Isaac, trayectoria académica de 10 y experiencia laboral para crear una 'startup' social

Isaac Tormo tiene 24 años y, tras una trayectoria académica de 10, que incluye un grado y un máster, intercambios en Estados Unidos y Sudáfrica, un voluntariado en Honduras y su experiencia laboral en Google, asegura que ha descubierto su "pasión por ayudar a los demás" y aspira a crear su propia startup de impacto social y que sea acelerada por Lanzadera.
Mónica ColladoLunes, 6 de abril de 2026
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Isaac Tormo aspira a crear su propia startup de impacto social y que sea acelerada por Lanzadera. EFE/Biel Aliño

Así lo cuenta en una entrevista con Efe este joven de Gandia (Valencia), que además toca la trompeta en una banda de música y que dejó el balonmano federado por obligación pero lo cambió por correr el maratón de València.

De València por Boston, Sudáfrica, Honduras y Dublín para descubrir su pasión por ayudar

Tras estudiar Bachillerato Científico porque le «encantan los números», estudió Ingeniería y Gestión Empresarial (IGE) con una beca a la Excelencia del 100 % en el centro universitario EDEM, en València. Tener el mejor expediente en su promoción le permitió en cuarto ser elegido para un intercambio en el Babson College de Boston (Estados Unidos). La escuela de empresarios EDEM, junto a la aceleradora Lanzadera y Angels Capital de inversión, forma parte del ecosistema emprendedor impulsado por el empresario Juan Roig, dueño de Mercadona. «Durante la carrera me di cuenta de que por mucho que se me daban muy bien los números, la parte que más me gustaba era la parte de negocio», explica.

En segundo hizo prácticas en la consultora de ingeniería IDOM en València, una experiencia que le «encantó» pero le reafirmó en su idea «de que no quería realmente ser un ingeniero». En el primer semestre de cuarto de carrera, logró por su expediente académico la única plaza para un intercambio en Babson College de Boston, la universidad número uno en emprendimiento en el mundo. «Había una plaza y la conseguí yo», cuenta orgulloso para resaltar: «Fue una oportunidad increíble no solo por el nivel académico sino por la forma en la que entienden el emprendimiento: muy práctica, muy orientada a la acción», lo que le hizo entender que emprender «no es solo una idea, sino ejecutarla, probar, equivocarse y volver a intentarlo».

Hizo el TFG con un profesor y una exprofesora de EDEM sobre un análisis estadístico sobre la fractalidad de ciertos activos financieros, específicamente bitcoins y criptomoneda, para «ver si podían predecirse los movimientos que tenían en los mercados financieros» y logró el hito de que fuera publicado en una revista científica de primer cuartil. Después hizo un Máster de International Management en ESADE, en Barcelona, con una beca a la excelencia del 75%, donde hizo un pequeño intercambio de un par de semanas en la Cape Town University de Sudáfrica enfocado en «cómo hacer negocios en países emergentes en África», con culturas y necesidades diferentes.

Al acabarlo hizo el TFM, resultado de un voluntariado de tres meses junto a una ONG en la pequeñas ciudad de Siguatepeque (Honduras), donde impulsaron una estrategia de comercialización para «ayudar a los pequeños agricultores rurales a integrarse en canales de distribución más exigentes, como los supermercados, y capturar mayor valor de su producción». Cuando estaba en Honduras, ya sabía que a la vuelta se iría a Irlanda para incorporarse en su trabajo de Google Dublín, donde lleva año y medio como consultor de crecimiento (growth consultant), «ayudando a clientes a crecer sus negocios a través de estrategias de internacionalización, lanzamiento de nuevos productos». «Les ayudamos a poder crecer sus negocios y a seguir invirtiendo dentro de Google. Trabajamos a nivel de startups y de hecho tenemos contacto con aceleradoras como Lanzadera, lo que conecta mucho con mi interés por crear proyectos propios en el futuro», asegura.

«Toda mi experiencia y recorrido, mi carrera y mis másteres, mi trabajo y voluntariado me descubrieron mi pasión por ayudar a los demás, y en un futuro me encantaría montar mi propia empresa y ser mi jefe para ayudar a los demás a nivel internacional y crear una startup con impacto social. Si pudiera entrar en Lanzadera y posteriormente en Angels sería increíble para cerrar ese ciclo dentro de Marina de Empresas», afirma.

Un trompetista en Disney

Recuerda que «desde muy pequeño» empezó a tocar la trompeta y tras la escuela de música de Benirredrà, un pueblo vecino de su Gandia natal, estudió en el conservatorio e hizo sus estudios profesionales de música. «Estudié en el conservatorio por la insistencia de mi madre y se lo agradeceré siempre porque aprendí valores que aún me acompañan: constancia, disciplina y trabajo en equipo», resalta.

«Tocar en la banda me ha enseñado a coordinarme con otros, a escuchar y a aportar lo mejor de uno mismo al grupo», afirma y recuerda que incluso fueron a tocar al parque Disney, donde ya había ido de viaje con sus padres. «Tocamos dentro del parque vestidos de músico», cuenta entre sonrisas. «Cuando vuelvo a casa, toco pero no todo lo que me gustaría», lamenta.

Del balonmano a la maratón de València

Su periplo por el mundo estudiando y trabajando le hizo dejar el Club Balonmano Gandía. «Cuando estaba estudiando la carrera, venía a Gandia y jugaba los fines de semana», recuerda, pero cuando estudió el máster fuera ya se le hizo «imposible compaginarlo». Apareció entonces en su vida «el reto» de ponerse a correr y se puso la «meta» del maratón de València, que según confiesa «fue una de las peores experiencias» de su vida por lo «dura» que fue, aunque a la vez, reconoce que «fue preciosa» y volverá a repetir.

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