¡Lo que les faltaba a los superdotados con la cultura woke!

Omar Jerez
Artista
6 de marzo de 2026
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La cultura woke, que más bien debería llamarse incultura woke y sus consecuencias, ha sido uno de los movimientos más dañinos e innecesarios creados por instituciones estadounidenses para inmiscuirse en los sistemas educativos de todo el mundo, convirtiendo a España en un gran laboratorio de pura ingeniería social. No solo se ha mostrado sumisa ante este degradante movimiento, sino que ha sido una de las grandes promotoras de contenido de conciencia a nivel internacional, donde el debate generado en el tejido social ha sido de resistencia por parte de muchos padres, profesores y ciudadanos que han podido ver que lo que tenían delante no era, ni mucho menos, una sugerencia para cohabitar con este nuevo modelo salido aparentemente de la nada, sino que les obligaba a renunciar a sus códigos civilizatorios con los que se han educado, para abrazar, desde la imposición, una estructura financiada por grandes lobbies que ha destruido la vida de cientos de niños en todo el mundo. Ciertas prácticas han llevado a tomar decisiones en las que no voy a entrar a valorar, pero que ya no tienen retorno para volver al origen.

La cultura woke está basada en el pensamiento mágico. Ha conseguido imponer, desde el marco legislativo, que las emociones estén por encima de la ciencia. La cultura woke no admite ningún tipo de revalida. Por si no le bastaba con meter sus manos en los niños, que son la parte inocente de todo este tinglado, mucho más complejo de lo que parece, han dado un paso más, e intentan intervenir también con niños y adultos con altas capacidades. Comento esto porque he podido leer varios artículos sumamente inquietantes en diferentes idiomas, donde han sido capaces de mezclar las altas capacidades con lenguajes postmodernos, en los que afirman, sin ninguna base científica, que las niñas o las mujeres con altas capacidades sufren más que los niños o los hombres con altas capacidades, y que necesitan más apoyo institucional, donde los argumentos resultan tan peregrinos como anticientíficos, que no se sostienen por ningún lado. Es decir, ¿pretenden generar un cisma discursivo cuando las personas con altas capacidades tenemos problemas reales y mucho más acuciantes que el hecho de dividirnos entre unos y otros por una cuestión de género? ¿Hasta dónde es capaz de llevar esta gente su incultura woke, cuando precisamente las altas capacidades tienen un lenguaje sumamente complejo y estudiado por especialistas, sin que ustedes puedan aportar algo mínimamente interesante? Las altas capacidades hay que tratarlas como tales, siendo el individuo quien esté por encima de cualquier tontería postmoderna como la que nos ha tocado vivir.

Albert Einstein.
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