Pedagogía o derecho

Parece una duda vocacional a la que se abre la decisión de un estudiante de bachillerato. Sería un alumno de humanidades de 2º en ese agitado mes de junio, en el que en unos escasos cinco días y dependiendo de la nota, se deciden las vocaciones en España.
Sin embargo, es una dicotomía en la que se encuentran en estos momentos todos los profesionales de la educación. Deberían haber elegido la rama de la enseñanza hace algunos años, cuando eligieron una de las profesiones más vocacionales, según dicen. Pero hoy en medio de su carrera profesional, se abre de nuevo la cuestión.
Esta viene acrecentada por el aumento indudable de la burocracia, las tareas administrativas, la cambiante y abundante normativa, que hay que cumplir y reportar.
Cada vez es más difícil por otras tareas pendientes, que el objetivo de los centros educativos sea “que el maestro enseñe y el alumno aprenda”.
Desde los centros educativos, especialmente los equipos directivos, cada vez tenemos más fiscalizaciones, informaciones, cuestionarios, estadísticas, informes, evaluaciones, actas, circulares, anotaciones…con lo que el tiempo de trabajo, que no es infinito, se inclina cada vez más hacia este lado. En detrimento de la dedicación a alumnos, tutorías, entrevistas, trabajo en equipo, coordinación. En fin todo lo más humano. En esto es otra batalla que perdemos con las pantallas, en detrimento de las personas.
En cuanto a la gestión de la convivencia, encontramos los mismos excesos. La convivencia humana y sus problemas requieren cercanía, escucha, sensibilidad, empatía, tiempo en definitiva con los alumnos y las familias y minorar el cumplimiento de protocolos administrativos y judiciales. En ocasiones las soluciones a problemas escolares se buscan en procedimientos externos, debilitando la confianza entre las familias y los centros. Se pierde la mediación y el diálogo en los colegios, que es al final en punto de encuentro y solución de la convivencia.
Sería interesante que nuestras administraciones y universidades realizaran estudios del aumento real de tareas burocráticas en los centros, especialmente con la digitalización para cuantificar con evidencias la magnitud del problema. La transformación digital, que parecía una ayuda ante las tareas burocráticas, ha supuesto un sensible aumento.
Igualmente, qué incremento de horas semanales que dedican los docentes a labores administrativas en detrimento de las pedagógicas. En Chile la Fundación PIVOTES o la encuesta internacional TALIS de 2024 advierten una media de 4,9 horas semanales de profesores dedicadas a labores administrativas.
En relación a esta inclinación del sistema educativo hacia lo administrativo en menoscabo de lo pedagógico, encontramos igualmente el aumento de las comisiones de servicios en colegios e institutos públicos. Han aumentado sensiblemente en los últimos años, como muestra de la prioridad de lo administrativo sobre la estabilidad pedagógica de los centros. Teniendo el cien por cien de profesorado definitivo, los centros siguen teniendo una alta rotación cada curso escolar con lo que supone en el compromiso y la cohesión de los equipos docentes.
Es necesario volver a poner al alumno en el centro, entender que el sistema educativo existe por y para ellos y retomar el tiempo y la vocación de los docentes en el aula y en las clases, que es dónde está el corazón de la enseñanza.