Ángel Niño: innovación, emprendimiento y pedagogía para transformar la ciudad
Nacido en Villablino, León, en 1984, Ángel Niño Quesada reivindica su origen familiar como una parte esencial de su manera de entender la vida pública. Hijo y nieto de minero, creció en un entorno en el que el esfuerzo diario, la disciplina y la resiliencia no eran conceptos teóricos, sino una forma de estar en el mundo.
En la conversación, el concejal del Ayuntamiento de Madrid recuerda una anécdota que lo marcó: de niño eligió un ordenador en lugar de una moto como premio por sus notas. Aquel gesto, explica, acabó guiándole hacia la informática, la curiosidad autodidacta y una visión muy temprana del cambio tecnológico. El relato conecta con la idea que hoy defiende: las oportunidades existen, pero hay que saber aprovecharlas.
Niño insiste en que el éxito de una innovación no depende solo de su sofisticación, sino de su capacidad para llegar a la gente corriente. Lo resume con una imagen muy clara: si una herramienta no la entiende “la señora Paca”, una mujer de 80 años que vive en su casa, entonces esa herramienta todavía no ha cumplido su función social. Para él, la pedagogía digital es tan importante como el desarrollo técnico.
Esa mirada le lleva a defender la democratización de la inteligencia artificial generativa. Recuerda que ya existían sistemas de IA hace años, pero que la gran diferencia actual es su facilidad de uso. En su opinión, cuando una tecnología se vuelve accesible, la sociedad entera puede beneficiarse de ella. Es la misma lógica que aplica a la administración: si los procesos son simples, la innovación avanza más deprisa.
El concejal describe Madrid como un espacio de prueba para proyectos innovadores, un auténtico «sandbox» urbano. Según explica, este modelo permite que empresas, startups e investigadores testeen soluciones sin quedar atrapados en trámites interminables. El objetivo es claro: convertir la ciudad en un entorno ágil donde la innovación aplicada acorte distancias entre la idea y la realidad.
Uno de los ejemplos más potentes que ofrece es el de la licencia urbanística. Niño sostiene que la tramitación tradicional puede tardar alrededor de dos años y que eso frena la construcción de vivienda. Frente a ello, el Ayuntamiento impulsa una aplicación basada en inteligencia artificial que ayude a revisar proyectos antes de llegar al técnico municipal. La intención es reducir los plazos de dos años a seis meses, una diferencia que, de cumplirse, podría cambiar mucho el panorama de la vivienda.
A lo largo de la entrevista, Ángel Niño defiende que emprender no es solo crear empresas, sino construir una forma de pensar. Para él, el espíritu emprendedor se alimenta de la cultura del esfuerzo, del trabajo en equipo, de la resiliencia y de la adaptación. También de la comunicación, la humildad y la empatía, especialmente cuando el equipo crece y las circunstancias personales cambian.
Esa defensa del emprendimiento conecta con iniciativas como DrawingEd, la gran feria de emprendimiento escolar vinculada a Madrid, que este año volverá a celebrarse en La Nave el 11 de junio, tal y como recoge Magisterio en un artículo reciente sobre el encuentro. La propuesta persigue sembrar la semilla emprendedora desde edades tempranas, algo que Niño considera clave para que los alumnos entiendan que pueden resolver problemas reales y aportar soluciones valiosas .
En el tramo más pedagógico de la conversación, Niño lanza un mensaje de confianza hacia los jóvenes. Cree que viven un momento histórico extraordinario porque tienen acceso a información, herramientas y posibilidades globales que generaciones anteriores no tuvieron. Desde su punto de vista, el reto no es tanto frenar ese escenario como aprender a aprovecharlo con criterio y sentido crítico.
Sobre las pantallas, matiza que no todo uso es adicción y que el ocio también forma parte del crecimiento. Distingue entre gaming y gambling, y advierte del peligro de mezclar el juego con apuestas o recompensas rápidas que enganchen al cerebro. Para él, la regulación debe ser inteligente: más educación, más control parental y menos prohibiciones que luego se sortean con facilidad.
El concejal también se detiene en dos de los grandes debates de su área: la inteligencia artificial y la vivienda. Sobre la primera, augura avances espectaculares en muy poco tiempo, desde gafas capaces de traducir en tiempo real hasta asistentes integrados en la vida cotidiana. Sobre la segunda, reclama construir más y más rápido, porque, en su opinión, la escasez de oferta es una de las claves del problema.
Su discurso mezcla optimismo tecnológico y sentido práctico. No promete soluciones mágicas, pero sí una administración más ágil y una ciudad más abierta a la experimentación. En esa combinación de visión liberal, vocación pedagógica y experiencia empresarial reside buena parte de su perfil público.
Ángel Niño se presenta, en definitiva, como un político poco convencional: ingeniero, economista, empresario, lector de ciencia ficción y defensor de una tecnología que no excluya a nadie. Su relato personal, desde Villablino hasta el Ayuntamiento de Madrid, está atravesado por la idea de que la movilidad social es posible si hay oportunidad, trabajo y una educación que enseñe a pensar.
La entrevista deja una idea central: el futuro no debería consistir en esperar a que lleguen las soluciones, sino en diseñarlas con criterio, con eficiencia y con humanidad. Y en esa tarea, insiste Niño, el emprendimiento escolar, la innovación pública y la pedagogía tecnológica tienen mucho que decir.