Javier Urra y Siena impulsan el Observatorio de la Salud Mental
La salud mental ha dejado de ser una conversación abstracta para convertirse en una urgencia educativa. Así lo defendió Javier Urra en Siena, donde trazó el origen de un proyecto que nació hace cuatro años, cuando José María de Moya le propuso impulsar el Observatorio de la Salud Mental en la escuela. Desde entonces, la iniciativa ha ido creciendo hasta articularse en torno a la observación, la formación y la intervención, tres verbos que Urra repitió como una hoja de ruta para el aula.
Urra situó el punto de partida en su propia trayectoria profesional: primer defensor del menor en la Comunidad de Madrid, psicólogo por oposición de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y director clínico de recurso en EINSO. Con esa experiencia, explicó, se reunió con una veintena de grandes clínicos de toda España para dar forma al observatorio, en un proceso que acabó reuniendo a especialistas de la Academia de Psicología de España y de distintas universidades. El objetivo, insistió, no era quedarse en el diagnóstico, sino pasar a la actuación concreta.
De ese trabajo nació el máster universitario online en salud mental infantojuvenil, desarrollado con la Universidad Camilo José Cela y limitado a treinta alumnos para garantizar una atención personalizada y rigurosa. Urra subrayó que esa limitación no es un capricho, sino una condición para que cada docente cuente con tutoría, seguimiento y supervisión de su trabajo final. En el acto de graduación de la primera edición, recordó, se reunieron profesores y alumnos llegados de distintos puntos de España en una jornada que quiso ser también un gesto de cercanía en un formato que, por definición, es virtual.
Siena Educación no se quedó en la teoría. Primero lanzó una encuesta a 520 docentes y, más tarde, otra a 850 profesores, elegidos para reflejar realidades muy diversas: centros rurales, urbanos, públicos, concertados y privados. El resultado fue claro: la gran preocupación del profesorado es la ansiedad en el aula, seguida por el impacto de las redes sociales, con TikTok como principal símbolo de un entorno digital que, según Urra, puede atrapar a menores en espirales de trastornos alimentarios, sectarismos o malestar emocional. La lectura de los datos abrió una conversación sobre límites, acompañamiento familiar y responsabilidad compartida.
En su intervención, Urra defendió que la escuela es el lugar donde convergen las realidades sociales: alumnado con TDAH, depresión, autolesiones, autismo, dislexia, acoso escolar, migración, pobreza o conflictos familiares. Por eso la definió como el fonendoscopio de la realidad, un espacio que no debe sustituir a los clínicos, pero sí detectar señales y activar derivaciones desde el médico de familia hasta psicólogos y psiquiatras. También recalcó que educar en casa no puede reemplazar la experiencia escolar, porque la escuela es convivencia, pluralidad, cooperación y ciudadanía.
El tercer pilar de este proyecto es el Vademécum de salud mental y bienestar emocional en la escuela, concebido para que quepa en el bolsillo de cualquier docente y responda a 115 preguntas reales. Entre ellas aparecen el duelo por la pérdida de un alumno, el suicidio de un compañero o la atención a estudiantes en situación de riesgo especial, como inmigración, dificultades idiomáticas o pobreza. El trabajo se organizó en equipos de cinco personas para debatir cada respuesta hasta alcanzar un consenso técnico y clínico, antes de incorporarlo al manual final. Esa metodología, explicó Urra, busca que cada palabra tenga peso y utilidad en la práctica educativa.
El Vademécum, elaborado con el apoyo del Consejo General de la Psicología de España, Fundación MAPFRE, Grupo Anaya y Siena Educación, se está distribuyendo en colegios de todo el país, incluidas aulas hospitalarias y de educación especial. Además, el proyecto sigue presentándose en ciudades como Murcia, Sevilla, Zaragoza, Valencia o Barcelona, y ya genera nuevas consultas por parte del profesorado. En esa línea, el artículo publicado por Magisterio sobre la valoración de orientadores y directores ya apuntaba el interés que despierta este material entre los profesionales de la educación, una lectura que puede consultarse en este enlace.
Urra cerró su intervención con un mensaje de continuidad. El observatorio, el máster y el vademécum no son piezas aisladas, sino parte de una misma estrategia para ofrecer al profesorado herramientas útiles ante una realidad escolar cada vez más compleja. Con la tercera edición del máster a punto de arrancar y nuevas respuestas en camino, el psicólogo defendió una idea sencilla y poderosa: la escuela necesita conocimiento, criterio y cuidado para seguir siendo el lugar donde se aprende, pero también donde se protege.