Impacto de la exclusión social en centros educativos
En el actual escenario de la Educación, el fenómeno del acoso escolar ha mutado hacia formas de invisibilidad que desafían los protocolos tradicionales de convivencia. La novela del escritor gallego Álex Alonso, Bullying (publicada por Ediciones Xerais en su colección Fóra de Xogo), galardonada en el Certamen de Narrativa Corta Ánxel Fole, nos ofrece una oportunidad excepcional para analizar esta problemática desde una lente polifónica y descarnada. A través de la desarticulación de las voces que rodean a la víctima –desde la incomprensión familiar hasta la negligencia institucional–, el autor narra un conflicto escolar y disecciona el sistema de protección al menor.
La novela se articula mediante una estructura de mosaico fragmentado, donde la linealidad se rompe en capítulos cortos, probablemente para replicar la sensación de ruptura emocional y el caos mental que experimenta el protagonista, Antón. La obra transita entre un presente asfixiante del protagonista en Madrid y un pasado nostálgico en A Coruña, tejiendo un ritmo tenso que impide al lector distanciarse de la tragedia. La mudanza, decidida por su madre Alba tras un divorcio, actúa como el detonante de un aislamiento que el sistema escolar no sabe gestionar y que, en ocasiones, exacerba mediante la indiferencia o el juicio clínico superficial.
El corazón de la propuesta de Alonso reside en su magistral manejo de la polifonía de manera que la narración es compartida por la víctima con otras muchas desde distintos roles: alumnos, profesores, directores de centros educativos, policías, tutores legales de alumnos, psicólogos, familiares… Encontramos la voz de Antón: una primera persona introspectiva que nos sumerge en el miedo, la parálisis y la colonización de su mente por “O Monstro”. Esta entidad simbólica representa el punto más crítico del acoso, donde la violencia externa se internaliza, llevando al adolescente a validar los insultos recibidos y a contemplar la desaparición como única salida. Frente a esta oscuridad, la voz de Xiana, su exnovia, aparece como un vestigio de la identidad sana de Antón, recordándonos que el perfil de víctima es una construcción del entorno y no una característica intrínseca del individuo.
La narración se complementa y enriquece también con las voces del entorno familiar y social, que Álex Alonso retrata con una crudeza sociológica impecable. Alba, la madre, encarna la preocupación impotente de una generación de padres que confunde el aislamiento emocional con el “pantallismo” o la adicción a la tecnología. Por otro lado, Arturo, el padre, representa los últimos ecos de una masculinidad tradicional que minimiza la violencia bajo el pretexto de que «son cosas de niños» necesarias para endurecer el carácter. Esta disonancia familiar se traslada al centro educativo, donde la responsabilidad colectiva queda al descubierto a través de testimonios como los de Quintanilla, Benavides o María. Especialmente revelador es el papel de los compañeros que, como María, reconocen ser tan culpables como los acosadores por asistir a las humillaciones desde el silencio, o figuras como Ismael, el único capaz de entender que la singularidad de Antón es el motivo real de la agresión en un sistema que castiga con severidad la diferencia.
Desde una perspectiva estrictamente pedagógica, Bullying aborda temas de una urgencia incuestionable. La obra pone sobre la mesa la invisibilidad de la salud mental adolescente y la ineficacia de los protocolos burocráticos que definen al alumno como “apático” sin investigar las raíces del silencio. Álex Alonso cuestiona si estamos ante la “Generación Z” o, como plantea la madre de Antón, ante una “Generación muda”, incapaz de verbalizar el dolor en un sistema adulto que ha perdido la capacidad de escucha activa. La intervención de la policía ante el silencio de la comunidad educativa es el testimonio final del fracaso de una institución que debería ser un espacio de seguridad.
La aplicación de esta obra en el aula permite trabajar la alfabetización emocional y el desmontaje de los mandatos de masculinidad hegemónica. Proporciona un marco para discutir el rol del espectador y la importancia de la creación de grupos de apoyo entre iguales, como el intento de grupo antiacoso liderado por Carlota. La novela interpela directamente la responsabilidad del docente, la institución y el grupo de iguales que tras un silencio cobarde se convierte en cómplica inexcusable de un dolor humano.
Autor: Álex Alonso
Editorial: Xerais
Precio: 20 €
144 páginas

