Los tutores del Mentor afirman que hace más de seis meses que no cobran

El traspaso de las competencias ha provocado el impago en los sueldos de algunos tutores del Mentor. El MECD asegura que esta situación está en vías de solucionarse.
Miércoles, 24 de enero de 2001
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Autor: María Eugenia VICENTE

Formación y Nuevas Tecnologías, estos son los pilares en los que se asienta el Proyecto Mentor, un programa de formación libre, abierta y a distancia que fue puesto en marcha en el año 1992 por el Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (Pntic) y el Ministerio de Educación (www.mentor.mec.es). Aunque sin duda, a pesar de contar con una oferta de más de 50 cursos y 9.000 alumnos matriculados, este proyecto es todavía desconocido para “el gran público”.
Una de las características principales de este programa es la flexibilidad, que permite a los alumnos acceder a numerosos cursos de formación a través de su ordenador. De esta manera, los interesados pueden comenzar el curso cuando lo deseen, definiendo, además, la duración en función de sus necesidades y examinándose cuando quieran de los contenidos aprendidos. Quizá alguno pueda pensar que este modelo semejante al que se sigue en las autoescuelas puede resultar un tanto caótico. Nada más lejos de la realidad, teniendo en cuenta que una de las estrellas de este programa es la figura del tutor. La forma de actuar es sencilla, mediante una tutoría telemática los alumnos pueden plantear sus dudas a través de un sistema de interacción electrónico, con la seguridad de que será contestado por su tutor en un plazo de 24 horas. Otra de las dificultades, la no disposición de un ordenador en casa, queda resuelta con las llamadas Aulas Mentor donde los alumnos pueden encontrar el material necesario para realizar las actividades propias del curso. En estos espacios los alumnos disponen de un magnetoscopio y un monitor de televisión, además de una zona de recursos comunes donde se puede acceder a diferentes materiales de consulta y uso común.
Según han comentado a MAGISTERIO fuentes del Proyecto Mentor, “la demanda social es cada vez más creciente, sobre todo entre un sector de trabajadores en grandes ciudades que por sus horarios laborales recurren a nuestros servicios para complementar su formación y mejorar su situación laboral o, simplemente, reciclarse en Nuevas Tecnologías”. Por otro lado, todos estos cursos tienen una certificación oficial tanto del propio MECD, como de la comunidad autónoma correspondiente. Además, este programa cubre aspectos sociales tan importantes como la reinserción de la población reclusa, la formación y reciclaje de los funcionarios o el acceso a este tipo de cursos de la población rural.
Teniendo en cuenta las especiales características de este proyecto, la labor realizada por los tutores es bastante compleja ya que cuentan con un número de alumnos variable en función de la demanda del curso y de la propia disponibilidad. Además, todos los tutores, que deben ser expertos en los contenidos del curso que imparten, trabajan desde su domicilio y tienen un condicionante expreso: deben responder a las consultas de los alumnos en un máximo de 24 horas. Otra de las figuras clave en este proyecto es la del administrador que, a diferencia de los tutores, trabaja en las Aulas Mentor. Su labor se encamina a asegurar el funcionamiento de los equipos, así como asesorar y acompañar a los alumnos en sus primeras comunicaciones telemáticas. La tarea de asesoramiento cobra gran importancia ya que los interesados pueden consultar al administrador sobre los cursos que más les interesan y las dificultades de su desarrollo.

Tras las transferencias…

A pesar de las facilidades y del creciente número de alumnos que se han apuntado al carro de la formación a distancia a través de las tecnologías de la comunicación, algunos colaboradores del Mentor, que hacen las labores de tutores, han denunciado “la situación de degradación de este servicio desde el que se culminó el proceso de las transferencias”. Así lo expresa Julián García Parrondo, tutor de cursos de compraventa y contabilidad. García Parrondo echa de menos algo tan fundamental “como saber de qué organismo dependemos, ya que desde el Ministerio de Educación no se nos ha aclarado qué Dirección General debe regularizar nuestra situación”. Por otro lado, ya desde el punto de vista más práctico, Julián García denuncia retrasos en los honorarios “de seis a ocho meses”. Este punto ha sido desmentido por el propio Ministerio de Educación. Según fuentes del Gabinete de Prensa del MECD, consultadas por MAGISTERIO, “el papel del Ministerio es sólo de coordinador del proyecto. Así, los colaboradores reciben sus honorarios de las comunidades autónomas, por lo que si se han producido retrasos se debe a esta contingencia”. Carlos Mayordomo, responsable del Mentor, ratifica este punto afirmando que “puede haber habido retrasos por lo que conlleva el proceso de transferencias, pero la situación se está normalizando. En este sentido, hay que tener en cuenta que cada colaborador cobra en función del número de alumnos que tenga como tutor. Para controlar este punto, es el propio Ministerio quien informa, con una periodicidad bimensual, a las comunidades de lo que deben abonar a los tutores”. Algunos sindicatos, como CC.OO., también se han hecho eco de esta denuncia.

La primera etapa del Proyecto Mentor se inició en junio de 1993 en diez localidades de Castilla y León. En una etapa posterior, esta experiencia se trasladó a Extremadura y se implantó con éxito en las Instituciones Penitenciarias donde la plataforma tecnológica de trasmisión de datos se hizo vía satélite. Asturias fue la comunidad en la que se llevó a cabo la tercera etapa. Además, en este periodo se comenzó a implantar el proyecto en los Centros de Educación de Adultos. 

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