La naturaleza salvaje como juez de la conducta grupal

Con guion de Damián y un despliegue visual de Álex Fuentes, 'La tempestad' (Astiberri, 2025) trasciende los límites de la aventura juvenil para profundizar en las complejas, y a menudo crudas, dinámicas del poder y la resiliencia.
José Luis Abraham LópezMartes, 3 de marzo de 2026
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Ante la hostilidad de un entorno que no puede dominar en solitario, el individuo descubre que la cooperación es la única estrategia viable para la supervivencia, tanto física como ética. © David Riaño-Cortés / Pexels

Situada en el año 2021, la historia arranca con un viaje escolar a Lastours que se ve truncado por la inesperada descarga de una tormenta eléctrica que acecha a los personajes casi como un castigo divino. Este fenómeno actúa como un catalizador que condue a un grupo de estudiantes hacia un valle anacrónico, habitado por una comunidad de templarios que huyó de las persecuciones del siglo XIV, un lugar que Sara define como «un parque temático de la Edad Media». Al margen del tiempo, siete siglos después, la aldea disfruta de la tranquilidad de desconocer las nuevas tecnologías pero con la esperanza de encontrar el “Libro del Saber Hermético” que les permita regresar a su época.

A través de las explicaciones de la joven Luna es cuando mejor se aprecia el choque de mundos y de tiempos históricos, mientras que la pandilla ignora la historia de las órdenes de caballería, los templarios desconocen conceptos como el dinero, los vehículos o la navegación.

Sin embargo, una implacable ley interna pone a prueba su existencia: ante la escasez de recursos, solo quienes demuestran utilidad para la comunidad tienen derecho a la permanencia. Solo en la huida parece Piero entender que debe colaborar con el grupo. Solo les queda una posibilidad de sobrevivir: marchar al llano al refugio de los ancianos. Le sobrevendrán continuos peligros y es ahí donde el líder descubre que necesita a sus compañeros ante una naturaleza indómita que solo se puede esquivar mediante la cooperación.

Sin embargo, el verdadero conflicto no reside solo en el choque entre la modernidad tecnológica y el quietismo medieval, sino en la cruda radiografía del acoso escolar que el relato despliega desde sus primeras páginas.

El motor de la tensión grupal es Piero, un líder cuya autoridad se basa en la humillación constante de quienes considera “pringaos”. Su blanco principal es Sara, a quien hostiga sistemáticamente aprovechando su cojera. Es aquí donde la obra alcanza una brillantez simbólica notable: la muleta de Sara deja de ser un simple apoyo ortopédico para transformarse en un objeto narrativo de resistencia. Lo que el agresor señala como una marca de vulnerabilidad termina convirtiéndose en la herramienta de defensa y salvación del grupo, subvirtiendo la jerarquía del acoso. Esta inversión de roles se acentúa cuando el entorno salvaje desnuda las debilidades de Piero, mientras que los personajes tradicionalmente sometidos demuestran una nobleza y capacidad de adaptación y cooperación superiores ante lo desconocido.

Los espacios adquieren la categoría de personajes; incluso la tormenta que desencadena la fragmentación del grupo actúa como metáfora de la adolescencia hostil, además de la naturaleza salvaje con sus códigos implacables, la comunidad de templarios que lucha por la supervivencia, el grupo de ancianos aislados que custodia la única esperanza para salvar el tiempo…

Desde el punto de vista estético, el dibujo de Álex Fuentes refuerza esta psicología mediante un diseño de personajes donde el trazo dinámico y los rasgos dominantes de Piero –líder tóxico– contrastan con las posturas defensivas y los gestos empáticos del resto del grupo. El color se erige como el elemento más emocional: los tonos fríos y grisáceos del inicio anticipan la tempestad meteorológica, pero también saturan el ambiente de una asfixia emocional que el lector percibe en cada sombra proyectada. El ritmo visual, marcado por un tamaño dispar de las viñetas y una abundancia de primeros planos, captura el terror y la crueldad. En un lenguaje que es coloquial, las numerosas onomatopeyas e interjecciones cobran respecial relevancia si tenemos en cuenta que a los personajes les acechan continuas sorpresas y peligros.

Aparte la intriga de la trama, esta obra permite al docente compartir con el alumnado que resuena con fuerza en su día a día: ¿qué ocurre con la jerarquía de un grupo de adolescentes cuando se les despoja de sus anclajes tecnológicos y sociales?

En nuestra opinión, este primer volumen de una trilogía permite reflexionar sobre la naturaleza salvaje como juez. Es decir, al situar a los jóvenes en un entorno sin leyes modernas por ellos conocidas, esta novela gráfica plantea un debate de filosofía política apto para Bachillerato: ¿somos buenos por naturaleza o es la estructura social la que nos contiene? El choque de mundos con los templarios, que desconocen el dinero o la tecnología, obliga al alumnado a cuestionar sus propios privilegios y la fragilidad de su identidad digital.

Además de fomentar el hábito lector, integrar esta novela gráfica en un proyecto de centro estimula la educación para la paz. Ciñéndonos al marco de la lectura, al analizar cómo el grupo de jóvenes debe gestionar sus escasos recursos, inseguridades y miedos, estamos proyectando una simulación de los conflictos que ocurren a diario en las relaciones interpersonales. El “Libro del Saber Hermético” que en la obra es la única posibilidad que tienen los protagonistas de volver a su tiempo, se convierte en una metáfora del conocimiento compartido: solo aquel grupo que sea capaz de superar la violencia gratuita y la desconfianza será digno de encontrar el camino de regreso.

Desde una perspectiva estrictamente didáctica, el uso de esta obra en el aula de Educación Primaria y Secundaria permite trabajar la alfabetización mediática y emocional a través de la narrativa visual de obras como La tempestad, analizando las complejas jerarquías de poder a través de la imagen. La integración de estos recursos en el Plan de Lectura del centro no debe ser una actividad aislada, sino una intervención comunitaria.

Guion: Damián

Color y dibujos: Álex Fuentes

Editorial: Astiberri

Precio: 13 €

128 páginas

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