La PAU llega a su fin y toca elegir estudios: ¿Vocación, gusto o empleabilidad?

Las pruebas de acceso a la universidad llegan a su fin y miles de jóvenes esperan con incertidumbre las notas que les abrirán las puertas a las diferentes universidades, sin embargo la mayoría no tiene una expectativa profesional clara y surge la duda de qué carrera elegir ¿por gusto, por vocación o por mejor empleabilidad?
EfeMartes, 9 de junio de 2026
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La indecisión está muy presente en la mitad de los estudiantes que hacen la PAU (en la foto, estudiantes de Canarias): cuatro de cada diez duda entre varias opciones y un 13% se encuentra perdido.

Los últimos datos del Ministerio de Innovación, Ciencia y Universidades, señalan que la rama con más estudiantes de nuevo ingreso es la de Ciencias Sociales y Jurídicas. Administración y Empresa, Derecho, Psicología y Educación primaria fueron las carreras más demandadas en el curso 2024-25, frente a las ramas de Ciencias en las que se matricularon poco más del 6% de los nuevos estudiantes y de ingenierías y arquitectura, que fueron alrededor del 20%. Precisamente la ramas de sociales, jurídicas y salud son las que presentan las notas de corte más elevadas, más de un 12 sobre 14, en muchos grados.

Según el Informe 2025 de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), son los ámbitos de la ingeniería, industria y construcción, informática y salud y servicios sociales los que tienen mayor empleabilidad y estabilidad, superando el 80% en la tasa de afiliación media a la Seguridad Social y con el 95% de contratos fijos. También los que tienen mayores ingresos, alrededor de 40.000 euros brutos corresponden a informática, salud e ingeniería, frente a los ámbitos de artes y humanidades, donde hay mayor parcialidad, la tasa de afiliación es del 64% y las cifras salariales están por debajo de los 27.000 euros.

¿Elegir por gusto o por empleabilidad?

Según un estudio de Funcas sobre los desajustes entre la demanda y la oferta de titulaciones en las universidades públicas presenciales basado en las preinscripciones de primera opción y los salarios y empleabilidad de egresados de años anteriores, los gustos de los estudiantes son los que más influyen en su decisión final. También las habilidades y capacidades que creen tener. La influencia de los ingresos esperados es moderada, aunque también es valorada ya que el informe indica que un grado con un salario un 10% superior al de otra titulación tiene unas preinscripciones un 6% más elevadas.

También destaca una encuesta a casi 500 estudiantes sobresalientes de la Universidad de Nueva York, que consideran que hacer un grado en ciencias o negocios en lugar de humanidades aumenta hasta un 15% su probabilidad de empleo a tiempo completo a los 30 años. Sin embargo, casi seis de cada diez jóvenes elegirá la carrera por vocación, según la consultora Círculo Formación que ha entrevistado a 15.000 estudiantes durante el Salón de Orientación Universitaria (Unitour); solo un 28% se fijará en las salidas profesionales.

Cuatro de cada diez baraja varias opciones

Pese a todo la indecisión está muy presente en la mitad de los estudiantes que hacen la PAU: cuatro de cada diez duda entre varias opciones y un 13% se encuentra perdido. La profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Laia Lluch ve normal no tener una vocación definitiva a los 17 o 18 años «porque su cerebro aún está aprendiendo a hacer».

En un análisis publicado recientemente señala que el elevado nivel de opciones que existen genera más incertidumbre: nuevos grados cada vez más tecnológicos ligados a la IA, dobles grados, itinerarios internacionales, «hace más difícil decidir y más insatisfacción puede producir la decisión final», señala Lluch. A ello suma la presión de las redes sociales, la familiar o la meritocrática: «no es que esta generación esté más perdida es que está decidiendo en condiciones más complejas», recalca la profesora de la UOC que propone pensar en intereses reales, en capacidades demostradas o en el tipo de vida deseada ya que «elegir solo por empleabilidad sin anclaje en los otros ejes dispara el abandono».

Recalca que cada vez tiene menos sentido elegir una carrera por un empleo concreto. Según el informe Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, el 39 % de las competencias clave del mercado laboral cambiará antes de 2030, y se generarán 170 millones de nuevos empleos, a la vez que desaparecerán 92 millones.

Desajustes entre matrículas, grados y empleos

La Fundación CYD alerta de que hay ámbitos con inserción laboral mejorable, como la educación o los deportes, que están experimentando fuertes incrementos en sus matrículas, mientras que disciplinas altamente empleables como las ingenierías o la economía crecen por debajo de la media o incluso pierden estudiantes. El investigador y economista del Banco de España, Aitor Lacuesta, coautor del informe de Funcas, aboga por estudiar la posibilidad de ligar parte de la financiación universitaria a la capacidad de las instituciones para adaptar su oferta a las demandas cambiantes de la economía.

Por otra parte, el último informe de la empresa de Recursos Humanos Randstad Research señala que las empresas están intensificando la búsqueda de perfiles técnicos y cualificados. Ligados a carreras biosanitarias, a la banca, a los seguros y a la consultoría de negocios, pero también a la tecnologías, digitalización o las telecomunicaciones, en ámbitos como la ciberseguridad, el desarrollo de software y el cloud computing.

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