Escaparatismo: presente y pasado unidos en la Educación Artística

Queremos que nuestros alumnos y alumnas desarrollen su eficacia en nuestra asignatura. ¿Qué aplicaciones prácticas pueden motivar para dibujar? El diseño de módulos para su aplicación en el escaparatismo es un ejercicio que reúne geometría y creatividad.
Isabel Jiménez ArenasViernes, 6 de marzo de 2026
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© IJA

El abanico de herramientas didácticas, así como conceptos a enseñar, es amplio y no es sencillo concretar. Tampoco es fácil elegir los caminos adecuados o conexiones útiles entre los conocimientos imprescindibles. Actualmente la asignatura de Educación Artística en Secundaria, que engloba la formación plástica y audiovisual, debe enseñarse sin olvidar cuáles son los saberes básicos y considerarlos en las distintas actividades que propongamos. Esto, que parece una obviedad, no es tan sencillo si queremos obtener resultados visibles tempranos. Sin embargo, tampoco podemos olvidar que somos, en realidad, como el agricultor que esparce las semillas en el campo con la fe de que alguna vez den fruto.

Podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo ser creativos en la docencia sin dejar de lado los aspectos más básicos del currículo? No olvidemos que las huellas del pasado se manifiestan en el presente. Con esta visión, dentro de los saberes básicos hay dos que me gustaría destacar: el lenguaje visual como forma de comunicación y el estudio de la geometría plana. En relación a ellos nace la consecuente reflexión sobre las formas geométricas que podemos encontrar alrededor nuestro y las que se han utilizado anteriormente en la expresión artística. Esto conlleva desarrollar una competencia que consiste en valorar la estética de nuestro entorno sin olvidar que es el resultado de una evolución.

Observando técnicas de escaparatismo

El continuo desarrollo de la creatividad humana es posible gracias a la herencia de las imágenes anteriormente creadas. Partiendo de esta base, vamos a plantear una actividad que reúna conocimientos técnicos, aplicación práctica y reflexión histórica. Hay muchas maneras, pero esta vez optaremos por algo que tenemos muy a mano: los escaparates. Invitaremos a nuestros alumnos y alumnas a observar los escaparates de los comercios de su barrio o cercanos al colegio. Y deberán tomar notas sobre lo que les ha llamado la atención y también concretar lo que cambiarían.

Hay que tener en cuenta los aspectos comunes para todos nosotros. La forma, el color y la combinación de texturas han sido pensados con el objetivo de resultar en algo bonito, interesante y atractivo para la venta. Y esta es la base en la que se fundamenta la profesión del escaparatismo.

Será necesario analizar lo que atrae al público general, al viandante, al cliente, a los padres y niños que se paran delante de un escaparate. Detrás de lo que está a la vista de todos, es probable que haya un trabajo de diseño, ya sea en equipo o de manera individual.

Con este pequeño trabajo de campo también irán pensando sus propias ideas sobre lo que puede ser eficiente en cuanto a la disposición de los productos. Y si lo que ven no llama su atención, analizarán cuáles son las causas.

Diseño de un panel decorativo

El siguiente paso después de la observación será pensar en su propia idea. Realizarán la actividad en parejas creando composiciones con figuras planas. El objetivo es idear un diseño que pueda formar parte del decorado en el escaparate de una tienda.

El escaparatismo es una técnica de marketing cada vez más eficazmente aplicada que requiere de conocimientos artísticos. Hay que tener en cuenta que los fondos en escaparatismo son un elemento de diseño fundamental, que acompaña al artículo en venta sin destacar más que el propio producto. Para que lo comprendan, sería aconsejable repasar cuáles son las herramientas de diseño con las que ha de contar un escaparatista. Para ello, por ejemplo, es muy útil la lectura del documento editado por la Cámara de Comercio de Valencia en el año 2014, titulado «Conceptos básicos de escaparatismo».

Estructura del diseño

En concreto, vamos a recurrir a la repetición de módulos como procedimiento para crear el diseño. Para ello, tendrán que combinar primero figuras planas y dibujar un módulo que se repetirá sobre la superficie.

Las figuras planas a combinar son muchas, polígonos o figuras curvas. Dentro de los polígonos tenemos, entre otros, el triángulo, el cuadrado, el rectángulo, el rombo, el trapecio o el pentágono. Unidos a círculos pueden dar lugar a módulos que formen una estructura prolongable en el espacio. Luego, los esquemas de color, con variaciones tonales, harán que el diseño sea más o menos destacable en el entorno de una tienda. En escaparatismo, es tan importante distraer como saber encantar al viandante.

En las siguientes imágenes se puede ver un ejemplo. Ampliando cada diapositiva, aparecerá la explicación de cada una.

Diseño para un escaparate
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Lo que vemos es un módulo dibujado a partir de un círculo y curvas que dan forma a un ojo. Lo diseñaron mis alumnos de segundo de la ESO, Luis García Torres y David Suñer Trull, en el Colegio San José de Calasanz de Valencia. El módulo, realizado con trazos geométricos básicos, se repite en un diseño entrelazado con muchas posibilidades en distintas gamas de color.  Fue pensado para el panel decorativo del escaparate en una óptica, aunque también podría ser una pintura para la sala de una clínica oftalmológica.

Por el sencillo acoplamiento de la forma en las repeticiones, puede colorearse de varios modos alternando figura y fondo. Se trata de un motivo atractivo para estampados dinámicos. Además, la forma del ojo es fácilmente reconocible y se integra totalmente en el manto que genera por su posición adyacente al siguiente módulo.

Conexión con la expresión artística precedente

Una vez expuesto en clase cada trabajo, lo cual es necesario y un momento especial para profesores y alumnos, es muy interesante encontrar las similitudes con aspectos formales de manifestaciones artísticas en el pasado.

Los alumnos que pensaron en utilizar el módulo con forma de ojo en el escaparate de una óptica, quizás no relacionaron desde un principio la forma con nada concreto de lo creado con anterioridad, ya que se trata de un icono representado de múltiples maneras a lo largo de la Historia del Arte. Sin embargo, a mí me llamó la atención por su conexión con los grandes ojos de las estatuillas que realizaron los Sumerios hace más de veinte siglos.

Una de las cosas que más destaca en las estatuillas de personajes orantes no es su tamaño, pues la mayoría son pequeñas, sino la expresividad de sus enormes ojos que parecen mirar al infinito, absortos, alcanzando otro mundo. También la posición de las manos, entrelazadas o una apoyada sobre la otra, es muy significativa. Todo el cuerpo expresa recogimiento.

Lo que es un hecho es que, cuando creamos, a veces no somos conscientes de todas las posibles influencias de nuestros antecesores. Y, aunque nuestros alumnos y alumnas aún sean jóvenes, ya tienen en la memoria, de modo más o menos consciente, un banco de imágenes al que recurrir o por el que ser inspirados.

La exposición de los trabajos es un momento ideal para establecer relaciones con las imágenes artísticas que podrían estar grabadas en la memoria colectiva del grupo, ya sea porque el alumnado mismo se haya interesado o porque lo hayan estudiado recientemente en el colegio.

Lo cierto es que las asignaturas no deberían ser compartimentos estancos. De hecho, es una realidad que la Educación Artística conlleva la interrelación con otras materias, entre ellas la Historia del Arte. Enseñamos con una visión transversal de la educación plástica, reflexionando sobre las creaciones del pasado.

Es decir, nos apoyamos en lo que otros ya crearon, buscando la conexión entre el mundo contemporáneo y otras épocas. Y esto no resta creatividad ni libertad a nuestras enseñanzas. Tengo en cuenta las reflexiones de Rudolf Arnheim cuando nos habla de la influencia del pasado. Arnheim analiza la herencia de las formas, siendo consciente de que hubo un comienzo, un momento pasado que dio origen a dicha forma o cómo se visualiza. Además, considera que «la interacción de la forma del objeto presente y la de las cosas vistas en el pasado no es automática y omnipresente, sino que depende de que se perciba una relación entre ellas»*.

Dicho brevemente, el talante que transmitiremos a la hora de analizar obras de arte de otras épocas en relación a los trabajos del alumnado será comprensivo y a la vez reflexivo. Destacaremos la importancia del legado artístico en la sociedad del presente siglo e invitaremos a los chicos y chicas a crear sus propios proyectos.

Contando con el escaparatismo para transmitir conocimientos en la Educación Artística, reunimos presente y pasado. Hay muchos ejemplos que podemos mostrarles para ver la evolución de la influencia de las artes en la venta de los productos. Un interesante estudio es «Escaparates. Madrid 1925-1940. La decoración comercial como laboratorio de la arquitectura» de Santiago Cifuentes Barrio.

Sin duda, ampliando la visión sobre el escaparatismo que tienen nuestros alumnos y alumnas, les ayudamos a entender que la educación artística y plástica recibida tiene aplicación en el mundo contemporáneo y su vida cotidiana.

*Arnheim, Rudolf,  «La forma», en Arte y percepción visual, Alianza Forma, Alianza editorial, Madrid, 1985, pág. 21.

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