Criar en tiempos de incertidumbre: el abismo entre el deseo y el bolsillo de las familias

La II Encuesta Funcas sobre Economía y Finanzas del Hogar analiza la situación financiera y la organización de los cuidados en familias españolas con hijos menores de 12 años. Los datos revelan un marcado pesimismo económico condicionado por la situación política y el encarecimiento de la vida. Además, el informe destaca que la responsabilidad de la crianza sigue recayendo mayoritariamente en las madres.
MagisterioViernes, 29 de mayo de 2026
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El informe de Funcas evidencia una brecha significativa entre el número de hijos deseado y la realidad material de los hogares. ADOBE STOCK

La reciente II Encuesta Funcas sobre Economía y Finanzas del Hogar (2026) dibuja un retrato agridulce de la paternidad y maternidad en España. Mientras el deseo de formar familias más amplias persiste, la realidad económica actúa como un muro invisible, dejando a los padres en una posición de «frustración demográfica» y pesimismo financiero. Los datos revelan una contradicción llamativa: los padres españoles son pesimistas por sistema sobre el país, pero algo más resilientes en casa. Mientras dos de cada tres (66%) creen que la economía nacional ha empeorado y casi la totalidad (98%) siente que su salario pierde poder adquisitivo, «solo» el 31% afirma que su economía doméstica personal ha ido a peor.

Aun así, la sombra de la precariedad es alargada: el 50% de los hogares con hijos menores de 12 años llega a fin de mes con algún grado de dificultad. Esta presión no es solo material, sino psicológica: el 51% de los padres confiesa que su situación económica le genera hoy más preocupación que hace tres años.

El "impuesto" invisible de la crianza

Uno de los datos más contundentes del informe es el sentimiento de incomprensión social: el 70% de los padres cree que el coste real de tener hijos es mucho mayor de lo que la sociedad reconoce. Esta percepción ha calado tan hondo que el 73% de los encuestados defiende que «conviene tener todo bien resuelto económicamente antes de tener hijos». La comparativa generacional también es desalentadora para los hogares actuales: el 72% considera que en los tiempos de sus padres la situación en España era más favorable para la crianza.

Hijos deseados vs. hijos reales: la brecha del "medio hijo"

España se enfrenta a una paradoja reproductiva. Los padres encuestados tienen, de media, 1,66 hijos, pero desearían tener o haber tenido 2,21. Esta brecha de más de «medio hijo» por familia se traduce en que cuatro de cada diez padres prevén que acabarán teniendo menos hijos de los que les habría gustado. Entre quienes tienen un solo hijo, el 60% habría querido, al menos, un segundo.

Cuidados: la asimetría de género persiste

El informe también pone cifras a una desigualdad histórica en el hogar. El 59% de las madres se identifica como la principal cuidadora, frente a un escaso 12% de los padres. Esta disparidad tiene un impacto directo en el mercado laboral: el 56% de las madres ha reducido su jornada en algún momento por la crianza, una decisión que solo ha tomado el 19% de los padres. Además, la red de apoyo familiar (abuelos y otros parientes) es un salvavidas frecuente (74%), pero su uso habitual es limitado (27%), lo que obliga a muchas familias a recurrir a actividades extraescolares como método de conciliación: el 69% de los niños escolarizados participa en algún tipo de actividad extraescolar.

España, a la cola de Europa en apoyo familiar

El informe es incisivo al señalar que España es uno de los países que menos invierte en familia e hijos en la Unión Europea: apenas un 0,96% del PIB en 2024, menos de la mitad de la media comunitaria (2,08%).

Pese a este déficit, no hay un consenso sobre qué solución es prioritaria. Las demandas de los padres están fragmentadas:

  • Conciliación laboral y familiar: 25%.
  • Deducciones fiscales: 25%.
  • Servicios públicos gratuitos/subvencionados: 24%.
  • Acceso a la vivienda: 16%.
  • Transferencias monetarias directas: solo el 10%.

Curiosamente, las prioridades varían según el género: ellas piden mayoritariamente medidas de conciliación, mientras que ellos se decantan por las deducciones fiscales, reflejando de nuevo quién asume la carga del tiempo y quién la del gasto.

¿Qué medidas de conciliación proponen las madres?

Según los datos de la Segunda Encuesta Funcas (2026), las madres españolas consideran las medidas de conciliación laboral y familiar como la prioridad principal para mejorar la situación económica de sus hogares. Específicamente, el informe detalla que estas propuestas de conciliación incluyen:

  • Permisos laborales.
  • Reducción de jornada.
  • Flexibilidad horaria.

La relevancia de estas medidas varía significativamente según el género y la estructura familiar:

  • Preferencia mayoritaria femenina: Un 32% de las madres elige la conciliación como la medida más útil, una cifra que casi duplica el interés de los padres (17%) por esta misma opción.
  • Hogares monoparentales: En las familias formadas por una madre sola con sus hijos, la demanda de estas medidas de conciliación es todavía más alta, alcanzando el 37%.

Esta marcada preferencia de las madres por soluciones basadas en la gestión del tiempo y la flexibilidad contrasta con la visión de los padres, quienes tienden a proponer mayoritariamente deducciones fiscales. Esta diferencia refleja la asimetría en el hogar, ya que las madres siguen siendo las principales cuidadoras y las que más reducen su jornada laboral por la crianza.

Los cuidados escolares y sus costes

Los padres y madres españoles perciben el sistema escolar y preescolar como una ayuda fundamental para la crianza y una herramienta esencial para la organización familiar de los cuidados. Sin embargo, esta dependencia viene acompañada de una preocupación por los costes asociados, que van más allá de la enseñanza propiamente dicha.

En este sentido, el recurso a la escolarización antes de los 3 años es masivo, especialmente por razones laborales:

  • Uso intensivo: La escolarización crece rápidamente con la edad: un 13% asiste a los 0 años, un 64% al año de vida, un 86% a los dos años y casi la totalidad (97%) a los 3 años.
  • Factor laboral: La decisión de escolarizar tempranamente depende más del trabajo que del dinero. El 75% de los padres ocupados recurre a escuelas infantiles, frente al 50% de los no ocupados, sin que el nivel de ingresos suponga una diferencia estadística significativa en estas tasas.
El "coste oculto": materiales y libros

Para las familias, el coste de la educación no reside en la matrícula (generalmente gratuita en centros públicos o barata en concertados), sino en los gastos de inicio de curso:

  • Gasto inicial: Para casi la mitad de las familias (46%), el material y los libros supusieron un desembolso de 100 euros o más, y para un 11% superó los 300 euros.
  • Brecha público-privada: El coste en materiales es notablemente superior en la educación privada o concertada; por ejemplo, en Primaria, el 36% de estas familias gasta más de 300 euros, frente a solo un 6% en los centros públicos.
Actividades extraescolares y refuerzo

La crianza actual se caracteriza por su intensidad, lo que lleva a los padres a contratar servicios adicionales para suplir carencias del sistema o de su propio tiempo:

  • Participación masiva: El 69% de los niños escolarizados realiza alguna actividad extraescolar (55% deportivas y 39% de otro tipo).
  • Clases de refuerzo: Un 12% de los menores recibe clases de apoyo, una cifra que llega al 20% en hogares donde los padres tienen niveles de estudios más bajos, reflejando una inversión para asegurar el éxito escolar.
  • Gasto mensual: El coste medio de estas actividades es de unos 66 euros mensuales, cifra que sube a los 71 euros si se excluyen las que son gratuitas.
Demandas de política pública

Existe un consenso fragmentado sobre cómo debería ayudar el Estado, pero los servicios escolares son una prioridad clara:

  • Servicios públicos gratuitos: Un 24% de los padres considera que la medida más útil para mejorar su economía sería ofrecer más servicios públicos gratuitos o subvencionados, como comedores escolares, guarderías y libros de texto.
  • Diferencia de género: Curiosamente, esta demanda de más servicios públicos es ligeramente superior entre los padres (26,5%) que entre las madres (22%), quienes priorizan las medidas de conciliación laboral.

En definitiva, las familias sienten que el coste real de los hijos es mayor de lo que la sociedad reconoce (según el 70% de los encuestados), y ven en el refuerzo de los servicios escolares una vía crítica para aliviar su presión económica.

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