre ella y sobre el deseo de inmortalidad, que es una línea clave en su obra.
Preguntarse sobre la muerte y el deseo de inmortalidad es clave en la obra de Tolkien
"Tolkien es un autor católico de la misma manera que Cervantes; su obra responde a una antropología y un tono vital católicos sin necesidad de paralelismos forzados. El tono vital con el que empezamos el musical es que la vida es «una larga derrota en la que uno tiene algunos atisbos de la victoria final». Esta visión esperanzada, que conjuga el sufrimiento y el fracaso con la confianza en el triunfo definitivo, es profundamente católica. En el musical reflejamos el debate interior de Tolkien —representado como una tentación de Melkor— sobre si abandonar los ideales de juventud y el «mito» para ser «realista». Su fidelidad a la esperanza y a Dios como fundamento es lo que le permite mantener la estrella encendida.

La esperanza que conjuga el fracaso con la confianza en el futuro en Tolkien es profundamente católica
"El musical es contracultural porque, al igual que la obra de Tolkien, no busca adaptarse a una ideología concreta, sino responder con la belleza y la verdad. Abordamos grandes temas que a menudo están vetados o tratados con superficialidad, como la muerte, el sacrificio o la lealtad. Hoy existe una búsqueda real de sentido. Los jóvenes nos reclaman referentes; a veces sienten que la generación de sus padres no ha sabido ofrecerles claves de sentido vital. Este musical afronta esas grandes cuestiones: la guerra, los totalitarismos y la necesidad de una rehumanización bajo el lema de Dostoyevski: «la belleza salvará al mundo».
Nos encontramos en la búsqueda de la verdad, la belleza y la bondad. Si un educador busca honestamente el bien de sus alumnos, acaba encontrándose con otros que buscan lo mismo, aunque tengan ideas políticas distintas. El camino de la belleza y de la realidad concreta del alumno desarma prejuicios. En la educación, como en la experiencia que tuvimos en Gales, debemos dejar en segundo plano las ideologías y ponernos a trabajar juntos por el bien real de las personas.

En la educación, debemos dejar las ideologías y trabajar juntos por el bien real de las personas
"Hay que entender que esto es, ante todo, un proyecto educativo. Buscamos el crecimiento de los jóvenes en sus dimensiones artísticas y humanas. Cuando generas una dinámica de misión compartida y planteas un reto de aventura, el joven responde y saca fuerzas para superarlo. Es necesario desmontar el mito de que a los jóvenes hay que dárselo todo fácil. Necesitan resortes de motivación. Aunque hay cierta tensión y lucha entre sus múltiples compromisos y la comodidad, la experiencia de trabajar juntos por un objetivo común y bello les hace superar esas barreras.
Ante el reto de la aventura, el joven responde y saca fuerzas para superarlo
"Lo más importante en la educación es el ciclo corto, lo que hacemos diariamente; eso es lo que más configura. Sin embargo, lo extraordinario tiene un papel fundamental: aportar experiencias que no puedes tener en el día a día y servir de motivación. Una educación basada solo en lo extraordinario fallaría porque le faltaría el fundamento, pero una educación sin hitos extraordinarios corre el riesgo de perder el horizonte y la ilusión. Lo ideal es una conjunción: que lo extraordinario sirva de motor para integrar y dar sentido a la rutina diaria.
Esperanza. El musical nació en el contexto del Jubileo de la Esperanza y su mensaje es que, aunque hay oscuridad en nuestra vida, existe una fuerza interior más potente que nos lleva hacia la luz. Y también me gustaría que se llevaran la esperanza que nace de ver a los propios jóvenes actores. Ver a un grupo de 40 chicos y chicas esforzándose, ofreciendo su tiempo y haciendo suyos estos valores de bondad y belleza, es lo que, más allá de la calidad técnica, llena verdaderamente de esperanza.



