Marrodán (USIE) denuncia unas oposiciones «muy obsoletas» para una escuela que ha cambiado
La crítica vuelve a poner el foco en un problema que, según Jesús Marrodán, presidente del sindicato de inspectores USIE, arrastra desde hace años el acceso a la función docente y a la inspección educativa: los temarios siguen sin acompasarse al trabajo real en los centros. «El temario de las oposiciones sigue anclado en 1993«, resume, al tiempo que recuerda que el de inspectores [la orden ministerial de modificación de las oposiciones a inspector está negociándose estos días] es de 2009 y, por tanto, también «muy obsoleto».
Marrodán insiste en que el problema no es solo la antigüedad de los programas, sino la distancia entre lo que se pregunta y lo que después se exige en el desempeño profesional. «Hoy a un docente se le pide tutoría, gestión de grupos, competencia digital, relación con las familias y participación en el centro, pero el examen sigue priorizando un repertorio de temas muy teórico y curricular», señala. A su juicio, esa brecha explica en parte el desajuste del sistema de acceso.
En esa misma línea, el responsable de USIE subraya que no tiene sentido evaluar a los aspirantes con contenidos que apenas reflejan la realidad cotidiana de las aulas y de los equipos directivos. «Si luego se pide al profesor o al inspector resolver problemas de convivencia, protección de datos o uso pedagógico de la tecnología, el proceso selectivo no puede seguir mirando a otra época», advierte.
El presidente de USIE considera que el debate no se limita a la actualización formal de un temario, sino a la coherencia del modelo. «No se puede preparar a un profesional para la escuela de hoy con herramientas del pasado», afirma. Para Marrodán, el sistema mantiene un diseño que evalúa una parte del conocimiento, pero deja fuera competencias que hoy son centrales en el día a día de los centros.
En su opinión, la administración ha cambiado más rápido que el marco con el que se selecciona a quienes después deberán supervisar y acompañar el funcionamiento de los centros.
Marrodán defiende que no basta con reformar leyes si después no se actualizan los mecanismos de acceso a la profesión. «Si el sistema quiere docentes e inspectores capaces de responder a la realidad actual, el examen no puede seguir midiendo solo lo que se pensó hace décadas», sostiene. A su juicio, prolongar esa inercia «no ayuda ni a los aspirantes ni a la escuela pública».
El dirigente sindical concluye que ha llegado el momento de abrir un debate de fondo sobre el modelo. «Los centros han cambiado, las funciones han cambiado y el temario no puede quedarse atrás», resume. Para USIE, la solución pasa por revisar con calma unos contenidos que, tanto en docencia como en inspección, nacieron en otro contexto y hoy resultan claramente insuficientes.
