Más del 85% de los estudiantes ya utiliza IA para decidir su futuro académico
Fernando Pavón advierte: “La IA informa y compara, pero no sustituye al orientador, que es quien conoce al alumno y su contexto social, familiar y emocional”. COPOE pide integrar la IA con criterios éticos y formación específica.
Las VI Jornadas de Orientación Profesional YouLead, celebradas hoy en La Nave (Madrid), han situado el debate sobre la Inteligencia Artificial y la orientación académica en el centro de la agenda educativa. El encuentro ha reunido a orientadores, equipos directivos y expertos del sector para analizar cómo está evolucionando la toma de decisiones académicas entre los jóvenes en un entorno cada vez más digitalizado.
La sesión ha contado con la participación de Fernando Pavón, experto en nuevas tecnologías aplicadas a la formación, Marisol Parrilla, directora del Centro de Excelencia metrodora FP-Cámara de Madrid, así como con representantes de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE), que han abordado el impacto real de la IA en los procesos de elección de estudios de Formación Profesional y Universidad. El debate no se ha planteado en términos futuristas, sino como una realidad ya instalada en las aulas y en los hogares.
Durante la ponencia titulada “¿Cuándo ChatGPT se convirtió en el mejor consejero de tus alumnos? IA y Orientación Académica”, Pavón explicó que la pregunta ya no es si la Inteligencia Artificial influye en la orientación, sino cómo deben adaptarse los profesionales ante un cambio de paradigma que afecta directamente a la forma en que los estudiantes construyen sus expectativas académicas y profesionales.
Los datos compartidos en la jornada evidencian que más del 85% de los estudiantes utiliza herramientas de IA en su proceso de orientación, una cifra que refleja un crecimiento exponencial en los últimos años. Esta tendencia, recogida en estudios internacionales como el Annual Student Quest Survey 2024, confirma que la IA se ha convertido en una fuente habitual de consulta para adolescentes que buscan información sobre su futuro formativo.
Los jóvenes recurren a estas herramientas para resolver dudas concretas que antes planteaban exclusivamente a orientadores o familiares. Consultan si es mejor optar por Formación Profesional o por la universidad, qué estudios ofrecen mayores salidas laborales, qué carrera encaja mejor con sus intereses o habilidades y en qué centros pueden cursar una determinada titulación. Además, utilizan la IA para comparar itinerarios formativos, analizar diferencias entre grados, estimar empleabilidad o explorar profesiones emergentes. La rapidez en las respuestas y la posibilidad de obtener comparativas inmediatas son los aspectos más valorados por los estudiantes.
Sin embargo, la mayoría de estos usos se producen sin una formación previa específica y con un alto grado de confianza en las respuestas generadas por la tecnología. Esta combinación –uso no guiado y elevada credibilidad– constituye uno de los principales retos para los profesionales de la orientación. Fernando Pavón subrayó que la Inteligencia Artificial no puede sustituir el acompañamiento humano. “La IA ofrece rapidez, comparativas y exploración de alternativas, pero no conoce al alumno personalmente, no entiende su contexto familiar, social o emocional y no puede tomar decisiones por él. La IA informa, el orientador acompaña y la decisión es humana”, afirmó.
Lejos de plantear un escenario de sustitución, la ponencia defendió una integración estratégica de la tecnología
Lejos de plantear un escenario de sustitución, la ponencia defendió una integración estratégica de la tecnología. Según se expuso, la IA puede mejorar la productividad del orientador y enriquecer el proceso si se utiliza como herramienta complementaria. Entre las oportunidades señaladas destacan estudiantes que llegan más informados a las entrevistas, la posibilidad de contrastar expectativas generadas por la tecnología con la realidad académica y profesional, y la incorporación del pensamiento crítico digital como competencia clave en el proceso de orientación.
Desde COPOE se insistió en que la incorporación de la IA debe ir acompañada de formación específica, criterios éticos claros y una actualización del rol profesional. Pablo Berbel, representante de la Confederación, señaló que “la inteligencia artificial ha venido para quedarse y el sistema educativo debe incorporarla con una visión estratégica. No se trata solo de usar tecnología, sino de situar el pensamiento crítico en el centro del currículum”. Asimismo, destacó que estas herramientas pueden contribuir a avanzar hacia modelos de aprendizaje más personalizados, adaptando actividades y contenidos al perfil de cada estudiante, siempre bajo la supervisión del profesorado y los orientadores.
El debate puso también de relieve la posible brecha entre alumnos —que ya integran la IA en su día a día— y orientadores que todavía no la han incorporado plenamente a su práctica profesional. Esta diferencia no solo evidencia una necesidad de actualización, sino también una oportunidad para reforzar el liderazgo pedagógico del orientador en un entorno en transformación.
Marisol Parrilla, ha explicado que “todos necesitamos formación y ser muy creativos. Tenemos que introducir la IA como aliado para desarrollar el espíritu crítico del alumno. Nosotros, por ejemplo, pedimos al alumnado buscar respuestas contradictorias en la IA sobre casos concretos y proponer sus propias conclusiones”.
La irrupción de la IA en la orientación académica fue comparada con el impacto que supuso en su momento la llegada de la calculadora al aula: no eliminó al docente, pero redefinió su función. Del mismo modo, según los expertos, la orientación del futuro combinará información instantánea, criterio profesional y acompañamiento humano, con lo que el reto no será tecnológico, sino pedagógico.
