Un proyecto en Córdoba pone a los adultos frente a los discursos de odio que repiten sus hijos

Más de 300 escolares de Córdoba y Colombia participan en "Enlazando Culturas para el Bien Común", una iniciativa de CIC Batá que usa la radio para devolver a los barrios, sin filtros, los discursos de odio que los menores aprenden en casa y que los adultos a menudo no reconocen hasta que se oyen repetidos por sus propios hijos.
MagisterioViernes, 20 de marzo de 2026
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CIC Batá utiliza la radio como herramienta para transformar la realidad local y global.

La infancia suele repetir lo que escucha antes de entenderlo. Y cuando esa voz infantil vuelve al barrio convertida en audio, el efecto es todavía más incómodo que pedagógico: obliga a mirar de frente el prejuicio, a reconocerlo y a desmontarlo. Eso es lo que ha logrado en Córdoba el proyecto «Enlazando Culturas para el Bien Común», impulsado por CIC Batá, una entidad con sede en la ciudad y delegaciones en Granada y Sevilla.

El trabajo, financiado por la Delegación de Cooperación y Solidaridad del Ayuntamiento de Córdoba, ha reunido durante todo el año a 305 menores de entre 6 y 14 años de seis centros educativos cordobeses y del Instituto Educativo Quintín Lame, en Colombia. La propuesta no se ha limitado a sensibilizar: ha puesto a prueba la capacidad de la escuela para generar conversación, contraste y, sobre todo, autocrítica compartida.

Despójate de los prejuicios

La primera fase, titulada «Desprejúciate», pidió a los niños que contaran qué expresiones habían oído sobre personas gitanas, inmigrantes o mujeres. Las respuestas, registradas con una naturalidad desarmante, dibujan una realidad que muchos adultos prefieren no mirar. Algunos menores relataron comentarios sobre supuesta delincuencia asociada a determinados colectivos; otros repitieron frases escuchadas en casa sobre las tareas domésticas o sobre el trato a quienes llegan de fuera.

No había malicia en sus palabras. Había repetición aprendida. Y ahí reside la potencia del proyecto: en mostrar que el prejuicio no siempre nace de la calle ni de las redes, sino también del espacio doméstico, donde los niños incorporan ideas que después reproducen como si fueran verdad.

Los testimonios recopilados durante esa fase funcionan como una radiografía emocional de la convivencia: revelan que el miedo al diferente se transmite con facilidad cuando se normaliza en conversaciones cotidianas, en noticias comentadas con desdén o en bromas que parecen inocentes.

La diversidad como puente

La segunda fase del programa conectó a Córdoba con Colombia a través de un intercambio virtual entre alumnado español y del I.E. Quintín Lame. El ejercicio era tan sencillo como revelador: imaginar la vida en el país del otro y describir qué sueños, oportunidades o dificultades se asociaban a esa realidad.

En ese diálogo, los escolares colombianos proyectaron en España una idea de estabilidad y paz, mientras que los cordobeses respondieron con una mirada más universal sobre los derechos, la educación y la igualdad. La conversación permitió comprobar que, pese a la distancia geográfica y a los contextos muy distintos, las aspiraciones infantiles suelen ser las mismas: estudiar, vivir seguros, tener una casa digna y crecer sin miedo.

Ese intercambio también desarmó estereotipos. Los alumnos españoles descubrieron que sus compañeros latinoamericanos no son una caricatura lejana, sino niños con preocupaciones similares; y los colombianos comprobaron que Europa no es un territorio de fantasía, sino un lugar donde también hay desigualdades, retos y esperanzas compartidas.

Cuando hablan los adultos

La tercera fase fue la más incómoda y, al mismo tiempo, la más reveladora. Los adultos de los barrios escucharon las grabaciones de los menores en sesiones de «Café y Radio» y en espacios comunitarios como Punto Vuela. Lo que oyeron no fue un juicio externo, sino el eco de sus propias frases, traducidas por voces infantiles que aún no habían aprendido a maquillar lo que escuchan en casa.

La reacción fue inmediata. Algunas personas reconocieron que el problema no estaba en los niños, sino en los mensajes que los adultos transmiten sin darse cuenta. Otros admitieron que, con sus comentarios, estaban alimentando una visión excluyente del mundo. La autocrítica colectiva apareció entonces como el verdadero objetivo del proyecto: no señalar culpables, sino evidenciar mecanismos de transmisión de odio que suelen pasar inadvertidos.

En ese punto, la radio dejó de ser solo una herramienta de difusión para convertirse en un espejo social. Y ese espejo devolvió una imagen que incomoda, pero que también abre la puerta a la reparación.

"Nuestras voces cambian el mundo"

El cierre de la iniciativa llegó con una campaña final ideada por el alumnado de Secundaria del IES Averroes. Bajo el lema «Nuestras voces cambian el mundo», los jóvenes elaboraron mensajes para combatir el racismo, la aporofobia, la xenofobia y la discriminación por razón de género o procedencia.

Entre sus frases, destaca una idea que condensa el espíritu de todo el proyecto: la situación económica no define a la persona. Dicho por adolescentes de 14 años, el mensaje adquiere una fuerza especial, porque no parte de un manual teórico, sino de una experiencia trabajada en grupo y construida desde la educación crítica.

La campaña final confirma que, cuando la escuela ofrece espacios de palabra y escucha, el alumnado puede pasar de repetir estereotipos a cuestionarlos. Y ese tránsito, aunque parezca pequeño, cambia la forma en que una comunidad se piensa a sí misma.

Educación intercultural con impacto real

CIC Batá lleva más de dos décadas trabajando en cooperación y educación para el desarrollo, y este proyecto vuelve a demostrar que la educación intercultural funciona mejor cuando se conecta con la vida real. No basta con hablar de diversidad: hay que ponerla a dialogar con los conflictos, los prejuicios y las contradicciones que ya existen en el aula y en casa.

En ese sentido, «Enlazando Culturas para el Bien Común» se suma a una línea de iniciativas educativas que entienden la radio, la memoria y la palabra como herramientas de transformación. En el archivo de Magisterio hay experiencias afines que muestran el valor de la radio escolar y del aprendizaje compartido, desde propuestas de radio en la educación hasta proyectos de convivencia y ciudadanía que ponen al alumnado en el centro.

Lo más valioso del programa quizá no sea que haya detectado prejuicios, sino que haya conseguido que algunos adultos los reconozcan como propios. Porque a veces la educación no cambia el mundo en voz alta: primero lo hace en un susurro, cuando un niño repite lo que oyó en casa y, por fin, alguien decide escucharlo de verdad.

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