Miguel Garrido pide acercar la empresa a la infancia con Olegario

El proyecto educativo Olegario ha regresado a los campamentos de verano de Madrid con un nuevo taller de emprendimiento en el que han participado Miguel Garrido, presidente de CEIM, y José Fernández Sánchez, delegado del área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad del Ayuntamiento de Madrid.
MagisterioMiércoles, 15 de julio de 2026
0

Miguel Garrido, presidente de CEIM, junto con José Fernández Sánchez, delegado del Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, y José Antonio Martínez Páramo, concejal del Distrito de Fuencarral-El Pardo del Ayuntamiento de Madrid.

La red de Olegario sigue creciendo y, tras su estreno en Madrid, el cuento ha vuelto a ponerse en pie de taller para emprender jugando con menores del programa municipal de verano. La iniciativa se enmarca en el convenio firmado por Ayuntamiento y Fundación CEOE para llevar el proyecto a los colegios, un paso que Magisterio ya recogió en su información de junio, y que se apoya en el cómic «Olegario, el duende que se hizo empresario».

El valor de aprender jugando

El proyecto no se limita a una lectura. En los materiales difundidos por Magisterio aparecen actividades interactivas, el audiocuento y unidades didácticas, un conjunto pensado paen un espacio de aprendizaje activo y para trabajar la iniciativa desde edades tempranas.

Miguel Garrido defendió que la clave está en acercar la empresa a la vida cotidiana y en desmitificar la gran empresa. A su juicio, los niños ya manejan más terminología de la que solemos imaginar y conviene aprovechar esa familiaridad para recordarles que detrás de cada servicio, compra o comida hay un emprendedor. En su intervención subrayó que la empresa debe ser algo «cercano» y que el fracaso no puede convertirse en una marca social para quien se atreve a crear.

Un emprendedor en cada barrio

José Fernández Sánchez situó la experiencia piloto dentro de los campamentos de verano municipales y recordó que el proyecto llega a unos 450 niños y niñas. También insistió en que la mirada educativa debe incluir al comercio de barrio: la frutería, la cafetería, el bar o la tienda de al lado son también formas de emprendimiento que abren su persiana cada día. En esa misma idea, subrayó que los escolares conocen nombres como Amancio Ortega o Apple, pero que también conviene poner rostro al pequeño empresario de su entorno.

La propuesta aspira a que los menores identifiquen oportunidades, practiquen educación financiera, comuniquen mejor sus ideas y aprendan a resolver conflictos en equipo, competencias que el programa incorporará después a «Madrid, un libro abierto» para alumnado de 3º a 6º de Primaria. La experiencia, además, forma parte de una oferta municipal amplia de campamentos, con especial atención a menores con necesidades especiales y a familias en situación de vulnerabilidad.

Una lección que mira al futuro

Si el balance resulta positivo, el Ayuntamiento estudia extender la iniciativa a más campamentos. La lógica del proyecto es clara: emprender también se enseña cuando se baja la empresa a escala de barrio, de juego y de vida cotidiana. Garrido lo resumió con una idea que atraviesa todo el taller: hay que animar a crear, a arriesgar y a entender que de esa actitud pueden surgir los empresarios del futuro.

0
Comentarios