Cuando saber la contraseña no basta para proteger a tu hijo
¿A que tú también has pensado que con tener simplemente la contraseña del móvil de tu hijo es suficiente? Echar un vistazo “de vez en cuando” para ver qué hace o en “qué está metido”, pudiera ser suficiente para estar “a salvo”. Aunque en realidad, estas dos frases están muy lejos de la realidad de lo que está sucediendo. Con la tecnología avanzando a la velocidad de la luz, cada vez con más gigas, más ram, más de todo… Pero tranquila, aquí estoy yo para poner un poco de serenidad, y un poco de luz y ver que no todo está perdido, por mucho que nos hagan ver en las redes sociales (qué bonitas pero que conflictivas a la vez) que estamos avocados al fracaso como padres, madres, tíos o responsables de estas personas que tenemos a nuestro cargo. ¿Comenzamos?
Primeramente, deberíamos saber que el móvil ya no es un móvil, y me explico. Los de nuestra generación (los 80), con el tiempo tuvimos TELÉFONO, sí, esa cosa tecnológica que servía para llamar, mandar algún mensaje corto y quizás, algún mini-juego para pasar el rato. Pero no dejaba de ser un método nuevo por aquel entonces de comunicación. Hoy en día, llevamos “dentro del smartphone”: un teléfono para llamar, una cámara de fotos, una brújula, un mini portátil para visualizar y elaborar textos, aplicaciones de gestión de contenido, una mini televisión para ver la tele o ver series, un gps, una calculadora, una agenda de contactos…. Y mucho más que podría seguir, pero creo que ves por donde voy, ¿verdad?
Es innegable que “nuestros jóvenes” se siguen comunicando, con otra jerga y otros medios, pero lo siguen haciendo. Lo que pasa es que –como ocurre siempre– su generación choca con la nuestra, y al igual que seguramente pasó con nuestros padres, las formas de vivir y comunicar cambian y se ven “diferentes” ahora desde nuestro prisma. Por lo tanto, tener la contraseña sólo (que no es poco, por cierto) nos da acceso a todo ese montón de información que hay ahora en este aparato de pocos gramos y tan útil. Pero, ¿sabemos qué hay dentro?, ¿sabemos cómo se usa?. Tener la contraseña sólo es poder entrar, pero en absoluto tenemos el control de ese teléfono.
Por otro lado, te invito a parar un segundo de leer (o hazlo después, puedes apuntártelo en el bloc de notas, que también tiene tu móvil), y reflexionar: ¿qué es para ti el control? ¿es realmente necesario? Una vez visto esto, sí, tenemos la contraseña del móvil de nuestro hijo o hija (se entiende que hablo en género neutro), pero una vez dentro del móvil, ¿qué vamos a mirar?, ¿sabríamos detectar señales de alerta? ¿estamos formados en ciberdelitos? Porque una cosa que podamos entrar dentro y ver qué hace o que escribe, pero otra bien diferente es detectar si hay un problema o puede haberlo. Y eso, sólo con tener la contraseña, no es suficiente.
Desde mi punto de vista profesional, tener la contraseña sirve para dos cuestiones:
- Nuestro hijo sentirá que le espiamos.
- Tendremos la conciencia más tranquila creyendo que tenemos el control de la situación.
Son dos frases potentes, lo sé, Pero se siente necesario decirlo.
Suponiendo que teniendo la contraseña y que “de vez en cuando echamos un vistazo”, nuestros jóvenes nos sacan -en muchas ocasiones- ventaja, y sólo vamos a ver “lo que quieran que veamos”, porque existen formas de eludir este control “parental”.
Si os tuviera que adelantar mi opinión al respecto, antes de seguir escribiendo y finalizando este artículo, os diría que:
- Estoy de acuerdo en tener la contraseña del móvil de nuestro menor a cargo.
- Dejando claro que el papá o mamá tenga la contraseña no significa control, sino acompañamiento.
- Que otra persona de confianza pueda acceder, es como que tu vecino tenga una copia de tu casa “por si acaso”.
Quizás también nuestra forma de comunicarnos con nuestros hijos deberíamos moldearla un poco. En vez de “déjame el móvil que voy a ver qué haces”, podríamos decir: “te parece si echamos juntos un ojo al móvil a ver si hay algo peligroso para ti? Frases que inviten al trabajo en equipo-familia, que sientan que estamos ahí para ayudarles, y que, cada día amabas partes podemos seguir aprendiendo.
Y ahora viene lo bueno, la problemática normalmente no es la contraseña, es la gestión que se hace de ello, la gestión que se hacen con las apps, las redes sociales… Nunca me cansaré de decirlo, el problema no es ni el teléfono ni la tecnología, es el uso que se hace con ello. Podríamos poner muchos ejemplos de “cosas” que sirven para hacer el bien o el mal, que todos conocemos. Pues bien, el teléfono es una de esas cosas.
Ya para finalizar y respondiendo a la pregunta del título, ¿es suficiente tener la contraseña del móvil de tu hijo para que esté a salvo? Pues no, y de hecho, no necesitas la contraseña, necesitamos tener confianza con nuestros hijos, estar formados, que ellos se formen, y establecer vínculos y lazos afectivos. Porque si las familias sabemos de ciberdelitos, si nuestros jóvenes reciben formación, será más sencillo que ambas partes detectemos un problema y, en equipo, le podamos poner solución.
Que tengáis una bonita semana.
Paco Sánchez, padre y policía local, con la especialización de Agente Tutor y vocal de la Asociación Nacional de Agentes Tutores, responsable de la Comunidad Foral de Navarra. Autor de Demasiado pequeños para tanto mundo: Guía policial para proteger a tus hijos en la era digital. Responsable de la web familiadigital.org
