Si intervenir o no en un niño con altas capacidades
Recientemente, tuve un debate con un adulto con altas capacidades sobre si un niño con esta condición debería ser asesorado por diferentes protocolos por parte de los familiares y los profesionales especializados, o si debería dejarse sin ninguna interferencia. La persona con la que hablé me comentaba que había que dejar que el niño se desarrollara por sí solo, y yo mostré desde el principio una postura contraria. Me explico con más detalle: no conozco a un niño con altas capacidades que no tenga necesidades que requieran la intervención de su entorno para ser cubiertas.
El niño con altas capacidades pregunta siempre. El niño con altas capacidades cuestiona todo lo que hay a su alrededor. El niño con altas capacidades se aburre en su colegio. El niño con altas capacidades va a exigir a su entorno una serie de estímulos que precisa y que deberán trabajar para que se lleve a cabo. ¿De verdad que los niños con altas capacidades no requieren la intervención de su entorno? Está muy bien tener una perspectiva naif, pero la vida de un niño con altas capacidades es compleja, con segundas lecturas, y todo lo que va a acontecer con el menor son desafíos tanto para él como para su entorno.
No se puede especular desde el pensamiento mágico si no se tienen estadísticas con los respectivos estudios científicos en la mano. Entiendo que la utopía es algo que todos desearíamos en diferentes campos de nuestra existencia, pero cuando uno se despierta, tenemos una realidad que nos obliga a operar bajo diferentes circunstancias. En la situación de un niño con altas capacidades, esto se triplica, ya que posee un campo de visión amplio, con matices, y con un orden de especulación distinto que no está encuadrado en la media. Por lo tanto, los niños con altas capacidades necesitan de su entorno para convertir a ese niño en un adulto donde la plenitud forme parte de su horizonte.

