Thames British School y el currículo educativo británico: estudiar Arte Dramático en inglés, ¡con 8 años!

Este centro educativo privado ubicado en la localidad madrileña de Majadahonda sigue el modelo educativo británico, muy diferente del español y basado en el desarrollo integral de alumnos totalmente bilingües.
Marta Peiro del ValleMartes, 2 de junio de 2026
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Portada del primer episodio de videoentrevistas con estudiantes de Thames British School, con alumnos de los primeros cursos de Educación Primaria. ®DIEGO MORENO.

Es miércoles, y Madrid amanece soleada y con ese brillo que solo tiene en primavera. Nada más acceder al interior del moderno edificio del Thames British School percibimos algo especial. Sí, como en otros centros educativos privados, hay niños y niñas vestidos con uniforme que llevan mochilas a sus espaldas y libros en sus brazos. Llama la atención, no obstante, una sensación de familia, de unión, entre estudiantes y profesores. Y, sobre todo, las conversaciones entre unos y otros: prácticamente todas se mantienen en un perfecto inglés.

Thames British School está ubicado en la localidad madrileña de Majadahonda, al noroeste de Madrid, y no es un centro educativo bilingüe. Este colegio privado sigue el sistema educativo británico, muy distinto al español.

Un sistema “centrado en el aprendizaje activo”

Según explica The National Association of British Schools in Madrid, el currículo británico está “estructurado en Etapas Clave” y centrado en el pensamiento crítico, la creatividad y el aprendizaje activo, es impartido por “profesores nativos o bilingües con experiencia en el sistema educativo británico”, y destaca por el “entorno bilingüe y multicultural” en el que se mueven los estudiantes, en el que viven “una exposición constante al inglés como principal lengua de instrucción”.
El currículo educativo británico se estructura en las siguientes etapas, según la página web de la asociación:

  • Pre-Nursery (Foundation), hasta los 3 años, lo que equivale al Primer Ciclo de Educación Infantil.
  • Nursery, 3-4 años, que equivale al Segundo Ciclo de Educación Infantil.
  • Key Stage 1, con el Year 1 y el Year 2, que duran hasta los 7 años (equivalen al último curso de Infantil y el primero de Educación Primaria).
  • Key Stage 2, con los Years 3, 4, 5 y 6, que duran hasta los 11 años (equivaldría hasta 5º de Educación Primaria).
  • Key Stage 3, con los Years 7, 8 y 9, que duran hasta los 14 años (hasta 2º de E.S.O).
  • Key Stage 4, con los Years 10 y 11, hasta los 16 años (hasta 4º de E.S.O).
  • Key Stage 5, con los Years 12 y 13, hasta los 18 años (dos cursos de Bachillerato).

En Thames British School, concretamente, los cursos se estructuran de la siguiente manera:

  • Early Years, que abarca las etapas de Pre-Pre-Nursery (1-2 años), Pre-Nursery (2-3 años) y Nursery (3-4 años) y Reception (4-5 años).
  • Primaria, que abarca las Key Stage 1 (Years 1 y 2, hasta los 7 años) y Key Stage 2 (Years 3, 4, 5 y 6, hasta los 11).
  • Secundaria, etapa que estudian alumnos hasta el Year 11 -16 años- donde realizan los exámenes IGCSE y obtienen la convalidación de la E.S.O.
  • A Levels (Years 12 y 13, hasta los 18).
Desde Matemáticas… hasta Computación

Una vez en la biblioteca, a la que llegamos después de atravesar un edificio pequeño, moderno y ordenado, lleno de trabajos de los alumnos a modo de decoración en el techo de la planta principal y los pasillos, y que cuenta con salida a una pequeña terraza que sirve como lugar de relajación y desconexión para alumnos y profesores en sus ratos libres, nos citamos con Nino, Maiia (ambos estudiantes de Year 4, con casi 9 años) y Emilia (alumna de Year 5, que tiene casi 10 años), a quienes acompaña su profesora, Mrs. Lloyd.

Tal y como nos cuentan, en estos años de aprendizaje (que en el currículo español corresponden a 4º y 5º de Educación Primaria, aproximadamente) están aprendiendo Historia, Matemáticas, Inglés, Francés, Alemán, Educación Física o Informática, como en el sistema español. Pero también estudian a los dragones y a los vikingos, aprenden de electricidad, sonido y computación, a escribir informes, y hacen espectáculos en la asignatura de Drama, tienen Chromebooks y hacen presentaciones con Google Slides.

Además, los chicos y chicas de Thames British School estudian una asignatura que les enseña habilidades fundamentales para desenvolverse en la vida, llamada PSHE, cuyas siglas hacen referencia a Personal, Social, Health and Economic Education.

Fuera de las aulas, en el patio, tienen mucho espacio para disfrutar de sus deportes favoritos, con estructuras de escalada, campo de fútbol, pista de baloncesto y espacio para correr.

Múltiples nacionalidades, un idioma en común

En esta mesa tan internacional (Nino es francés; Mrs. Dafne Lloyd, neerlandesa; Emilia, ucraniana; y Maiia, rusa), cuentan que en sus clases llegan a convivir personas de 15 nacionalidades: turca, china, turcomana, argelina, portuguesa, española, francesa, japonesa, coreana, ucraniana o rusa, entre otras.

Todos comparten un idioma, el inglés, en el que sus profesores les enseñan las lecciones con un toque de humor. “A veces jugamos a juegos, a veces aprendemos”, explica Emilia. “Nos divertimos mucho, pero al mismo tiempo aprendemos mucho, así que hay un buen equilibrio”, subraya Mrs. Lloyd.

La mayoría de los estudiantes de Thames British School son extranjeros. Nino ha vivido en Indonesia, Francia y Australia, y, ya dentro de nuestras fronteras, en Valencia. Su profesora destaca cómo, en cinco meses en Madrid, “ya está en la misma clase de español que los hablantes nativos”.

La familia de Emilia tuvo que marcharse de Ucrania por la guerra. “Tardamos tres días en llegar a España en coche, y cuando llegué no tenía muchos amigos, así que fue difícil”, recuerda. Su profesora rememora lo triste que estaba cuando empezó a estudiar en el colegio y que no se le daba muy bien el inglés. “También hablaba ruso, pero ahora hablo mejor inglés que ruso”, añade, y cuenta cómo ahora es prácticamente trilingüe, al casi dominar ruso, inglés y español.

En cuanto a Maiia, describe cómo, cuando llegó a España, no sabía apenas inglés ni español, lo que le hizo complicado hacer nuevos amigos en un inicio. “El español fue difícil para mí”, asegura.

“Desde que llegué aquí, siento que es diferente”

Todos destacan como algo positivo cambiar de profesor cada año. “Puede hacerse aburrido tener exactamente el mismo profesor cada año”, declara Emilia. “Sobre todo si es el más estricto del colegio”, añade Maiia. Para la joven, los profesores que tenía antes “eran muy estrictos: si decíamos una palabra nos decían que saliéramos de clase. En este colegio no son tan estrictos”.

Nino, por su parte, relata cómo en Indonesia tenía “muchas vacaciones”. “Los profesores eran bastante diferentes. Era raro aprender porque estudiábamos cosas distintas durante una semana y luego cambiábamos de tema para todo. Además, después del recreo pasábamos veinte minutos haciendo lo que queríamos y luego empezábamos a aprender. Era diferente”, analiza. El estudiante lo tiene claro: “He ido a distintos colegios, y desde que llegué aquí realmente siento que es diferente”.

Mentes curiosas más allá de clase

Los tres comienzan sus clases en el centro a las 8:35 de la mañana y las acaban a las 15:40. Pero sus días no terminan ahí. Maiia revela que prácticamente todas las tardes practica natación o gimnasia o va a clases online de español o ruso. Antes, dice, esto era imposible, pues tenía un horario lectivo de 9:00 a 19:00 horas. “A veces tenía que faltar al colegio por la mañana para hacer deporte. Tenía que despertarme a las 6:00 o 6:30 y llegar tarde al colegio”, señala.

Emiliia también va a gimnasia las tardes de lunes y miércoles, a clases de ruso los martes y se reserva tiempo para hacer los deberes que le quedan los jueves. Por su parte, Nino, que es jugador semiprofesional de pádel, ahora aprovecha las tardes jugando dos horas y media al pádel con su padre. “Después hago mis tareas de español y luego mis palabras de ortografía. Hago mucho pádel cada día. Como el colegio termina a las 16:00, tengo tiempo. Después leo y me voy a dormir”, concluye.

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