Los intercambios educativos internacionales refuerzan la resiliencia adolescente

España destaca como el país con mayor independencia juvenil de la Unión Europea, con hasta un 69% de los jóvenes que ha viajado al extranjero sin sus padres, reforzando su resiliencia.
MagisterioMartes, 24 de febrero de 2026
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El 45% de los estudiantes españoles se siente cómodo comunicándose en una lengua no nativa. © Max Fischer

International High School Fair (IHSF) la feria de referencia en programas de estudios en el extranjero presenta los resultados del Global Youth Resilience Index y sitúa la resiliencia juvenil en el centro del debate educativo.

La organización, especializada en programas académicos internacionales y respaldada por el grupo sueco educativo Educatius, presenta los resultados del estudio internacional que analiza a 4.079 adolescentes en 9 países (España, EEUU, Alemania, Francia, Italia, Brasil, China, Vietnam y Suecia) y cuyas conclusiones confirman la relación directa entre experiencia internacional y mayor fortaleza emocional en jóvenes de 16 a 20 años.

El informe de Educatius parte de una premisa clara. La resiliencia no es un rasgo fijo, sino una habilidad que puede practicarse y mejorar, de forma similar a un entrenamiento físico. La resiliencia se define como la capacidad de superar el estrés, los desafíos o los contratiempos, adaptándose positivamente y manteniendo el bienestar emocional.

En un momento en el que la salud mental adolescente se ha convertido en una preocupación estructural para familias, educadores e instituciones, IHSF impulsa el debate en España apoyándose en datos internacionales que vinculan educación en el extranjero y desarrollo de resiliencia. Según el informe, los jóvenes con experiencia internacional presentan mayores niveles de fortaleza emocional y capacidad de adaptación reforzando su resiliencia.

Según el Foro Económico Mundial, uno de cada siete adolescentes de 10 a 19 años enfrenta algún trastorno mental a nivel global. En este escenario, los datos del estudio apuntan a que la inmersión cultural y lingüística no solo mejora competencias académicas, sino que actúa como catalizador de confianza, autonomía y bienestar emocional.

Más allá del idioma: crecimiento personal

El estudio concluye que la educación internacional no debe entenderse únicamente como una mejora académica o lingüística, sino como una herramienta troncal para desarrollar resiliencia en un entorno global marcado por la incertidumbre y un catalizador del crecimiento personal de los jóvenes.

Para IHSF, estos datos no solo refuerzan el valor académico del intercambio, sino que consolidan su posicionamiento como plataforma de acompañamiento y orientación estratégica para las familias españolas.

“Estudiar en el extranjero refuerza la resiliencia adolescente. El debate ya no puede centrarse únicamente en el destino o mejorar el nivel de inglés. El criterio diferencial pasa a ser el impacto en el desarrollo emocional del estudiante. Y no sólo pensando en el valor de ir a estudiar fuera un año, sino también en los beneficios a su regreso». «Los estudiantes internacionales regresan con un crecimiento notable en factores como la disciplina, la independencia y la autoestima. Por lo que es importante que se fomente la exposición a nuevos contextos culturales entre los adolescentes fortaleciendo su capacidad para afrontar retos con confianza y estabilidad emocional”, afirma Óscar Porras, director de International High School Fair para España, Francia, Bélgica, Países Bajos y Polonia.

España a la cabeza de Europa en autonomía juvenil

Con 507 participantes en la muestra, España destaca por su alto nivel de independencia adolescente, con hasta un 69,2% de los jóvenes afirmando que han viajado al extranjero sin sus padres, la cifra más alta de los países de la Unión Europea presentes en el estudio. La media del estudio se queda en un 42% y países como EEUU sólo alcanzan un 35,6%. Una de las conclusiones del estudio es que los jóvenes que han viajado sin sus padres o aspiran a estudiar en el extranjero muestran mayores niveles de autoconfianza y capacidad de resolución de problemas y exhiben factores de protección psicológica más robustos.

Por otro lado, un 45,2% de los estudiantes españoles se siente cómodo comunicándose en una lengua no nativa, ligeramente por encima de la media global (44%) aunque aún lejos de países como Suecia (59,4%) o Italia (52,4%), pero por encima de otros como Alemania, con un 41,9% o Francia, con un 41%.

Este factor ayuda a los jóvenes a tener una mayor predisposición a programas de estudios en el extranjero. De hecho, el 55% de los jóvenes españoles manifestaron su deseo de estudiar en el extranjero en los próximos años, frente al 49% de la media del estudio. Estos jóvenes ya presentan niveles de resiliencia superiores a la media, lo que sugiere que la educación internacional atrae y potencia perfiles con alta capacidad de crecimiento.

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