Isabel Martínez Llorente: “La lectura ha sido nuestra ruta para transformar el aprendizaje”

El IES Mariano Baquero Goyanes de Murcia ha sido reconocido por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes con uno de los premios a Planes de Lectura en el ámbito escolar correspondientes al curso 2024-25. La distinción, dotada con 7.500 euros, respalda la trayectoria de un proyecto que ha convertido la lectura en una auténtica seña de identidad del centro. Más allá de la animación lectora, el Plan Lector del Mariano Baquero, nacido como Proyecto de Innovación Educativa en el curso 2018-19, ha consolidado una propuesta pedagógica centrada en la mejora de la comprensión lectora a través de los clásicos literarios, el trabajo interdisciplinar y la dinamización de la biblioteca escolar.
Rubén Juan SernaLunes, 2 de marzo de 2026
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Isabel Martínez Llorente.

A lo largo de estos años, la lectura se ha transformado en el eje vertebrador del proyecto educativo del instituto, redefiniendo dinámicas de aula, impulsando iniciativas interdisciplinares y fortaleciendo el vínculo entre alumnado, profesorado y familias. Además, el proyecto ha trascendido el propio centro mediante colaboraciones con otros institutos, propuestas culturales como Versos y Naturaleza y acciones formativas difundidas a docentes de Primaria y Secundaria a través del CPR de la Región de Murcia, e incluso al Liceo Cervantes de Roma. Un recorrido sostenido que ya fue reconocido en 2023 con el Sello del Consejo de Cooperación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura y que ahora suma un nuevo respaldo institucional.

Hablamos con su directora, Isabel Martínez Llorente, para conocer las claves pedagógicas de esta trayectoria, el impacto del Plan Lector en el alumnado y los retos de fomentar el hábito lector entre adolescentes en un contexto marcado por la inmediatez digital.

¿Qué significa este reconocimiento para el centro y para la comunidad educativa en su conjunto?
–Este premio supone una enorme satisfacción y, sobre todo, un respaldo al trabajo colectivo de toda la comunidad educativa del IES Mariano Baquero Goyanes. Para el centro es la confirmación de que apostar por la lectura como eje vertebrador del aprendizaje es un camino sólido y transformador. Para el profesorado, el alumnado y las familias es un motivo de orgullo compartido, ya que el Plan Lector ha sido construido desde su origen de manera colaborativa. Comenzó siendo un Proyecto de Innovación colegiado por la Consejería de Educación de la Región de Murcia y arrojó resultados extraordinarios. Desde aquel ya lejano curso 2018-2019, supimos que habíamos encontrado la ruta perfecta para mejorar la educación de los jóvenes. Además, con este reconocimiento, se refuerza nuestro sentimiento de pertenencia y visibiliza el compromiso del centro con una educación integral, crítica y culturalmente rica.

¿Cuáles diría que han sido las claves del Plan Lector del Mariano Baquero para destacar a nivel nacional?
–La clave ha sido entender la lectura no como una actividad aislada, sino como una experiencia transversal que conecta saberes, emociones y realidades. La interdisciplinariedad, la implicación real del claustro y una planificación coherente a largo plazo han sido fundamentales. Por otro lado pienso que innovar, paradójicamente en el mundo de hoy, es volver a lo más antiguo: leer en papel y escribir a mano.Y esto ha sido clave a la hora de que nuestro alumnado mejore su comprensión lectora desde el proceso humilde y silencioso del aula siguiendo estrategias precisas antes, durante y después de la lectura.También ha sido decisivo situar al alumnado en el centro del proceso, ofreciéndole propuestas creativas y significativas. Todo ello se ha apoyado en una biblioteca escolar viva y en una clara alineación con los ODS y con los retos del mundo actual.

¿Cómo se ha construido esta trayectoria sostenida en torno a la lectura?
–Si tuviera que elegir una palabra sería “constancia». Además, importa que un proyecto así nazca de un profundo estudio basado en metodología didáctica, en teoría de la educación y aprendizaje de la lectura, en experiencia previa, parándose a reflexionar al final de cada ciclo de investigación y proponiendo una mejora continua. No ha sido un proyecto puntual, sino una línea pedagógica asumida progresivamente por el centro. Desde el curso pasado, cuando asumí la dirección del instituto, se ha convertido además en el eje del Proyecto de Centro con el apoyo unánime de un claustro comprometido y que comparte no solo la visión educativa del Equipo Directivo, sino algo impagable: la ilusión de enseñar. Reconocimientos como el Sello del Consejo de Cooperación Bibliotecaria otorgado por el Ministerio de Cultura nos animaron a seguir avanzando, pero siempre desde la autoevaluación y el análisis crítico. Cada curso hemos ajustado objetivos, renovado estrategias y escuchado al alumnado y a las familias. Esa continuidad es, sin duda, uno de nuestros mayores logros. El otro es haber conseguido ilusionarnos cada curso como el anterior y trasladar esa emoción al personal interino que viene al centro, al alumnado que se va incorporando o a las familias que vienen a conocer el centro.

¿Qué papel juegan iniciativas como las relacionadas con Julio Verne, Kafka o Sánchez Bautista?
–Estas iniciativas funcionan como ejes culturales que permiten articular proyectos interdisciplinares (a veces incluso intercentros) muy potentes y motivadores. Autores como Julio Verne, Kafka o Sánchez Bautista nos han servido para conectar la lectura con la ciencia, el arte, la historia, la ética o la sostenibilidad. No se trata solo de leer sus obras, sino de dialogar con ellas desde múltiples lenguajes y disciplinas: los clásicos son obras de rabiosa actualidad. Es impagable ver a un adolescente levantar la vista del libro porque lo ha emocionado un pasaje de una novela o un poema que nombra la maravilla de que un pájaro cante sobre un árbol. Esto favorece un aprendizaje profundo y significativo, y demuestra al alumnado que las obras de los clásicos son disparadores de la fantasía necesarios para comprender el mundo que pisamos, la verdad que nos rodea.

¿Cómo se consigue implicar al profesorado de distintas materias?
–La clave está en que el Plan Lector no se perciba como una carga añadida, sino como una oportunidad pedagógica compartida en la que operan conceptos clave como flexibilidad, empatía o profesionalidad. Desde el inicio se ha trabajado desde la coordinación, el diálogo y el respeto a las identidades de cada materia. Cada departamento encuentra su espacio y aporta iniciativas compartidas al proyecto común desde su propio lenguaje disciplinar. Además, el reconocimiento institucional del Plan Lector como línea pedagógica del centro ha sido esencial. Cuando el profesorado siente que forma parte de un proyecto común con sentido, la implicación surge de manera natural.

¿Cómo se fomenta la participación activa del alumnado y cómo ha cambiado su relación con la lectura?
–Al alumnado se le ofrecen propuestas donde puede crear, investigar, decidir y expresarse. Herramientas como el Pasaporte Lector, los diarios de lectura o los proyectos creativos (Classic Box, Performances, Apadrina un clásico, Booktubers…) convierten la lectura en una experiencia personal y social, compartida en redes en nuestra cuenta de Instagram @planlectormb. Con el tiempo hemos observado un cambio significativo: muchos alumnos han pasado de una lectura instrumental a una lectura elegida y compartida. Otros, incluso, han pasado de no leer a convertirse en grandes lectores. La lectura deja de ser una obligación académica para fomentar un espacio de identidad, diálogo y disfrute.

¿Qué papel juegan las familias y el entorno del centro?
–Las familias y el entorno son una parte esencial del Plan Lector. Hemos procurado abrir el centro a la participación familiar a través de talleres de cuentos, encuentros en nuestro ciclo “Lecturas en Alta Voz”, actividades culturales y difusión en medios. La biblioteca y las semanas culturales se han convertido en espacios de encuentro intergeneracional. Además, las alianzas con instituciones, autores, editoriales y entidades culturales han permitido que el proyecto trascienda las aulas. Podemos afirmar que el Plan Lector se ha convertido en un proyecto comunitario con impacto más allá del ámbito escolar.

¿En qué se invertirá la dotación económica del premio?
–Fundamentalmente en la mejora y actualización de los fondos de la biblioteca escolar, atendiendo a las demandas del propio alumnado. También se invertirá en recursos que favorezcan la lectura inclusiva y accesible, así como en materiales para proyectos interdisciplinares. Otra línea será la formación y la continuidad de actividades de animación lectora con autores y especialistas. Además, queremos reformar nuestra biblioteca ampliándola y creando así nuevos espacios de lectura. El objetivo es consolidar aún más lo ya logrado y abrir nuevas posibilidades que sigan enriqueciendo el proyecto.

¿Cuáles son hoy los principales retos para fomentar el hábito lector entre adolescentes?
–Considero que el principal es recuperar la atención consciente: hemos de competir con la inmediatez y la sobreestimulación digital. Por ello, no creemos en oponer lectura y tecnología, sino en integrarlas de forma crítica y creativa. Es importante que las familias sean conscientes del peligro de la multitarea, que pongan límites al uso de dispositivos móviles, que haya una educación digital responsable. Otro reto es respetar la diversidad de intereses y niveles lectores del alumnado. Es fundamental ofrecer lecturas variadas, significativas y conectadas con sus inquietudes, y seguir ahondando en la idea de que los clásicos les dan la respuesta que están buscando. Fomentar el hábito lector hoy implica tiempo, acompañamiento y propuestas que dialoguen con su realidad vital.

¿Cómo le gustaría que se recordara el Plan Lector del centro y qué horizontes se plantea?
–Me gustaría que se recordara como un proyecto que puso la lectura al servicio de una educación más humana, crítica y transformadora; un proyecto del que nuestro alumnado se sienta orgulloso. Un Plan Lector que entendió la cultura como un derecho y la lectura como una herramienta para pensar y convivir siendo capaces de distinguir la verdad de la falacia. De cara al futuro, aspiramos a seguir innovando, fortaleciendo la dimensión inclusiva y ampliando redes de colaboración. La lectura seguirá siendo para nosotros un punto de partida para educar ciudadanos comprometidos, creativos y éticamente responsables con los valores democráticos.

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