La revancha del profesor frente a la IA a la hora de enseñar idiomas: “Más humano, real y efectivo”

Los estudiantes que aprenden idiomas con tutor duplican sus probabilidades de éxito y refuerzan su confianza frente al autoaprendizaje digital, según un estudio de Preply.
Alba BartoloméLunes, 2 de marzo de 2026
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Sofia Tavares, Chief Brand Officer en Preply.

Durante años, la promesa de la tecnología aplicada a la educación ha sido clara: aprender más rápido, desde cualquier lugar y casi sin esfuerzo. Apps, plataformas y ahora herramientas basadas en Inteligencia Artificial han convertido el aprendizaje en una experiencia inmediata, accesible y aparentemente autónoma. Sin embargo, en paralelo a esta revolución digital, emerge una tendencia que parece ir a contracorriente: el regreso a lo humano como elemento central del proceso educativo.

En el aprendizaje de idiomas esta tensión se hace especialmente visible. Mientras proliferan las soluciones de autoaprendizaje, los resultados apuntan a que el acompañamiento de un profesor marca una diferencia sustancial. Un estudio de la plataforma multinacional de clases de idiomas en línea Preply, elaborado junto a la organización de investigación educativa sin ánimo de lucro Leanlab Education, revela que quienes aprenden con un tutor duplican sus probabilidades de alcanzar sus objetivos frente a quienes utilizan únicamente una app. En cifras: el 66% de los estudiantes que contó con guía personalizada logró sus metas, frente al 30% de quienes optaron por el autoaprendizaje digital.

¿Estamos redescubriendo que aprender no es solo consumir contenido, sino relacionarnos, equivocarnos y crecer junto a otros? Para profundizar en esta cuestión hablamos con Sofia Tavares, Chief Brand Officer at Preply, para analizar el papel de la interacción humana en un momento en el que la IA avanza con fuerza.

En un momento en el que la tecnología y la IA prometen aprendizaje inmediato, vuestros datos muestran que los estudiantes con profesor duplican sus posibilidades de éxito. ¿Qué está diciendo esto sobre cómo aprendemos realmente las personas?
–Aprender es, ante todo, un proceso humano. Las personas aprendemos mejor cuando hay interacción, acompañamiento y contexto, especialmente en algo tan social como un idioma. Un profesor no solo transmite conocimiento, sino que guía, adapta el ritmo, detecta bloqueos y ayuda a transformar la práctica en progreso real. La tecnología puede acelerar el acceso al contenido, pero el aprendizaje profundo sigue siendo un proceso humano.

El 70% de los estudiantes, según vuestros datos, considera la interacción humana clave en el aprendizaje de idiomas. ¿Qué aporta un profesor que, por ahora, ninguna app ni algoritmo puede replicar?
–Un profesor aporta una relación humana real y la capacidad de adaptarse a la persona que tiene delante. Ajusta el ritmo, el enfoque y los contenidos según los objetivos y dificultades del estudiante, esa combinación de personalización, motivación y conversación real es algo que, por ahora, ninguna app o algoritmo puede replicar por completo.

Entiendo que también tiene mucho que ver con la confianza del estudiante durante su proceso de aprendizaje…
–Totalmente. Muchos estudiantes saben más de lo que creen, pero no se atreven a hablar por miedo a equivocarse. La confianza y la seguridad emocional son lo que desbloquea el uso real del idioma. Un profesor ayuda a reducir esa ansiedad, normaliza el error y refuerza los avances. Cuando un estudiante se siente seguro, el progreso se acelera de forma natural.

Hablas de acelerar el proceso…¿Crees que a veces tendemos a confundir lo “rápido” con lo “efectivo” en educación?
–Sí, en muchos casos. La educación no funciona igual que el consumo de contenido. Que algo sea rápido o fácil no significa que sea efectivo. Aprender requiere esfuerzo, constancia y compromiso. Un profesor introduce estructura y responsabilidad, algo clave para mantener la motivación y no abandonar. Cuando el aprendizaje se construye con continuidad y apoyo, los resultados son mucho más sólidos y sostenibles en el tiempo.

Un 31% de los estudiantes señala la falta de conexión humana y motivación como uno de los principales problemas de la IA aplicada al aprendizaje. ¿Dónde crees que está hoy el mayor límite de esta tecnología en educación?
–El mayor límite está en la motivación y la empatía. La IA puede explicar, repetir o personalizar contenidos, pero no puede crear un vínculo emocional ni comprender plenamente el contexto humano del estudiante. En educación, estos factores son tan importantes como el contenido.

En los últimos años parecía que todo iba hacia lo digital y lo automático. Sin embargo, vemos un renovado interés por experiencias más humanas. ¿Estamos viviendo un punto de inflexión en la forma de aprender?
–Creo que sí. Estamos entendiendo que la tecnología es una herramienta, no un sustituto. Tras una digitalización acelerada, las personas valoran más las experiencias que combinan eficiencia tecnológica con contacto humano. En aprendizaje, esta combinación es clave. En Preply, usamos la IA para potenciar al profesor, no para reemplazarlo porque sabemos que la tecnología debe ayudar a personalizar y mejorar la experiencia, mientras que el centro siempre debe ser la relación entre profesor y estudiante.

¿Qué riesgos ves si perdemos el contacto humano como eje central del aprendizaje?
–El riesgo es convertir el aprendizaje en un proceso frío y mecánico, con menor motivación y mayor abandono. Sin contacto humano, se pierde la capacidad de adaptar el aprendizaje a cada persona y de sostenerlo en el tiempo. El aprendizaje real exige compromiso. Un tutor implica práctica activa, feedback constante y salir de la zona de confort. Esa exigencia, bien guiada, es lo que permite avanzar de forma sólida y sostenida.

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Un tutor implica práctica activa, feedback constante y salir de la zona de confort

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El aprendizaje con un profesor es…
–Más humano, más real y más efectivo. La tecnología puede ayudarte a empezar, pero una persona te ayuda a avanzar, a ganar confianza y a llegar más lejos.

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