La inutilidad de los protocolos de prevención
La muerte de Noelia, la joven de veinticinco años a la que le han practicado la eutanasia, ha conmocionado a toda España y ha dejado inservibles los protocolos de prevención del suicidio que se aplican en los centros educativos. Ante esta triste realidad, ¿qué puede hacer un docente ante un alumno con ideaciones suicidas que le plantee los mismos argumentos que ha esgrimido Noelia y le muestre el apoyo que ella tuvo por parte del Gobierno y de algunos medios de comunicación?
La respuesta progresista ante la supuesta omisión de socorro sufrida por Noelia es una auténtica perversión de su dolor y una intromisión inmoral en la vida de nuestros adolescentes y jóvenes: el Gobierno pretende acortar los plazos de la aplicación de la eutanasia para que se les practique lo antes posible, alegando que lo único que se procura es acortar sus días de agonía física, psíquica o moral. ¡Qué barbaridad y qué ninguneo a las familias, a los docentes y a los servicios sociales y sanitarios! Esta es la confirmación de que este Gobierno pretende inculcar en la sociedad española una cultura de la muerte que nos convierta en personas insensibles e inmorales.
